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¿Qué hacer con la inversión en Bolsa ante el entorno de alza de tipos?

Los gestores avisan de la necesidad de adaptarse a una mayor volatilidad

Algunos adoptan una visión más neutral pero todos coinciden en que el ciclo alcista aún no ha terminado

Los inversores se han despertado esta semana sobresaltados de un largo sueño de ganancias sin fin y calma chicha. La Bolsa les ha recordado su carácter volátil y la máxima inherente a su naturaleza –por algo se trata de renta variable– por la que después de largos períodos de subidas, el riesgo de caídas es mayor y acaba por materializarse. La corrección ha terminado por llegar a Wall Street, que acumulaba una racha insólita de alzas sin dejar respiro para las ventas: llevaba el período más largo desde 1929 de subidas ininterrumpidas sin corregir al menos el 5%. Y en su descenso ha contagiado sin remedio al resto de Bolsas mundiales.

El detonante que ha puesto fin a la fiesta alcista ha sido el rápido incremento de rentabilidades de la deuda en el inicio de año. Los inversores han empezado a contemplar un entorno de mayor inflación, que necesariamente traerá más subidas de tipos de interés. Y el hecho de que puedan ser más intensas de lo previsto ha activado los temores a un endurecimiento de las condiciones de financiación, que pudiera precipitar la llegada de una nueva crisis, y ha reactivado la rivalidad entre la inversión en deuda, que ahora dejará cupones más altos, y la rentabilidad por dividendo de la Bolsa.

Los expertos coinciden en que lo sucedido esta semana es una clara llamada de atención, un recordatorio de que el entorno idílico en el que se desenvolvían los mercados –de crecimiento económico sólido sin inflación– tenía que llegar a su fin. Insisten en que el fondo no cambia y en que no estamos ante las primeras señales de la próxima recesión: la economía crece con fuerza y los beneficios empresariales también, incluso por encima de lo esperado. Pero las caídas en Wall Street, y sus réplicas a lo largo del mundo, auguran también un año mucho más volátil, en el que los sobresaltos serán frecuentes, y que dejará menos ganancias que en 2017. ¿Es necesario entonces revisar las estrategias de inversión? ¿Sigue siendo la Bolsa el activo con más potencial de rentabilidad?

Los gestores han tomado buena nota de lo sucedido esta semana, pero las caídas no modifican la visión positiva de la renta variable ni las estrategias de inversión. Para Antonio Hormigos, director de renta variable de la gestora de Sabadell “un contexto alcista de tipos no está reñido con una evolución positiva de loa activos de riesgo, especialmente si la subida de los tipos es lenta”. Aun así, el experto avisa de que estamos pasando de un entorno de muy baja volatilidad a una etapa en la que se van a cuestionar las variables básicas de inversión, como la valoración de los activos o el momento del ciclo. “El flujo de noticias macroeconómicas seguirá siendo favorable, aunque el gradual cambio de políticas monetarias someterá al mercado a tensiones que serán más frecuentes”, añade Hormigos, que asegura no ha realizado cambios significativos en su cartera.

“Lo sucedido esta semana se ha llevado de un plumazo la complacencia, quizá este sea el último año bueno en Bolsa”, opina Miguel Castells, director de inversiones de la gestora de Liberbank. Todo va a depender de tres variables clave: la marcha de la inflación y por tanto, de los tipos de interés –que ahora se prevé suban pero a un nivel asumible por el mercado–; de los resultados empresariales –que están sostenidos en la buena marcha económica y que siguen sorprendiendo al alza–; y de las valoraciones, que son elevadas pero no excesivas en Europa y que ahora se están ajustando en mayor grado en Wall Street, lo que abre nuevas oportunidades.

La rentabilidad por dividendo de la Bolsa europea –del 3,4% en el Euro Stoxx– es aun así muy superior a la del S&P, del 1,9% y bate además por goleada al rendimiento del bund, en el 0,7%, y principal referencia para comparar qué es más atractivo, si el cupón del bono o los dividendos de la acción. Aunque en un entorno de corrección, los gestores también reconocen la dificultad de que la Bolsa europea pueda comportarse mejor que Wall Street.

“Todo apunta a que este será un buen año en Bolsa. El problema es cuando todo el mundo está del mismo lado, lo que hace al mercado más frágil”, explica Rubén de la Torre, gestor de Andbank. La firma es una de tantas que estos días ha aprovechado las caídas para reforzar posiciones, aunque no de forma agresiva. “Un nivel claro de compra sería el 2.530 del S&P, equivalente en el Ibex al 9.500” añade De la Torre, que reconoce que Andbank ya decidió a finales de 2017 recuperar valores defensivos y moderar su sesgo hacia los cíclicos.

Un posicionamiento algo más conservador es también el de atl Capital, que está neutral en Bolsa. “Una caída del 4% no es tan grave, estamos desacostumbrados. Y el mayor error es salir de Bolsa en una corrección”, explica Marta Díaz-Bajo, directora de análisis de fondos de la firma.

De fondo subyace además la falta de opciones de inversión.“Sigue habiendo un problema de falta de alternativas a la Bolsa después de 9 años de subidas propiciadas en parte por los bancos centrales. Los bonos están también bastante caros y el entorno de tipos es alcista” apunta Joe Lovrics, responsable de mercados de capitales de Citi para España y Portugal. En definitiva, será cada vez más difícil ganar dinero mientras los bancos centrales deshacen la madeja de los estímulos.

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