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La banca de inversión y el bono de Haya instan a aplazar su debut en Bolsa a 2019

El interés del bono ronda el 7% ante las dudas por el contrato con Sareb

Los ánimos se han tranquilizado tras los resultados y el acuerdo con Bankia

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Cerberus quiere comenzar a hacer caja en Haya Real Estate, que proporciona servicios de gestión a dueños de activos vinculados al ladrillo. “Ni es una socimi, que ingresa los alquileres de viviendas, oficinas u hoteles, ni una promotora. Es una empresa de servicios que vende activos adjudicados y además gestiona créditos fallidos. Le afecta el ciclo del sector pero ni mucho menos es una inmobiliaria”, señala un alto directivo de un banco de inversión.

El objetivo de Cerberus era sacar hasta el 50% del capital en una salida a Bolsa tras el verano, como publicó CincoDías el pasado 9 de febrero. Haya Real Estate ya tiene fichadas a las entidades financieras que la ayudarán al eventual estreno: Rothschild es el asesor, y JP Morgan y Citi, los coordinadores. Pero la coyuntura se ha torcido, por la inestabilidad de la Bolsa y por factores internos de la empresa.

La salida a Bolsa de Testa ha sido paralizada –debutará en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB)– y Azora canceló la suya el día en que tenía que fijar el precio.

Haya Real Estate también ha sido penalizada en el mercado, pues cuenta con un bono que cotiza desde noviembre del año pasado. Esta deuda ha sufrido las órdenes de venta de los inversores. El gestor de servicios inmobiliarios emitió 475 millones: 250 millones al 5,25% y otros 225, al 5,125% más el euríbor a tres meses. La deuda fue colocada por Morgan Stanley y JP Morgan, que actuaron como coordinadores, y por Bankia y Santander, que se situaron en un segundo escalón.

Su mejor comparable sufre en el mercado

DoBank. Las entidades financieras con gestores de servicios inmobiliarios y especialmente Haya Real Estate tienen como el mejor ejemplo al italiano doBank. El fondo estadounidense Fortress adquirió a Unicredit su unidad de servicios inmobiliarios en 2015 y lo bautizó con ese nombre. Un año después, lo fusionó con Italfondiario, también de Fortress.

Estreno. DoBank salió a Bolsa en julio del año pasado y la operación fue un éxito. Fortress vendió más del 45% y la firma salió valorada en unos 700 millones de euros (nueve euros por acción). Llegó a valer más de 1.100 millones el pasado octubre, al marcar un máximo de 14,27 euros por título. Los bancos que llevaron a doBank a la Bolsa italiana fueron los mismos que ha fichado Haya: JP Morgan y Citi. Si bien, en el caso de doBank también participó Unicredit.

Caída. La inestabilidad en Italia, que ha dañado especialmente a la banca, el principal cliente del gestor de activos inmobiliarios italiano, hundió la cotización de la compañía a poco más de nueve euros por acción. Pero el viernes se recuperó con fuerza hasta situarse por encima de los 10 euros.

El rendimiento de los bonos se disparó por encima del 8% a inicios de mayo, después de que El Confidencial publicara que Sareb, el denominado banco malo, contempla la venta de los activos que gestiona Haya.

Fuentes conocedoras de los pormenores de la emisión explican que la liquidez de los bonos es muy limitada y que un puñado de inversores vendió, lo que hundió el precio y disparó su rentabilidad. Pero, tras la presentación de resultados del primer trimestre y el acuerdo para gestionar los activos de Bankia (unos 5.700 millones) por 10 años, los ánimos se tranquilizaron. Nuevos inversores están pensando en entrar, como la aseguradora Santa Lucía, que preguntó sobre el bono en la puesta de largo de las cuentas de enero a marzo. “La rentabilidad es atractiva. Pero es necesario un conocimiento muy profundo del negocio”, explica un gestor especializado en renta fija.

Inversores como la aseguradora Santa Lucía se han interesado por la deuda cotizada el gestor de activos bancarios

Con todo, fuentes de la banca de inversión explican que, dada la inestabilidad del mercado y la desconfianza que todavía revela la deuda cotizada de Haya, lo más aconsejable es retrasar el eventual debut en Bolsa a 2019, una vez que estén resueltas todas las cuestiones pendientes. Las tasaciones preliminares apuntaban hace cuatro meses a una valoración del gestor de unos 1.200 millones.

Además, los eventuales plazos para el estreno este ejercicio de la compañía estarían muy apretados. El desenlace del contrato de Sareb se prevé, en el mejor de los casos, para otoño. La cartera de Sareb suma unos 24.000 millones de euros, más de la mitad de los alrededor de 40.000 millones que gestiona Haya.

Los inversores conocían que el contrato con Sareb tenía una fecha de expiración: diciembre del año próximo. Y la situación no ha cambiado. Fuentes financieras señalan que la venta de la cartera es complicada –aunque, si así fuera, Haya elevaría los ingresos promedios por comisiones– y que el escenario más probable es la renovación del contrato, si bien la propia empresa espera una negociación a la baja de las comisiones. Igualmente, una cancelación del contrato antes de su finalización implicaría el cobro anticipado de todas las comisiones pactadas.

También está pendiente el cierre la operación de BBVA con Cerberus, firmada en noviembre del año pasado. Haya Real Estate, que tiene como único accionista al fondo de capital riesgo, está extremadamente bien posicionada para hacerse con el contrato de gestión de activos entre 11.000 y 13.000 millones de la sociedad común con BBVA (el banco tendrá el 20%). Y el gestor ya tiene asegurada la gestión de los futuros flujos de ladrillo tóxico de BBVA. El mercado prevé que la luz verde final a esta operación llegue entre septiembre y octubre.

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