Banca

La nueva regulación y Lagarde propulsarán la emisión de cédulas en 2022

El colchón mínimo de créditos elegibles baja al 5% frente al 25% actual

El BCE dejará este año de bonificar al 1% la liquidez que le presta a la banca

La nueva regulación y Lagarde propulsarán la emisión de cédulas en 2022 pulsa en la foto

El último reducto en caso de problemas de acceso a los mercados de capitales por parte de la banca –las cédulas– sufrirá una metamorfosis a partir de julio, cuando entre en vigor la nueva regulación europea. Las entidades españolas podrán exprimir al máximo su balance para emitirlas. Esto, y que el BCE ponga el punto final a las subastas de liquidez subvencionada (TLTRO III), potenciará las emisiones de esta deuda por parte de la banca española, según fuentes financieras. En Europa, el importe total colocado en 2021 fue de 83.300 millones de euros, mínimos de más de 10 años (véase gráfico).

Las entidades financieras casi se han olvidado de las cédulas, la medalla de oro en cuanto a seguridad de la deuda bancaria y que se ha vendido en los últimos tiempos con rentabilidades negativas. Pero es complicado competir con el BCE. Este, con las subastas TLTRO III, paga a los bancos hasta el 1% por la liquidez que les presta siempre que inyecten ese dinero en la economía.

Esa arma de Lagarde queda, por el momento, guardada; las condiciones especiales de esas operaciones bonificadas concluirán en junio. “El descenso [del importe emitido en cédulas en 2021] se debió principalmente a la disponibilidad de fuentes alternativas de financiación baratas para los prestamistas, como las facilidades de los bancos centrales”, señala la agencia de rating DBRS Morningstar en un informe publicado el pasado miércoles. De ahí que este año vuelvan a presentarse como un posible baluarte de los círculos de la liquidez sistémica.

Los expertos de la agencia esperan que el volumen de colocaciones en el mercado –los bancos también construyen cédulas que se quedan en balance para llevar como colateral ante la ventanilla de liquidez del BCE– vuelva al menos a los niveles de 2020 en el Viejo Continente. En España, además, entra en juego un cambio crucial en la regulación de este instrumento.

“España es uno de los países más afectados por los cambios introducidos (...), en comparación con el marco normativo actual”, señala en otro documento Tomás Rodríguez-Vigil Junco, vicepresident de DBRS Morningstar. Entre los cambios de calado, está la rebaja del importe adicional de créditos que la entidad ha de tener en balance para emitir cédulas. Ahora, por cada euro emitido ha de contar al menos con 1,25 euros de créditos hipotecarios en balance o 1,43 euros de créditos al sector público si son préstamos concedidos para la internacionalización o al sector público.

Exprimir el balance

Los bancos patrios podrán sacar el máximo partido de sus activos. La parte negativa está en el efecto que esto puede suponer para los ratings de estos tipos de deuda. Ese nivel de colchón tan elevado era una de las principales fortalezas de este instrumento en España frente a sus comparables europeos y ha sustentado sus elevadas notas crediticias. Por ejemplo, las regulaciones en Alemania y Dinamarca eran notablemente más laxas, con unos colchones que se situaban tan solo en el 2%; también en Portugal y Grecia, donde la exigencia era del 5,2%.

Con todo, las entidades españolas cuentan ahora con unos colchones muy superiores al 25% de sobrecolaterización en sus emisiones de cédulas hipotecarias, el mínimo actual, y se espera que, con la nueva norma, aplicable desde el próximo julio, se sitúen muy por encima del 5%. Fuentes financieras indican que cada entidad evaluará este factor para lograr una calificación suficiente por parte de las agencias crediticias.

La otra cara de la moneda de la regulación y que aporta seguridad al instrumento está en que, a partir de julio, las entidades no computarán toda su cartera de créditos, ya sean hipotecarios, concedidos al sector público o destinados a la internacionalización, sino que tendrán que definir una cartera específica en cada programa de emisión.

Además, desde mediados de año, las entidades deberán contar con un colchón de liquidez suficiente para pagar todos los vencimientos de estos bonos en los próximos 180 días.

Las tasaciones deberán actualizarse cada ejercicio

  • Valorar los inmuebles. Los activos inmobiliarios que se incluyen en la cartera (pool, en el argot) de los inmuebles son, ahora, valoradas, pero solo en ese momento. La obligación, ahora puntual, es que el préstamo hipotecario no supere el 60% del valor de tasación del activo inmobiliario, porcentaje que sube al 80% para los inmuebles residenciales. Pero no existe una exigencia regulatoria que amplíe esa obligación en el tiempo. Cuando sea de aplicación la nueva legislación en julio, las entidades deberán actualizar la tasación al menos anualmente. Eso sí, no será necesario que un tasador vaya vivienda por vivienda, sino que se aceptarán modelos de valoración automatizados. Así, si por las revisiones posteriores se superan los mencionados umbrales, el crédito seguirá formando parte del conjunto de coberturas que respaldan las cédulas, pero solo computará la parte que no exceda de esos niveles. En la actualidad, el saldo vivo de cédulas emitidas por bancos españoles supera los 240.000 millones.
Normas
Entra en El País para participar