Los tipos cero carcomen el ahorro

Un depósito bancario de 50.000 euros contratado en 2017 ha perdido 1.339 euros de poder adquisitivo

Tipos cero pulsa en la foto

El profesor Pablo Fernández, de la escuela de negocios IESE, es un hombre polémico y vehemente. En los últimos meses, el foco de su ira se centra en una sola persona: Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo (BCE). “Habría que meterlo en la cárcel. Lo más importante en la agenda política no es el Brexit, sino el Draghixit. Se tiene que ir cuanto antes”. ¿Por qué este doctor en Economía por la Universidad de Harvard está tan enfadado con Draghi, una figura ensalzada por la mayoría de analistas y expertos en política monetaria y a la que se atribuye haber salvado a la zona euro en el momento más crudo de la crisis?

La explicación de su hartazgo es la política de tipos cero. El BCE bajó el tipo oficial del dinero al 0,25% en 2013 y tres años después lo fijó en el 0%, donde permanece, y donde seguirán al menos un año más. Draghi también puso en marcha un ambicioso programa de compra de deuda emitida por países y empresas, para abaratarla y reducir los costes financieros.

Las políticas del BCE han beneficiado a quienes estaban endeudados, pero han perjudicado a millones de ahorradores, porque con los tipos cero tienen imposible encontrar activos que den algo de rentabilidad”, se quejaba el profesor en un acto organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE).

La primera parte de su afirmación es más que evidente. La política monetaria impulsada por Draghi ha aliviado los intereses que Estados, empresas y familias pagan por sus deudas. De acuerdo con cálculos realizados por la aseguradora alemana Allianz, el ahorro de las familias españolas gracias a la política del BCE supera los 200.000 millones de euros.

Algunos ejemplos

  • Mi Fondo Moderado. El producto Mi Fondo Santander Patrimonio, que maneja activos por un importe de 2.661 millones de euros, ha obtenido una rentabilidad media anual en los últimos tres ejercicios del 0,4%. Un nivel por debajo de la inflación, que en este mismo periodo ha sido del 1,7% anual.
  • Quality Inversión Conservadora. Este fondo de BBVA es uno de los mayores de España, con un patrimonio de casi 11.000 millones de euros. En los cinco últimos años ha registrado un rendimiento medio anual del -0,21%. En este periodo la inflación media anual ha sido del 0,7%.

La segunda parte, también es cierta. La cruz de esta política monetaria está al otro lado del activo financiero. La mitad de la deuda pública emitida en la eurozona ofrece tipos de interés negativos, los depósitos bancarios llevan años ofreciendo rendimientos cercanos al 0% y los fondos de inversión más conservadores no encuentran activos en los que rascar algún rendimiento. Malos tiempos para el ahorro.


El efecto de la subida de los precios

“En el entorno actual, con los tipos de interés en mínimos y sin perspectivas de subida a medio plazo, los ahorradores que mantienen su dinero en cuentas, depósitos o productos garantizados pierden dinero en términos reales, por el efecto de la inflación”, explica Luis Martín-Jadraque, director del centro de inversiones de Deutsche Bank en España.

La subida de los precios es como la carcoma. Va haciendo que merme el poder adquisitivo, salvo que se consigan mejoras salariales o rendimientos financieros. En los últimos años, el encarecimiento de la vida ha sido moderado, en comparación con las tasas que se veían antes de la crisis. Pero aun así, unas subidas de precios del 1% pueden acabar socavando los ahorros al cabo de los años.

El Índice de Precios al Consumo (IPC) subió en España en 2017 un 1,1%, en 2018 otro 1,2% y este año está creciendo a una tasa media interanual del 1,14%, de acuerdo con los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Un particular que hubiera destinado 50.000 euros a un depósito en 2017 habría logrado el primer año una rentabilidad media del 0,08% y el año siguiente del 0,05%. Este año el rendimiento ha caído al 0,04%, según los datos recabados por el Banco de España. Al ser superior la subida del IPC al rendimiento del depósito, en este periodo el ahorrador habría perdido 1.339 euros de poder adquisitivo.

Este análisis del rendimiento real del ahorro vale igual para otros productos financieros. Las cuentas corrientes, por ejemplo, ofrecen rentabilidades aún más bajas que los depósitos. Si esos 50.000 euros se hubieran dejado en una cuenta bancaria, la pérdida de poder adquisitivo habría sido de 1.363 euros. Es decir, que esos ahorros podrían comprar menos productos en mayo de 2019 que en diciembre de 2016.

