La renta fija regresa a las carteras

La subida de tipos devuelve el papel diversificador que tradicionalmente se atribuía a este tipo de activos

La deuda corporativa ofrece de nuevo retornos interesantes, con los analistas divididos sobre el alto rendimiento

La renta fija regresa a
las carteras

Muchos de los analistas consultados definen 2022 como uno de los peores años de la historia para la renta fija; sin embargo, todos coinciden en que 2023 se presenta lleno de oportunidades en un ejercicio en el que ya se vislumbra la rentabilidad ausente en las carteras de bonos desde hace años.

Un ejemplo: a finales de 2021, solo una cuarta parte del mercado de renta fija ofrecía rendimientos superiores al 2% (en dólares). Ahora, este universo ya se ha más que triplicado hasta alcanzar el 83%. En opinión de Jaime Raga, responsable de relación con clientes en UBS AM Iberia, “esta evolución ofrece a los inversores un punto de partida mucho mejor para alcanzar sus objetivos de inversión, con la posibilidad de construir una cartera mucho más diversificada, tanto en términos de emisores como de sectores”.

“Hay buenos motivos para esperar una mejora en 2023”, creen en Vontobel

Nabil El-Asmar, responsable para Iberia de Vontobel, también es claro al afirmar que 2022 “ha sido uno de los peores años registrados para la renta fija”, y aunque piensa que “es poco probable que veamos una recuperación lineal como la que tuvimos de abril de 2020 hasta mediados de 2021”, los inversores en esta clase de activos “tienen buenos motivos para esperar una mejora en 2023”.

“Los inversores han dado un paso atrás. Esto es perfectamente comprensible si tenemos en cuenta lo fuerte que ha sido históricamente la exposición de la región a esta clase de activos”, admite Miguel Luzarraga, gerente y responsable para Iberia de AllianceBernstein; no obstante, resalta que, aunque la recuperación de los mercados públicos se produce a lo largo de un periodo prolongado, “son los días o semanas individuales los que conforman esta recuperación”.

Renta 4 ve fácil lograr entre el 3% y el 5% en emisiones de firmas de primer nivel

Miguel Jiménez, gestor de fondos mixtos de Renta 4 Gestora, por su parte, señala que “hemos pasado de un entorno muy penalizador para los inversores en los últimos años, donde los tipos de interés eran cero o negativo y costaba mucho rentabilizar el dinero, al escenario actual, en el que los tipos de interés han subido. De hecho, el mercado espera llegar a casi el 3% para el primer trimestre en Europa y al 5% en Estados Unidos. Esto es un cambio muy importante que hace que hoy podamos considerar la inversión en renta fija, obteniendo fácilmente entre el 3% y el 5% en emisiones de empresas de primer nivel”.

En Amiral Gestion creen que es cierto que hay que ser más selectivos que nunca. “Los balances de algunas compañías pueden deteriorarse y es necesario entender bien los negocios y tener una buena visibilidad sobre los mismos, pero desde luego el binomio riesgo/rentabilidad nos parece muy atractivo y, por lo tanto, un muy buen momento para construir cartera con la mirada puesta en el medio plazo”, afirma Borja Aguiar Suárez, su director de ventas para Iberia.

Pese a la recesión, los expertos infravaloran el peligro de impago

En cuanto a Tatjana Greil Castro, corresponsable de mercados públicos y gestora de carteras en Muzinich & Co, opina que los bonos europeos investment grade [grado de inversión] ofrecen unas valoraciones atractivas. “Dada la evolución de su rentabilidad y, por consiguiente, de los precios, podría considerarse un buen momento para reasignar activos de renta fija corporativa en función de las valoraciones. Históricamente, los bonos investment grade han tenido un riesgo de impago relativamente bajo (0,14%, según Moody’s, a 31 de diciembre de 2021) y esperamos que siga siendo bajo en el futuro”.

“Es cierto que este año ha sido muy complicado y que los inversores se pueden cuestionar mantener su exposición a bonos. Pero, de hecho, ha llegado ya el momento de comenzar a valorar oportunidades interesantes en los mercados de renta fija”, asegura Frank Dixmier, director de inversiones global de renta fija de Allianz Global Investors. Según su visión, hay que estar atentos a oportunidades atractivas que pueden surgir en segmentos como el de los bonos sostenibles (incluyendo los verdes), el de los bonos de alta rentabilidad (high yield) y la deuda emergente en divisa fuerte. Aunque “algunos de estos activos pueden conllevar una mayor volatilidad e, incluso, el riesgo de impago”, añade.

“Los bonos deberían ser más atractivos que la renta variable”, dicen desde Pimco

Desde UBS AM Iberia se muestran especialmente optimistas con cuatro estrategias: el mercado estadounidense (“si la inflación empieza a moderarse, EE UU ofrece probablemente una de las mejores oportunidades de rentabilidad ajustada por el riesgo”); los bonos del Tesoro ligados a la inflación (TIPS, por sus siglas en inglés), ya que “como tienen la ventaja obvia de pagar un cupón más la inflación de EE UU, también proporcionarán a los inversores una buena protección a la baja si los precios se resisten a los intentos de la Reserva Federal de volver a su objetivo”; las estrategias globales, porque ven necesario rotar entre países y sectores a lo largo del tiempo, y con el high yield europeo, dado que creen que “los mercados han actuado con rapidez para revalorizar estos riesgos y los rendimientos siguen estando cerca de los máximos de los últimos 10 años, mientras que las tasas de impago previstas para 2023 son relativamente bajas”.

