Sudáfrica: un país por descubrir, mil rutas para recorrer

Un impresionante recorrido desde Ciudad del Cabo, en la costa Atlántica, a Port Elizabeth, en el Índico

Increíbles paisajes, reservas y parques naturales, playas maravillosas, ciudades cosmopolitas y enclaves con encanto

Ciudad del Cabo
Vista de Ciudad del Cabo desde Table Mountain, el principal icono de esta capital.

La nación del arco iris, de los colores en armonía, que precisamente por su mezcolanza, soñó Nelson Mandela, es un país casi virgen para el turismo y apenas descubierto para los viajeros españoles tras la final del Mundial de Fútbol de 2010 en la que España se coronaría, por primera vez, como campeón en el estadio Soccer City de la ciudad de Johannesburgo, hoy un atractivo turístico más y foto obligada.

El clima templado que disfruta Sudáfrica todo el año es una ventaja añadida para poder viajar en cualquier estación, aunque si quiere aprovechar para disfrutar del mar y la playa, lo mejor es esperar la primavera o verano austral –que coincide con el otoño e invierno de nuestro hemisferio norte–.

Sudáfrica es un país de fuertes contrastes que notará nada más bajar del avión

Otro aliciente: este año se conmemora el centenario del nacimiento de Mandela con un programa oficial de eventos de todo tipo para honrar su legado. Por todo el país encontrará plazas, calles, museos o estadios con el nombre del líder negro que logró poner fin en 1992 al apartheid, el lamentable sistema de segregación racial. 

Como no podrá recorrer todo el país en un solo viaje, una buena primera toma de contacto es hacer la llamada Ruta Jardín, que une Ciudad del Cabo y Port Elizabeth. Conocida como el Edén de Sudáfrica, en su recorrido encontrará increíbles paisajes montañosos, bosques, viñedos o playas de aguas cristalinas.

Todo tipo de escenarios para practicar actividades y deportes de aventura; avistar ballenas en la encantadora localidad vacacional de Hermanus o atreverse a nadar con el tiburón blanco en Gansbaai.

Puerta de entrada

Johannesburgo, con vuelo directo desde España, suele ser la puerta de entrada a este país de contrastes que notará nada más salir del aeropuerto de Ortia. La ciudad, con mala fama por su alto índice de criminalidad, no suele formar parte de los circuitos turísticos tradicionales, pero su gran conectividad la convierte en un punto de tránsito obligado para viajar a las zonas más conocidas del país como la cosmopolita Ciudad del Cabo, las hermosas playas de Durban o el archivisitado Parque Nacional de Kruger.

En cualquier caso, merece la pena visitarla y advertir los contrastes de una ciudad densamente poblada y de mayoría negra (73% de la población) que se hacina en los township –barrios chabolistas alrededor de la ciudad fundamentalmente– frente a la minoría blanca (17%) que disfruta de un alto nivel de vida. Un patrón que se repite a lo largo de nuestro recorrido.

Las chimeneas anuncio, consideradas el mayor mural de África y uno de los iconos de Sowetto, a las afueras de Johannesburgo, hoy en desuso.
Las chimeneas anuncio, consideradas el mayor mural de África y uno de los iconos de Sowetto, a las afueras de Johannesburgo, hoy en desuso.

Johannesburgo es también una ciudad vibrante con una animada vida cultural –más de 40 salas de arte– y dispuesta a recuperar espacios como el del distrito de Maboneng. El barrio de moda, bohemio e hipster, lleno de ambiente, terrazas al aire libre y todo tipo de garitos.

Un vuelo interno nos llevará desde la bulliciosa Johannesburgo, el corazón económico del país, hasta la tranquila ciudad de Port Elizabeth, en la bahía de Algoa, al este del país, en la provincia de Cabo Oriental, una de las nueve en que está dividido el país administrativamente. Esta localidad vacacional es famosa por sus playas, bañadas por el Índico, su puerto y su agradable paseo marítimo lleno de hoteles y casas coloniales de estilo victoriano.

Si el tiempo lo permite, no deje de contemplar la bonita puesta de sol en la cercana Reserva Natural de Cape Recife, un paraje excepcional de playas vírgenes de arena blanca y caprichosas formas rocosas, vigilado por un antiguo faro de 1851.

Más allá de Kruger

A poco más de una hora en coche de Port Elizabeth está Addo Elephant Camp. Necesitará madrugar bastante e invertir un día completo si quiere recorrer el parque y disfrutar de la fauna salvaje que se concentra allí. Ojo con el tiempo porque, si llueve, es muy probable que le arruine la visita y no pueda ver ningún animal.

Elefante en el Addo Park.
Elefante en el Addo Park.

