El microbiólogo que quiere meter Disney en todas las casas

El nuevo CEO, Bob Chapek, tiene experiencia en ‘home video’ y el reto de multiplicar las suscripciones al ‘streaming’

Bob Chapek, nuevo CEO de Disney.
Bob Chapek, nuevo CEO de Disney.

Él dice que simplemente copiará lo que venía haciendo Bob Iger, que además seguirá como presidente. Pero puede que con eso no baste en un sector, el del entretenimiento audiovisual (y derivados), que Disney lleva casi un siglo dominando como nadie, pero que tiene actores protagonistas de nuevo cuño, como Netflix. Robert Bob Chapek (Estados Unidos, 1960), nuevo consejero delegado de la compañía, no tiene experiencia en contenidos, pero sí un notable currículum en vídeo, parques de atracciones y productos de merchandising de la firma del ratón.

Hijo de un veterano de la Segunda Guerra Mundial, creció en Hammond, en el estado de Indiana, del Medio Oeste americano. Su familia hacía viajes anuales a Disney World, el segundo parque de la compañía, situado en Orlando (Florida).

Chapek estudió en un instituto público, en el que conoció a la que sería su mujer, Cynthia Ann Ford (1959), con la que lleva cuatro décadas casado y con la que tiene tres hijos (también tienen tres nietos). Los tres hijos comparten sector con su padre, e incluso empresa. Kimberly Chapek Maddux, de 36 años, trabaja en publicidad y pasó tres años en Disney antes de fichar por Apple. Brian, también treintañero, es director de producción y desarrollo de Marvel, la filial de los superhéroes de cómic de Disney, mientras que Kelly, veinteañera, trabaja en recursos humanos de Warner (de joven trabajó un verano en una tienda de Disney).

La carrera de Bob Chapek pintaba bastante distinta en sus inicios: se licenció en Microbiología por la Universidad de Indiana. Pero reorientó su carrera e hizo un máster en Administración de Empresas en la Universidad Estatal de Míchigan, también pública, que en 2015 le concedería un doctorado honorario.

Chapek empezó trabajando para la agroalimentaria Heinz –ahora fusionada con Kraft– en la gestión de marcas y para la agencia publicitaria J. Walter Thompson antes de entrar en The Walt Disney Company en 1993.

Se estrenó en Buena Vista Home Entertainment, la división de vídeo, y llegó a presidirla. Allí inventó la estrategia vault, que consistía en descatalogar las películas del mercado del vídeo relativamente pronto, para relanzarlas unos años después, y de nuevo volver a guardarlas en el cajón, creando así más expectativa entre los consumidores.

En 2006 le ascendieron a presidente de la rama de home video en todo el mundo. Tres años después le nombraron presidente de distribución, y en 2011, presidente de productos de consumo (juguetes, camisetas, libros, consolas, editorial, tiendas físicas, ecommerce y apps). Allí apostó por las franquicias de películas más que por las categorías de productos: su mayor éxito se dio en 2013 con los vestidos de Elsa y las mochilas de Olaf, ambos personajes de Frozen.

Inversión en parques

En 2015, dejó el puesto para presidir la división de parques de atracciones y resorts, donde Chapek aplicó una política de subida de precios para sostener grandes inversiones. Dirigió el desarrollo del Shan­ghai Disney Resort chino –costó 5.500 millones de dólares– y de dos enormes atracciones de La guerra de las galaxias –1.000 millones cada una– en Disneylandia (el primer parque de la marca, en Anaheim, California) y Disney World, donde también estrenó otra de la película Avatar. Disney tiene seis resorts en total, en Estados Unidos, Europa y Asia; una línea de cruceros; un programa de propiedades vacacionales, y un negocio de viajes de aventura familiares.

En 2018, la división de productos y la de parques se fusionaron bajo la dirección de Chapek, que también es miembro del consejo de la Make-A-Wish Foundation, que colabora con Disney, y que se dedica a conceder deseos a niños con enfermedades graves.

Cierta sorpresa

La teoría es que el futuro del negocio de Disney pasa más por el streaming que por los parques de atracciones, división que presentó el crecimiento más lento entre todas las del grupo el año pasado: un 6%. Por eso, aunque la hoja de servicios de Chapek es impecable, su nombramiento ha provocado una cierta sorpresa en el sector, tanto por la precipitación como porque se esperaba que el elegido fuera otro veterano, Kevin Mayer, responsable de streaming y de internacional. La acción bajó un 10% en las siguientes sesiones al nombramiento, anunciado el 25 de febrero, y ha seguido bajando. Está en los niveles de hace un año. En ese tiempo, el lanzamiento de Disney+ para competir con Netflix le había hecho ganar hasta un 40% en Bolsa.

Chapek seguirá teniendo en el cogote la sombra de Bob Iger, que permanecerá dos años en la empresa como presidente ejecutivo (centrándose en la parte creativa, afirma el ex-CEO) y que fue el artífice de las exitosas compras de Pixar, Lucasfilm y Marvel, así como la más reciente de buena parte del negocio de Fox.

Jennifer Saba, analista de la agencia Reuters, destaca entre los retos del nuevo consejero delegado que tendrá que responder del objetivo que fijó su predecesor de hasta triplicar su base actual de 30 millones de suscriptores del streaming –sería el doble de rápido que Netflix, pero a un precio más bajo–; reducir la dependencia de los lucrativos ingresos del cable; y posiblemente en algún momento introducir una subida de precio en Disney+. “Tengo la intención de redoblar la apuesta por las mismas estrategias que ha establecido Bob estos 15 años y que nos han ido tan bien”, dijo Chapek al conocerse su nombramiento. “El corazón de todo... es nuestra creatividad a la hora de contar historias”, añadió. “Y si eso va bien, todo lo demás irá bien, al margen del canal de distribución. Eso es lo que he aprendido de Bob Iger”.

Chapek quiere volver a meterse en todas las casas de la gente con su ejército de dibujitos y personajes, ahora cobrándoles un fijo mensual. Seguro que lo consigue, ¿pero lo hará en la cantidad suficiente?