“El segmento de renta fija de mayor calidad es el mejor posicionado para absorber la debilidad económica subyacente, al tiempo que resulta más atractivo en términos de riesgo/beneficio. En particular, vemos oportunidades atractivas en Europa y en las estrategias financieras e investment grade”, adelanta Fraser Lundie, responsable de renta fija de mercados públicos en Federated Hermes Limited.

Comparativa

Mercados. ¿Es mejor invertir en renta fija mediante fondos o accediendo directamente al mercado? Alain Krief, responsable de renta fija en Edmond de Roths­child Asset Management, defiende los fondos dado que, aunque estos valores pueden negociarse directamente, el mercado es mucho menos accesible que el de renta variable. “Es un mercado OTC [over the counter], por lo que no hay un precio fijo al final del día”, explica, y “los diferenciales entre la oferta y la demanda también pueden ser grandes en determinados valores, especialmente en los de pequeño tamaño”.

Diversificación. Frank Lipowski, gestor de renta fija de Flossbach von Storch, da otro argumento para invertir a través de fondos, ya que “muchos bonos tienen un valor nominal muy grande, por lo que [para invertir directamente] se necesitaría una gran cantidad de capital para reunir una cartera ampliamente diversificada”.

Estrategia. Fernando Ibáñez, presidente de Aseafi, cree que si se busca una solución fiscalmente eficiente, “la estrategia de fondos es mejor que la de apostar por bonos individuales que se mantienen a vencimiento. Esta última, en cambio, será más adecuada si se busca rentabilidad estable y predefinida”.

Asesoramiento. Para Enrique Borrajeros, presidente del comité de comunicación de EFPA España, el nuevo escenario en el que nos encontramos ofrece oportunidades, especialmente en el caso de los inversores con perfil conservador, pero “es clave entender que un inversor no es una cartera o un producto, es una persona con un proyecto biográfico y financiero que precisa un asesoramiento global, continuado, a la medida e independiente. En ese contexto, y solo con esa premisa, hay que valorar las diferentes opciones antes de tomar decisiones financieras”.

Para Benoit Anne, estratega principal de renta fija de MFS IM, “es demasiado pronto para añadir agresivamente high yield y preferimos otros como la deuda pública, hipotecas de agencias estadounidenses o bonos investment grade, que pueden funcionar bien en el entorno actual”. Además, destaca que tanto la valoración de la deuda pública como los diferenciales de crédito son atractivos al mismo tiempo, “lo que es muy poco frecuente en la renta fija, ya que normalmente, en los momentos de incertidumbre, se obtienen diferenciales más amplios pero rendimientos públicos bajos”.

“El rally de la renta fija gubernamental aún tiene recorrido y podría ganar más impulso si el aterrizaje de la economía no acaba siendo suave. Sin embargo, el mercado no avanzará en línea recta y podemos esperar algún jarro de agua fría por parte de los bancos centrales de vez en cuando”, estima Paul Brain, responsable de renta fija de Newton Investment Management.

Frente a la inversión en renta variable, Geraldine Sundstrom, gestora de carteras y asignación de activos en Pimco, argumenta que “es probable que los inversores exijan primas de riesgo más elevadas para la renta variable, lo que presionará sobre los múltiplos de esta. En cambio, los rendimientos iniciales de los bonos, que suelen ser un buen indicador de los rendimientos futuros, han subido con fuerza, lo que implica un atractivo potencial de rentabilidad a largo plazo. Así pues, los bonos deberían ser estructuralmente más atractivos que la renta variable, que se ha beneficiado de un entorno de bajos tipos de interés durante las dos últimas décadas”.

 

Los depósitos recuperan atractivo

La renta fija regresa a
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El Banco Central Europeo (BCE) subía la pasada semana los tipos de interés por cuarta vez en solo un año, hasta situarlos en el 2,5%, una cota no vista desde 2008. Pero, según ha advertido la propia institución, habrá más subidas en 2023.

Ante este escenario, y tras años desaparecidos del mapa financiero, vuelven los depósitos a plazo fijo a cobrar protagonismo en el catálogo de productos al alcance de los ahorradores conservadores, aquellos que buscan especialmente retornos asegurados. Y lo hacen con rentabilidades para los plazos fijos a uno y dos años en plena expansión, hasta situarse en niveles cercanos a los vigentes allá por 2013.

Y es que si un efecto bueno tiene la subida de tipos es que aumenta la remuneración del dinero para el ahorrador. De hecho, ya hace meses que entidades, de momento digitales y extranjeras, sobre todo a través de la plataforma de depósitos europea Raisin, han empezado a ofrecer depósitos con tipos que empiezan a ser interesantes y que en algún caso llegan al 3% a 24 meses, en línea con lo que los expertos creen que llegará el BCE a subir los tipos de interés.

Los grandes bancos españoles por ahora no han entrado en guerra por captar estos fondos, pero ya hay entidades significativas que empiezan a entrar en el juego. Es el caso de ING, que la pasada semana anunciaba el lanzamiento de dos nuevos productos a 12 y 18 meses con una rentabilidad del 0,60% y 0,80%, respectivamente.

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