El Banco de España prevé que el PIB caiga al menos un 9% este año y que se pierdan 778.000 empleos

En el escenario más adverso, en 2020 la economía caería hasta un 15,1% y el paro ascendería al 23,6%

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El PIB español caerá un 9% en 2020 para escalar un 7,7% en 2021 y un 2,4% a partir de 2022, cuando se empezarían a recuperar los índices previos a la crisis económica y sanitaria del coronavirus Covid-19. Es lo que prevé el Banco de España en sus Proyecciones macroeconómicas de la economía española, presentadas este lunes. Sin embargo, esta tendencia obedece únicamente al mejor de los escenarios posibles, bautizado como recuperación temprana. Dada la alta incertidumbre derivada de la pandemia, el supervisor baraja otros dos supuestos: uno de recuperación gradual y otro de alto riesgo. En la situación intermedia, el PIB descendería un 11,6% en 2020 y repuntaría un 9,1% y un 2,1% en los dos ejercicios siguientes. En la peor de las previsiones la caída sería del 15,1% en 2020, para ascender un 6,9% en 2021 y un 4% en 2022. Un abanico que se mueve, por lo tanto, entre el -9% y el -15,1% en lo que queda de año.

Todos estos escenarios, explican fuentes de la dirección de Economía y Estadística del Banco de España, están sometidos a "importantes riesgos a la baja". En particular, existen muchos aspectos en los que el conocimiento acerca del covid-19 es muy parcial, "por lo que no se puede descartar que las medidas de distanciamiento social voluntario y de seguimiento epidemiológico, basado en la realización de pruebas diagnósticas y de test de anticuerpos, se revelen insuficientes para evitar rebrotes de la enfermedad". Estos posibles repuntes requerirían de nuevas medidas de contención y reducción de la movilidad, "con el consiguiente impacto negativo sobre la actividad". De hecho, atendiendo únicamente al mejor de los supuestos, "no vemos posible una caída del PIB menos drástica que la del -9%. La magnitud de la recesión hará que en 2022 no hayamos recuperado el PIB de 2019". Así, solo en el segundo trimestre de este año, prevé una caída sin precedentes del PIB de entre el 16% y el 21,8%.

Empleo

Otro de los puntos determinantes para cuantificar los niveles y ritmos de la recuperación es el número de afiliados a la Seguridad Social, explican desde el Banco de España. En el escenario de recuperación temprana, la tasa de paro –que hoy se sitúa en el 14,1%– llegaría al 18,1% de la población activa en 2020, tocaría su techo con tres décimas más en 2021 y caería al 17,1% en 2022. Esto, sumado a una caída del 3,9% de la población ocupada, llevaría al país a una pérdida de 778.000 empleos durante lo que queda de año.

"El desempleo aumentará en cualquiera de los escenarios, también en el más benigno", explican las mismas fuentes, que celebran la puesta en marcha de los Expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE). Por su parte, en el supuesto de recuperación gradual, la tasa de paro llegaría al 19,6% en 2020, para bajar al 18,8% y al 17,4% en los dos ejercicios siguientes. En la peor de las tesituras la tasa de paro superaría el 20% durante los tres periodos analizados: un 23,6%, un 24,7% y un 22,2%, por este orden. En el escenario intermedio, la caída de la población ocupada sería del -5,7%, lo que supondría la destrucción de más de 1,1 millones de puestos de trabajo.

Las proyecciones económicas del supervisor, por otro lado, no incorporan los efectos que la introducción del ingreso mínimo vital puede tener en las arcas del Estado o en los índices del consumo, "puesto que su aprobación se produjo en una fecha posterior a la del cierre de la recogida de información".

Consumo, deuda y déficit

Todos los componentes de la demanda, con la excepción del consumo y la inversión públicos, presentarían contracciones sustanciales en 2020, y repuntarían con fuerza con posterioridad. Por su parte, el déficit se elevaría hasta el 9,5% en este año en el escenario de recuperación temprana y hasta el 11,2% en el de recuperación gradual, y, aunque presentará una cierta corrección en el bienio posterior, se mantendría en niveles elevados. De este modo, el endeudamiento público aumentaría aproximadamente entre 20 y 25 puntos de PIB en 2020, hasta situarse cerca del 115% y 120%, respectivamente, en cada uno de estos dos escenarios, y permanecería en cotas muy elevadas en los dos años siguientes. Para estos índices no hay proyecciones atendiendo a la peor de las tesituras establecidas por el Banco de España.

En el ámbito de los precios y la cesta de la compra se espera que el Índice Armonizado de Pecios de Consumo (IAPC), excluidos alimentos y energía, siga presentando tasas de variación muy modestas. De hecho, las presiones a la baja sobre los precios resultantes de la fragilidad de la demanda se verán contrarrestadas solo en parte por los aumentos de los costes de prestación de algunos servicios derivados de las medidas de distanciamiento social establecidas. Así, la tasa de variación del IAPC subyacente sería del 0,9% y 0,8%, respectivamente, en el promedio de 2020 en los escenarios de recuperación temprana y gradual, y repuntaría hasta el 1,3% en 2021 y el 1,1% en 2022.

Por su parte, el IAPC general continuaría mostrando ritmos de avance negativos hasta principios de 2021, cuando se espera que el componente energético presente un fuerte repunte debido a que la tasa de variación interanual comenzará a calcularse frente a un nivel más bajo (a causa del fuerte retroceso que el precio del petróleo presentó a comienzos de 2020). En términos de las tasas medias anuales, se espera que el IAPC general aumente desde el -0,1% en 2020 hasta el 1,6% en 2022, en el escenario de recuperación temprana, y desde el -0,2 % hasta el 1,5% en el de recuperación gradual. Todas estas proyecciones, insisten las fuentes del Banco de España, dependerán de la evolución de la pandemia y de sus posibles consecuencias hasta que no se disponga de una vacuna o un tratamiento eficaz.

Europa

Con todo, recuerda el supervisor bancario, un factor que podría limitar la intensidad de los efectos de la crisis serían las diversas iniciativas europeas de respuesta, que aunque cuentan con el respaldo del Eurogrupo, no han sido incluidas en las proyecciones por no estar suficientemente definidas o por no haber sido formalmente aprobadas aún. Lo mismo sucede con el fondo de recuperación de 750.000 millones de euros propuesto por la Comisión Europea, cuyas negociaciones para ponerlo en marcha empezarán el 19 de junio. "Un instrumento común europeo de esta naturaleza ayudaría a evitar que la recuperación se viera obstaculizada en aquellas economías del área del euro que, como la española, han sufrido con mayor intensidad tanto la pandemia como sus consecuencias económicas, y, simultáneamente, la han podido combatir en peores condiciones por disponer de un margen presupuestario comparativamente más limitado", explica el Banco de España.

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