“La recomendación que estamos trasladando a nuestros clientes es que deben buscar productos que tengan algo más de riesgo para conseguir al menos batir a la inflación”, apunta Martín-Jadraque.

El ejercicio de la pérdida de poder adquisitivo de 50.000 euros de ahorros es igual de decepcionante en el caso de que hubieran estado invertidos estos dos años y medio en fondos de inversión conservadores. Dado que estos productos tienen comisiones, los magros rendimientos se reducen aún más que con depósitos y cuentas. Así, los fondos monetarios (que invierten en depósitos bancarios y emisiones de deuda a muy corto plazo), tuvieron rendimientos negativos del -0,29% en 2017, del -0,53% en 2018 y del 0% este año, de acuerdo con los datos divulgados por Inverco, la asociación de las gestoras de fondos de inversión y planes de pensiones. En este caso, la pérdida de poder adquisitivo de esos 50.000 euros habría sido de 1.819 euros.

“Estábamos muy acostumbrados a que, con tipos de interés superiores, la gente dedicara bastante parte de su dinero a depósitos y productos garantizados. Ahora, con los tipos de interés negativos, ha cambiado la situación. Los bancos tienen difícil ofrecer una rentabilidad garantizada atractiva”, reconoce Enrique Juan de Sentmenat, delegado en las Islas Baleares de EFPA, la asociación europea de asesores financieros. “La recomendación que estamos trasladando a nuestros clientes es que deben tener un horizonte temporal de inversión más largo”, explica este especialista, que trabaja como banquero privado en Banca March.

Este efecto de pérdida de poder adquisitivo de los ahorros afecta a millones de personas. En los tres últimos años, el dinero acumulado en depósitos y cuentas corrientes no ha parado de crecer. Si en diciembre de 2016 había 772.000 millones de euros ahora hay 820.500 millones, un 6,2% más. En fondos de inversión monetarios hay acumulados 5.517 millones de euros y en fondos de renta fija a corto plazo, otros 40.187 millones. También hay otros 20.065 millones en fondos garantizados, con escaso margen de revalorización. Además, hay otros 22.000 millones en planes de pensiones ultraconservadores y otros 150.000 millones en seguros de ahorro con un perfil muy conservador. En total, hay más de un billón de euros de ahorros en cuentas, depósitos, seguros, fondos de inversión y planes de pensiones con rentabilidades que no logran batir a la inflación.


Las trampas psicológicas

En el mundo de la inversión no hay muchas certezas, pero sí algunas pistas de cómo no se debe actuar. Por ejemplo, si se entra en un fondo de inversión de Bolsa, no tiene ningún sentido financiero salir en cuanto vienen las primeras correcciones. Este tipo de vehículos solo tiene sentido para plazos largos de inversión que amortigüen la volatilidad intrínseca de la renta variable. Sin embargo, muchos pequeños inversores se dejan llevar por el impulso y venden en cuanto el fondo empieza a caer. Este movimiento se vio a la perfección a comienzos de año. Tras los malos resultados bursátiles del último trimestre de 2018, miles de millones de euros volaron de productos de riesgo a otros conservadores. Luego, en el primer trimestre de 2019 las Bolsas recuperaron el terreno perdido, pero los inversores temerosos no lo hicieron.

El inversor español es muy reacio al riesgo, por eso se han vendido tanto los fondos y planes garantizados”, admitía en el citado acto de la APIE Eduardo Martínez de Aragón, director de inversiones de VidaCaixa, la aseguradora con más negocio en España. “Al final, la única forma de tener unos rendimientos razonables es diversificar, tener en las carteras no solo bonos, sino también renta variable. Y en Bolsa, no estar solo en España sino contar con un inversiones en compañías cotizadas de otros países y continentes. También es bueno en este entorno de tipos bajo que en las carteras haya una parte de activos alternativos, que han demostrado que pueden seguir generando buenas rentabilidades”, argumenta este experto.

Los mensajes lanzados esta semana por Mario Draghi anticipan que este escenario de tipos cero se va a mantener durante mucho tiempo, en un experimento monetario sin precedentes. Pablo Fernández, el profesor del IESE, tiene también claro como combatir este entorno financiero. Además de detener a Mario Draghi, “la Guardia Civil debería prohibir en los planes de pensiones y fondos de inversión de renta fija a corto plazo porque son un timo”.

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