La victoria de Lula desengrasa el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea

La UE espera ‘avanzar’ el cierre del acuerdo con el nuevo gobierno brasileño

España exporta 4.000 millones al año al bloque

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La Unión Europea espera "avanzar" el cierre del acuerdo de libre comercio entre el bloque comunitario y el Mercado Común del Sur (Mercosur) con el nuevo Gobierno de Luiz Inácio "Lula" da Silva, elegido el domingo por la mínima para liderar Brasil a partir del próximo enero. Así lo confirmó el lunes el vicepresidente económico de la Comisión Europea y responsable de Comercio, Valdis Dombrovskis.

Las negociaciones se encontraban paralizadas desde que se aprobó el primer acuerdo de principios, en 2019. Desde entonces, no han vuelto a haber avances para la integración entre ambas orillas del Atlántico, principalmente por la falta de consideración del presidente en funciones de Brasil, Jair Bolsonaro, con el medio ambiente.

Pero hay mucho en juego. Jordi Cañas, eurodiputado de Renew Europe y presidente de la Delegación del Parlamento Europeo para las relaciones con Mercosur, asegura que el acuerdo es el "más importante de la historia de la Unión Europea" por el potencial del mercado latino americano que sigue siendo "una de las regiones con mayores aranceles de entrada". También lo es para España, el Ministerio de Exteriores afirma que el país tiene un stock de inversión extranjera directa de más de 66.000 millones de euros al año en los cuatro socios principales del Mercado del Sur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).

Además, España exporta 4.381 millones de euros a Mercosur, 3.317 millones de euros de ellos a Brasil. Si bien es cierto que las exportaciones al bloque sudamericano rondan el 1,5% del total de las exportaciones anuales, como afirma Cañas "Brasil va a tener un desarrollo extraordinario en las próximas décadas. Si España ya está allí, se podrá beneficiar de ser un socio privilegiado". 

No solo es una cuestión económica. El éxito en la integración entre bloques es un gran aliciente para que el papel de España en la UE gane enteros. En julio de este año, ostentará la presidencia rotatoria del Consejo Europeo y encarrilar el acuerdo con Mercosur es un objetivo en mente para España.

De materializarse las negociaciones, los aranceles a las importaciones y exportaciones de productos europeos se verían severamente reducidos o, directamente, eliminados. Las exportaciones europeas más beneficiadas serían las industriales y, al otro lado del océano, las que más crecerían serían las agroalimentarias.

En la actualidad, las empresas europeas y españolas tienen grandes dificultades para la exportación de bienes y servicios. Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores, pone como ejemplo a las empresas que desarrollan proyectos de infraestructuras e ingenierías se ven realmente afectadas cuando necesitan importar materiales y maquinaria, que en estos momentos están gravados con un arancel del 14% y del 20%.

El impacto, sin embargo, va más allá de los aranceles. La Secretaría de Estado de Comercio ha registrado trece barreras comerciales a la exportación e inversión de bienes y servicios a Brasil en lo que va de año, entre los que destacan la preferencia de los productos fabricados en Brasil frente a los extranjeros dentro de las licitaciones públicas, que mueven 169.000 milones de euros al año, el 12% del PIB brasileño, lo que supone una desventaja competitiva para las empresas que exportan al gigantesco mercado brasileño. En el caso de la inversión destaca las restricciones para la entrada de capital extranjero en ámbitos como salud, minería, hidroeléctrica o transporte por carretera.

¿Win-win?

Un informe del London School of Economics realizado para la Comisión Europea en 2020 estimó que el acuerdo aumentaría el PIB de la UE en un 0,1% hasta 2032 y en un 0,3% para los países del Mercado del Sur. En el caso en particular de España, las estimaciones de Mercosur, de las que se hace eco el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, hablan de incrementos del 0,23% del PIB tras 15 años de la entrada en vigor del acuerdo. Por poner en contexto, el mismo informe indica que la salida de Reino Unido del Mercado Único supone una pérdida de PIB de 0,47% antes de la llegada a un acuerdo entre Bruselas y Londres en diciembre de 2020.

