La mano izquierda, el secreto para atraer el talento desmotivado

Sensibilidad, comprensión y diálogo, claves, según los expertos para recuperar la pasión de Leo Messi, que volvió a entrenar este lunes

Messi camina cabizbajo con la camiseta del Barcelona.
Messi camina cabizbajo con la camiseta del Barcelona. Efe

A primera hora de la mañana de este lunes, la cuenta oficial en español del Barcelona en Twitter emitió un mensaje aparentemente sencillo: el emoticono de una cabra seguido del nombre de Leo Messi acompañado de una foto del astro argentino con la tercera equipación del equipo. El tuit encerró, en realidad, toda una declaración de intenciones, pues la traducción de cabra al inglés, goat, se corresponde con las siglas de greatest of all time, el mejor de la historia. Al menos a nivel institucional, el Barcelona está dispuesto a olvidar lo sucedido durante las últimas semanas y reconstruir el vínculo con su estrella.

Y eso, contando con que lo ocurrido no es poca cosa. Primero, la declaración de guerra entre el jugador y el Barcelona, que llegó a las oficinas del Barça vía burofax en el que el jugador reclamaba salir gratis de la entidad. Después, los días de polémicas, reuniones y enfrentamientos, que terminaron con el padre y representante del futbolista, Jorge Messi, y los abogados de este acusando al Barcelona de hacer una interpretación torcida del contrato del argentino para retenerlo contra su voluntad.

Finalmente, el acto final, protagonizado por el propio Messi en la tarde del viernes, en el que en una entrevista concedida a Goal.com el jugador acusaba a la entidad de haber hecho siempre oídos sordos a sus peticiones, haber faltado a su palabra y de carecer de proyecto al tiempo que reconocía que si finalmente tomaba la decisión de quedarse era por ahorrarse la imagen de verse enfrentado al club en los tribunales. Este lunes, a eso de las 16.00, algo parecido a la paz llegó a la entidad cuando Messi reapareió por la ciudad deportiva del Barcelona dispuesto a retomar los entrenamientos de cara al partido que los enfrentará al Nástic este sábado en el primer encuentro de pretemporada.

“Los profesionales suelen irse de una empresa mucho antes de marcharse”, analiza Gonzalo Martínez de Miguel, consejero delegado de Infova, empresa dedicada a la formación y desarrollo de talento directivo en España. Martínez de Miguel se muestra optimista y no descarta un retorno del mejor Messi, aunque para eso antes tienen que cambiar bastantes cosas del ambiente que le rodea: “El compromiso del talento tiene que ver con la visión de futuro y con la ilusión. Volviendo estos dos elementos, puede volver el disfrute sin ninguna duda”. Pero para ello, subraya el experto, el Barcelona debe ser antes muy prudente y saber que pisa sobre cristales. La manera de alejar definitivamente al futbolista ahora sería mostrarle falta de sensibilidad: “Tratar a Messi simplemente como un jugador malcriado al que hay que meter en cintura es lo más contraproducente”.

Koeman, el nuevo técnico azulgrana, tiene por tanto ante sí el reto de mostrar complicidad y cercanía con el jugador argentino, aunque eso, por el momento, tampoco es garantía de nada. Santiago Ávila, profesor de Organización y Dirección de Personas en EAE Business School y autor del libro Aprendiendo a liderar, no ve tan claro que el argentino sea recuperable: “Lo primero que hay que aclarar es que Messi es un hombre de gran talento, pero no es un líder. Lo ha demostrado ahora queriéndose ir del Barcelona y lo demostró cuando se quiso ir de Argentina”. Teniendo esto en cuenta, para Ávila la motivación, antes que algo que hay que despertar, es un motor que debe funcionar siempre: “A mis alumnos les digo que las ganas de trabajar hay que traerlas de casa. Lo mejor que puede hacer una empresa al respecto es no estropearlo, no quitar la motivación a quien la tiene”. Las situaciones en las que los empleados amenazan con irse y las compañías consiguen retenerlos, ahonda, tan solo ayudan a sembrar entre ambos la desconfianza: “Cuando un trabajador se quiere ir y una empresa le lanza una contraoferta para que se quede, siempre les digo que se despidan porque ya surge el recelo. No suele salir bien”.

Para Álvaro Merino, profesor de la Universidad Europea, en cambio, la clave está precisamente aplicar un nuevo estilo de liderazgo más sutil, capaz de implicar a una persona en una dinámica casi sin que esta termine de darse cuenta. “Lo que une a la gente al final es la visión común. Talentos como Messi, además, están más que acostumbrados a la presión, conviven con ella desde jóvenes. Estoy seguro de que sabrá manejarse. Quién sabe, a veces un cambio de rol saca lo mejor de las personas”, plantea Merino.

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