La industria española lanza un SOS al Ejecutivo para eliminar los aranceles de EE UU

Las exportaciones de vino, queso, aceite o aceitunas seguirán gravadas con un 25%

La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto.
La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto.

El Ejecutivo de EE UU decidió la madrugada del miercoles no incrementar los aranceles con los que grava desde el pasado mes de octubre las exportaciones europeas de alimentos. En el caso de España, los bienes afectados son el vino, el aceite, el queso y las aceitunas, que sufren un recargo del 25%. Pese a que no se elevan los recargos, los productores han lanzado un SOS al Ejecutivo español para que intensifique la negociación diplomática con el fin de que sean eliminados al restar competitividad frente a otros competidores en el mundo.

Mauricio García de Quevedo, director general de la Federación de Industrias de Alimentos y Bebidas (FIAB), recalca que el mantenimiento de los aranceles no soluciona “un problema gravísimo”, que nos está dejando fuera del segundo país de destinos para las exportaciones fuera de la UE. En esta línea, José Luis Benitez, director general de la Federación Española del Vino, asegura que EE UU es el segundo importador de vino envasado de España y que es un mercado prioritario por el tamaño y el crecimiento de los últimos ejercicios. “Los fabricantes están asumiendo contra márgenes ese arancel porque no quieren quedarse fuera de un mercado que ha costado mucho construir a través de promoción o posicionamiento de marca”, señala Benítez, que destaca el potencial de crecimiento de estados como Florida, Illinois o Nueva York, donde el vino español tiene una buena penetración. España exporta 3.000 millones de euros de vino al año, de los que 200 millones (en torno a un 8%) van a EE UU.

Los productores afectados se quejan de que están pagando el “pato” de unas ayudas ilegales de la Comisión Europea a Airbus, lo que permitió que la Organización Mundial del Comercio (OMC) diera luz verde a EE UU a imponer unos aranceles a la UE. “No sé porqué nos gravan a nosotros”, dice Benítez, que se muestra esperanzado con que el conflicto comercial cambie en septiembre, cuando está previsto que la OMC dicte sentencia sobre una denuncia de la UE por ayudas ilegales de EE UU a Boeing. La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, ya recordó ayer que la UE cerró el pasado mes de julio un acuerdo con Airbus para limitar las condiciones preferentes en las que se habían concedido las ayudas al gigante aeronáutico entre 2011 y 2013. “Tras dicha modificación se da cumplimiento a los requisitos exigidos por la OMC y ello justifica la retirada de las contramedidas por parte de EE UU sobre productos de exportación de la Unión Europea”, aseguró Maroto.

Por su parte, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, incidió en que”el sector agroalimentario se ha visto inmerso en un conflicto comercial ajeno a su actividad”y que “es un error estratégico incluirla alimentación en las represalias comerciales”. Planas consideró que el sector agroalimentario debe desarrollarse en mercados que aseguren estabilidad.

Las fases de un conflicto sin resolver

La guerra comercial entre EE UU y la UE por las ayudas de estado a la industria aeronáutica arrancó en octubre de 2019, cuando la OMC reconoció que las subvenciones dadas por la Comisión Europea entre 2011 y 2013 a Airbus eran irregulares al ser consideradas ayudas de Estado.

La OMC otorgó permisó a EE UU para responder con medidas comerciales recíprocas y optó por imponer aranceles del 10% y del 25% a distintos productos alimentarios claves en las exportaciones europeas, entre ellos el queso, el aceite o las aceitunas españolas.

La UE optó por recortar en julio las ayudas ofrecidas a Airbus como muestra de buena voluntad, pero no ha sido suficiente para provocar el levantamiento de aranceles.

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