Mis planes ante el COVID-19: ¿qué hago ahora?

Paralizar nuestros proyectos no tiene por qué ser la única opción. Un análisis global y un asesoramiento personalizado nos ayudará a borrar incertidumbres.

Mis planes ante el COVID-19: ¿qué hago ahora?

John Lennon escribió que “la vida es lo que sucede mientras estás ocupado haciendo otros planes”. Y es que todos, en mayor o menor medida, nos hemos imaginado alguna vez cómo puede ser nuestra vida dentro de unos años. ¿Estaremos trabajando en lo que verdaderamente nos gusta? ¿Nos habremos animado a emprender ese nuevo proyecto que siempre hemos querido? ¿Y ese viaje que tanto hemos esperado para hacer?

La realidad es que todos tenemos sueños, planes y metas por cumplir. Puede que algunas de las personas que estén leyendo este texto pensaran hace unos meses que ahora iban a estar emprendiendo su nuevo negocio, mudándose para empezar una nueva vida en otro lugar o despidiéndose de sus compañeros de toda la vida porque, por fin, había llegado el momento de jubilarse.

Hace tres meses ninguno de nosotros se imaginaba cómo podía cambiar nuestra vida en cuestión de días. La pandemia del COVID-19 ha creado una crisis sin precedentes que nos ha afectado por el lado más personal y también por el financiero. Las medidas de restricción para frenar el avance del virus han paralizado la actividad y nos han hecho replantearnos, en muchos casos, nuestros planes. Y, aunque estamos recuperando, poco a poco, la normalidad y la actividad, no sabemos si muchos de nuestros proyectos pueden seguir adelante, si los tenemos que cancelar o posponer y, en este último caso, ¿cuándo podremos retomarlos?

Un plan global para borrar incertidumbres

Tomar decisiones que nos afectan por el lado personal y, también por el financiero, nunca es una tarea fácil. Pero en estos momentos en los que no sabemos a ciencia cierta qué va a pasar, la incertidumbre se multiplica y no sabemos qué es lo que más nos conviene.

“Quería jubilarme este verano. Tenía planes y había hecho unos números para rescatar mi plan de pensiones y vivir con unas rentas -complementarias a la Seguridad Social- de 2.000 euros al mes. Para ello, contaba con un bonus que finalmente no he recibido y, además, mi plan de pensiones ha caído tanto estos meses que no quiero rescatarlo ahora y asumir pérdidas. ¿Tengo que retrasar mi jubilación? ¿O puedo explorar otras alternativas?”.

“Aunque aún falta tiempo, había hecho un análisis del dinero que necesitaba para darme de alta como autónomo y emprender mi nuevo proyecto dentro de un año y medio. Quería emplear parte del dinero que tengo en fondos de inversión, pero mi inversión ha caído tanto que no sé si lo mejor es salirme del mercado ahora para no perder más dinero, si puedo compensar esa pérdida vendiendo mi segunda residencia o si voy a tener que posponer mis planes hasta que recupere lo que he perdido”.

Estos son solo algunos casos. Puede que el proyecto vital que tenías en mente era ayudar a tus hijos en su carrera profesional pagándoles parte de un máster, o echarles una mano con la entrada de su primera casa. Y ahora no sabes si vas a poder asumir ese gasto porque eres autónomo y tus ingresos se han reducido drásticamente como consecuencia del COVID-19, y no tienes claro cuándo vas a recuperar el ritmo de ventas que tenías antes.

Estamos en tiempos de dudas y de muchas incógnitas, pero no necesariamente de pocas soluciones. Muchas veces pensamos que no tenemos alternativas porque nos dejamos llevar por nuestras emociones. Si cuando tenemos un problema de salud vamos al médico, ¿por qué cuando tenemos un problema financiero no recurrimos a un asesor financiero?

Con un plan financiero y un asesoramiento especializado y global podremos visualizar alternativas que no nos habíamos planteado, hacer un análisis de todo nuestro patrimonio, así como de nuestros gastos y de nuestra capacidad de ahorro, para plantear distintos escenarios y ver cuál es la opción que más nos conviene.

Puede que, en el primer caso, no hayamos pensado que, como alternativa, tenemos la jubilación parcial o la jubilación activa. También puede que nos interese jubilarnos y rescatar una parte de nuestro plan de pensiones en forma de renta y otra parte, las aportaciones realizadas antes de 2007, en forma de capital, para poder aplicarnos la deducción del 40%. O, por ejemplo, puede que tengamos otro activo que podamos vender y que nos interese más que el plan de pensiones, tanto financieramente como por el lado fiscal.

Si queremos montar un negocio a medio plazo, quizás la mejor opción para recopilar la cuantía que necesitamos sea cambiar nuestra cartera de inversión y reorientar nuestro perfil de riesgo para obtener la rentabilidad que realmente necesitamos. También deberíamos valorar nuestro actual nivel de vida, porque, quizás, haya algún gasto que podamos recortar.

Como no hay una respuesta única, siempre la mejor solución pasa por un ejercicio de planificación financiera global y un análisis patrimonial en el que pongamos en perspectiva todas nuestras inversiones y nuestro patrimonio, partiendo, siempre de nuestros objetivos vitales. Porque, el “para qué” siempre va antes que “el cuánto”.

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