Disney ofrece una solución a lo Iger para un problema... heredado de Iger

Chapek no ha ayudado, pero el retornado CEO dejó el puesto justo antes de la pandemia y tras endeudar el grupo

Bob Iger, en julio pasado, en Sun Valley (Idaho, EE UU).
Bob Iger, en julio pasado, en Sun Valley (Idaho, EE UU). AFP

Bob Iger no es realmente el reinicio que necesita Walt Disney, pero por ahora, es el reinicio que el gigante de los medios de comunicación de 180.000 millones de dólares ha recibido. La compañía anunció el domingo que su antiguo consejero delegado –que estuvo 15 años en el cargo– vuelve para sustituir a Bob Chapek, que tomó las riendas de manos de Iger hace menos de tres años. El consejo de administración ha encomendado a Iger la dirección estratégica de la empresa y la búsqueda de su sucesor. Esta vez, sin embargo, el legado de Iger –y los puestos del consejo– están en juego.

Cuando Iger dimitió en 2020, el tempo era impecable. Fue semanas antes de que la pandemia tomara el mando, vapuleando el negocio de los parques temáticos de la compañía. Iger lanzó el proyecto de streaming de Disney, pero se fue justo antes de que la fanfarria desapareciera y la competencia se instalara. Mientras, su adquisición por 71.000 millones de dólares de los activos de entretenimiento de Fox en 2019 dejó a la compañía cargada con casi 50.000 millones de deuda.

Aun así, Chapek no ayudó, metiéndose en broncas públicas con la superestrella Scarlett Johansson y enredándose con el gobernador de Florida, Ron DeSantis. Hace apenas dos semanas, las acciones de Disney sufrieron su mayor caída en un solo día de los últimos 20 años, con un descenso de más del 20%, tras anunciar un aumento de las pérdidas en su negocio de streaming. No es de extrañar que los accionistas parecieran aliviados el lunes de que la compañía no haya mareado la perdiz para cortar lazos con Chapek, haciendo que las acciones subieran un 6,3%.

La preocupación sigue siendo que Iger, de 71 años, esté más interesado en llenar sus horas de vigilia en Disney que en hacer lo necesario para colocarla en el camino correcto y ponerla en forma para el próximo líder, por ejemplo, vendiendo activos como ESPN. Renovó su contrato cuatro veces antes de que Chapek fuera nombrado jefe, pero luego se mantuvo como presidente ejecutivo hasta finales del año pasado.

Parte de la responsabilidad del futuro de Disney recae en el consejo de administración, incluida su presidenta, Susan Arnold. Solo lleva 11 meses en el cargo, pero dirigió la renovación en junio del mandato de tres años de Chapek. No obstante, ocho de los 11 miembros del consejo, incluida ella, estaban presentes en la anterior etapa de Iger como CEO.

Será difícil que no vuelvan a caer en los viejos hábitos. Si lo hacen, los activistas pueden tener algo que decir. Nelson Peltz, según el Wall Street Journal, está merodeando, y Dan Loeb sigue teniendo una participación. Por lo tanto, es hora de que Iger y el consejo dejen de ajustar la música al movimiento de Mickey Mouse.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías