El emprendimiento busca una innovación más diversa

Los expertos abogan por generar una mayor accesibilidad en el ecosistema de las ‘startups’

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Un hombre blanco, joven y con título universitario. La radiografía del emprendedor en España, y en el resto del mundo, está bien definido y no ha sufrido grandes variaciones en los últimos años. Mientras que, en el mundo corporativo, la palabra diversidad está en la agenda de la mayor parte de las organizaciones, en el ecosistema de las startups es todavía una asignatura pendiente.

 “La mayor parte de las personas que pueden emprender son hombres blancos con recursos económicos, acceso a formación y a más oportunidades”, añade Adolfo Berraquero, responsable de innovación y desarrollo de negocio de la incubadora Bridge for Billions. El informe Mapa del emprendimiento que presentó este lunes South Summit le da la razón: el emprendedor, al menos en España, es un hombre (83% de los casos), en torno a los 34 años y con formación universitaria (97%). Esta homogeneidad no sería un problema, expone Berraquero, si no fuera porque la consecuencia de ello es que “la mayoría de las soluciones que se proponen son también para hombres blancos de países privilegiados”.

No es una cuestión de mala fe, sino que las personas se inspiran en su entorno a la hora de innovar, así que es complicado que presenten propuestas para problemas que no conocen. La cuestión, continúa el portavoz de Bridge for Billions, es que esas otras personas a las que les afectan problemas diferentes “no llegan a emprender porque no tienen acceso a ello”. Para Cecilia Serravalle, gerente de la cartera de proyectos de Impact Hub Madrid, conseguir atraer a un talento más diverso al ecosistema emprendedor es el principal tema a tratar por parte de los agentes que participan en él. “Hay que ver de verdad quién tiene la oportunidad de emprender, quién tiene la capacidad de pasar de una idea a un modelo de negocio. El acceso a las oportunidades no es igual, difiere, por ejemplo, para las mujeres, los jóvenes o los migrantes. Dependiendo del colectivo hay diferentes barreras”, desarrolla la experta.

Para cultivar esta diversidad, en Impact Hub cuentan con programas como Gira Mujeres, que llevan a cabo de la mano de Coca-Cola para promover el emprendimiento de las mujeres, cuya principal barrera no es solo el techo de cristal, sino también las barreras culturales que ponen en tela de juicio sus propias capacidades. Otro de los proyectos de esta comunidad, esta vez impulsado por Robert Bosch Foundation, busca generar lazos entre personas migrantes y miembros de Impact Hub Madrid para que cocreen ideas, analicen un reto, propongan soluciones conjuntas y, por consiguiente, desarrollen sus habilidades emprendedoras.

La clave, según Berraquero, también está en la manera en la que se presentan los programas de aceleración de startups. Mientras que cuando se añade el apellido “social” es más fácil que las mujeres se sientan invitadas a participar, presentar una competitividad excesiva las aleja. “Mensajes como ‘buscamos a los mejores’, ‘queremos el próximo unicornio’ no anima a personas que quieren validar su modelo, pero no pisar a los demás o ser los mayores tiburones”, apunta el emprendedor.

Un nuevo paradigma que no busca dese­char lo anterior, sino ampliar la innovación. “No queremos ser Robin Hood, también hay que solucionar los problemas de la gente con privilegios. Es una cuestión de números, de cantidad”, señala Berraquero. La idea es que la comunidad de emprendedores crezca y que, donde ahora hay 10 nuevas ideas, en el futuro haya 40 precisamente porque el ecosistema se haya hecho más accesible. Esta convicción se enmarca en una tendencia que llama a la colaboración y a que los diferentes agentes se apoyen entre ellos. “Pensar que alguien puede emprender sin tener apoyo es hablar desde los privilegios de quien lo ha tenido”, recuerda el portavoz de Bridge for Billions.

La fundadora de Spain Startup, María Benjumea, considera que “la diversidad es esencial en el mundo del emprendimiento porque aporta frescura e innovación”. Sin embargo, la experta considera que es también una cuestión de empeño personal y recuerda que en España hay un gran número de iniciativas, públicas y privadas, que buscan promover perfiles diversos en este ámbito.

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