Una ruptura de Renault y Nissan es la opción menos mala

La posibilidad de que el fabricante francés reduzca su participación en la japonesa ha hecho subir las acciones

Luca de Meo, consejero delegado de Renault.
Luca de Meo, consejero delegado de Renault.

Para seguir adelante, Renault necesita dar un rápido paso atrás. El consejero delegado, Luca de Meo, necesita la aprobación y el dinero de su socio Nissan Motor para proceder a una compleja ruptura. El precio, una reducción del control de Renault sobre Nissan, merece la pena pagarlo.

El paso más lógico sería una fusión total de los dos fabricantes de automóviles, que junto con Mitsubishi Motors quieren compartir plataformas comunes para el 80% de sus modelos en 2026. Pero el escándalo que rodea al ex presidente de Nissan, Carlos Ghosn, y el control del Estado francés sobre Renault, hacen improbable tal acuerdo. Otro quebradero de cabeza es la gobernanza asimétrica de la alianza, en la que Renault tiene una participación del 43% en Nissan, pero el grupo japonés tiene prohibido por la ley francesa ejercer los derechos políticos asociados a su participación del 15% en Renault.

En vez de eso, De Meo quiere dividir Renault en unidades de baterías y de combustión interna, e incorporar a otras partes para financiar ambos departamentos, como la china Geely. Para ello necesita el apoyo de Nissan, y el grupo japonés también podría invertir en la división eléctrica. La contrapartida podría ser que Renault renunciara a parte de su participación del 43% en Nissan. Para Nissan, es un buen momento para impulsar el cambio. El grupo dirigido por Makoto Uchida incrementó sus ventas un 7,1% en el ejercicio cerrado en marzo de 2022, la primera vez que crecen sus ingresos desde la destitución de Ghosn en 2018. Cuenta con 1,3 billones de yenes (8.900 millones de dólares) en efectivo, que podrían utilizarse para recomprar acciones. Forjar una relación más estrecha con la unidad de vehículos eléctricos de Renault repartiría los costes de desarrollo de la nueva tecnología.

Ceder parte del control de Nissan parece más difícil para Renault. Si su participación en Nissan volviera a ser del 15%, el grupo japonés recuperaría sus derechos de voto en Renault, ya que dejaría de estar bajo el control del grupo francés. El Estado francés, que tiene una participación del 15% en Renault, tendría menos influencia.

Aun así, un acuerdo parece lógico. Los analistas de RBC consideran que las operaciones propias del grupo francés justificarían una capitalización bursátil de 10.500 millones de euros. Esto implica que la valoración actual en poco más de 9.000 millones de euros asigna poco valor a la participación en Nissan. La reducción de la participación a un 15% generaría casi 4.000 millones de euros, antes de impuestos, en torno al 40% de la capitalización bursátil actual de Renault.

Más concretamente, Renault necesita un acuerdo. Los fabricantes de automóviles de todo el mundo se están consolidando para hacer frente a la transición a los vehículos eléctricos, como se ha visto en la fusión de Peugeot y Fiat Chrysler para formar Stellantis. El plan de Renault de dividir su negocio es una segunda mejor opción lógica. Mantener a Nissan a su lado parece un compromiso necesario.