Bonet afirma que los sectores españoles más beneficiados serían las exportadoras de bienes que actualmente se encuentran muy restringidos, principalmente bienes industriales (automóviles, maquinaria, productos químicos...) y agroalimentarios (vino, bebidas espirituosas, chocolate, galletas...). Pero no solo se modificarían los aranceles, Bonet advierte que las empresas españolas obtendrían facilidades en la contratación pública, la protección de la propiedad intelectual y de las denominaciones de origen.

También se produciría la relajación de las restricciones de sectores como las telecomunicaciones, un sector donde la empresa Telefónica tiene gran relevancia en países como Brasil, a través de su marca comercial Vivo. Los datos del ICEX afirman que la empresa española es el principal proveedor de red móvil en el país con 76,6 millones de accesos (el 33,6%).

Tensiones latentes

Sin embargo, el acuerdo está lejos de materializarse. El investigador de América Latina del Real Instituto Elcano, Carlos Malamud, afirma que las reticencias para ratificar el acuerdo se encuentran "en ambas orillas". La oposición en Brasil, contraria a la ratificación, tiene mayoría parlamentaria. Lo mismo sucede en Argentina, donde el Ejecutivo no controla el Congreso de los Diputados.

Al otro lado del océano, Bégica, Irlanda y, principalmente, Francia han hecho palpables sus reticencias con respecto a la integración con Mercosur. Macron retiró durante la cumbre del G7 del pasado agosto su apoyo al acuerdo por los incendios que asolaban la Amazonía, denunciando la pasividad del Gobierno de Bolsonaro en materia climática.

Para Malamud, el asunto climático es una "excusa", ya que lo que prima para Francia, y el resto de países europeos, es el proteccionismo del sector agrario: "El peso de los agricultores en su sistema electoral es importante. En muchas circunscripciones francesas el voto agrario termina decidiendo la elección y, por lo tanto, se convierte en un factor determinante".

Más allá de las implicaciones económicas, desengrasar el acuerdo será un reto para España durante su presidencia semestral del Consejo Europeo, que comenzará en julio. La semana pasada, el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, estuvo de gira por Argentina y Uruguay tratando de retomar las negociaciones.

La Unión Europea aboga desde la guerra de Ucrania por reconstruir sus alianzas y, en el caso de América Latina, el papel que juega España debe ser "esencial", comenta Malamud: "Europa debería invertir mucho capital político y económico para desatascar esto, comenzando por el tratado Mercosur-UE. Se mandaría una señal muy potente de interés europeo sobre la región".

España quiere jugar un papel fundamental en el desbloqueo. Durante las últimas presidencias españolas del Consejo Europeo, América Latina es una constante: "Está en la genética de la política exterior española abogar por mayor protagonismo de Iberoamérica en Europa. Eso es lo que está en juego".

Aranceles.

El informe de London School of Economics (LSE) trabajaba sobre dos posibles escenarios sobre la supresión de aranceles, uno más conservador y otro más ambicioso. La horquilla situaba una supresión de tasas desde Mercosur hacia la UE del 90% de los aranceles a los productos industriales y un 80% a los agrícolas, como mínimo, hasta una eliminación del 100% en el escenario más ambicioso. En ambos escenarios el LSE aseguraba que se reducirían en un 100% los tributos desde la UE al Mercado del Sur.

Balanza comercial.

Las exportaciones totales de la UE se expanden un 0,4% en el escenario conservador, y un 0,6% en el escenario ambicioso. En el Mercosur, las exportaciones aumentarían de manera diferenciada según el país. En el escenario conservador, las exportaciones de Paraguay se expanden en 0,5% y en 4,5% en Brasil, mientras que en el escenario ambicioso se expanden entre el 0,7% en Uruguay y el 6,1% en Brasil.

Crecimiento.

El mismo informe aseguró que los beneficios sobre el PIB se expandiría de aprobarse el acuerdo un 0,1% en la UE hasta 2032 y un 0,3% en el conjunto de Mercosur en el mismo periodo.

Críticas.

Un informe elaborado por UGT en 2021 aseguraba que España no sería uno de los beneficiados por el acuerdo, en detrimento de otros como Alemania. También concluyó que el acuerdo destruiría entre 900 y 4.000 empleos en España.

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