Esta reserva, en el valle del río Sundays, es el tercero más grande de Sudáfrica y fue establecido en 1931 para proteger a los únicos 11 elefantes que sobrevivían allí. Hoy es un santuario donde habitan más de 450 paquidermos, leones, rinocerontes, chacales de lomo negro y agresivos monos babuinos, entre otras especies, que campan a sus anchas.

A diferencia de otros parques, en Addo Park la vegetación es abundante y espesa, lo que ayuda al camuflaje de los animales y contrasta con el paisaje de los safaris tradicionales por la sabana africana, apenas salpicada de acacias y bellos baobabs.

Safari marino

Desde el bonito puerto de Port Elizabeth parten, también por la mañana, los safaris marinos para avistar, dependiendo de la época, delfines, pingüinos y ballenas surcando las aguas del océano y dando enormes saltos para regocijo de sus bebes y deleite de los turistas cámara en ristre para inmortalizar el momento.

Desde la bahía Algoa, también conocida como la bahía de Nelson Mandela, puede alquilar un barquito para recorrer las turísticas e inhabitadas –salvo por lobos marinos, focas y aves–, islotes de Brenton, Saint Croix –donde abundan los pingüinos– y Jahleel.

Puerto de la ciudad de Port Elizabeth, a orillas del océano Índico.
Puerto de la ciudad de Port Elizabeth, a orillas del océano Índico.

Por la tarde, y en la playa, puede aprovechar para atesorar en su cámara otro momento espectacular, la llamada hora azul, el momento mágico justo cuando el sol se esconde y el cielo ha perdido los tonos naranjas y amarillos y empieza a predominar un azul intenso.

En nuestro recorrido hasta concluir en Ciudad del Cabo, la siguiente etapa será George, en la provincia de Cabo Occidental. Un viaje que le aconsejamos realizar en coche por la carretera de la costa, donde observará paisajes insólitos y majestuosos esculpidos sobre las montañas o al borde de impresionantes acantilados.

Dos paradas obligadas en la ruta son los parques nacionales de Tsitsikamma y Hermanus.
En el primero, le sorprenderán las profundas gargantas que forman los ríos en su desembocadura al mar, creando grandes cascadas, y los majestuosos puentes colgantes que apenas se balancean sobre la espuma que forman las aguas del Índico. El parque es también célebre por las bellas rutas de senderismo que ofrece en un entorno realmente singular.

Tsitsikamma National Park.
Tsitsikamma National Park.

Los amantes del rafting o del puenting se sentirán aquí como pez en el agua. Para los que quieran soltar adrenalina, el puente Bloukrans a 451 metros de altura, es el segundo más alto del mundo para actividades de deporte extremo; también hay rutas para hacer a caballo o en bici de montaña.

Antes de llegar a George, le sugerimos detenerse en la bahía de Jeffrey para contemplar las olas. No en vano, es uno de los lugares favoritos de los surfistas de todo el mundo para cabalgar sobre la llamada ola perfecta.

La siguiente etapa será Hermanus, una encantadora localidad de playa, considerada el mejor destino terrestre del mundo para observar ballenas. Las ballenas francas australes visitan Walker Bay desde junio hasta diciembre, ya que es una bahía protegida para que estos mamíferos puedan criar.

Ciudad del Cabo es la más antigua y la más cosmopolita del país austral

A 12 km de la costa de Ciudad del Cabo, nuestra etapa final por la Ruta Jardín, está una de las islas más famosas de Sudáfrica, la de Robben, declarada patrimonio de la humanidad, es refugio natural de una gran variedad de vida silvestre y memoria viva de la historia del país porque allí estuvo preso Mandela.

Entre el Índico y las montañas está la llamada ciudad madre, la más antigua de Sudáfrica y también la más cosmopolita. Hemos llegado a Ciudad del Cabo. La Table Mountain o Montaña de la Mesa, con su cima plana, domina esta magnífica capital y es uno de los iconos más fotografiados y famosos del país. Si las condiciones climáticas lo permiten, se accede a ella por medio de un teleférico, que ofrece unas preciosas vistas de la ciudad.

Guía de viaje

Constitution Hill, la antigua cárcel donde estuvo preso Nelson Mandela en Johannesburgo
Constitution Hill, la antigua cárcel donde estuvo preso Nelson Mandela en Johannesburgo

Cómo ir. Iberia es la única aerolínea española que tiene vuelo directo a Sudáfrica con tres frecuencias semanales –lunes, jueves y viernes– entre Madrid y Johannesburgo. Duración del vuelo, 10 horas 15 minutos. Desde 597 euros ida y vuelta.

Dónde comer. Cocina internacional y local se fusionan y encontrará todo tipo de locales para comer a buen precio y a medida de todos los bolsillos. Las raciones son suculentas.

Un capricho. Alojarse en el hotel boutique Fancourt, cerca de George, en la Ruta Jardín. Un cinco estrellas exclusivo y de lujo rodeado de jardines y con campo de golf propio y spa para mimarse. Desde 280 euros la noche.

Normas