Rosell presenta una oferta salarial mejorada para 2018 que divide a la CEOE

Su oferta para 2018 implicaría subir hasta un punto la parte adicional variable

La reunión con los sindicatos sobre negociación colectiva y salarios se retrasa a enero

Joan Rosell, presidente de la CEOE
Joan Rosell, presidente de la CEOE

Los empresarios están divididos ante la oferta que harán a los sindicatos para que los salarios suban en 2018. Esta división quedó patente este miércoles durante las intervenciones de los dirigentes patronales en la Junta Directiva de la patronal CEOE.

La cúpula empresarial trató de concretar hasta dónde estaban dispuestos a llegar en materia salarial y en otras cuestiones para la firma del próximo Acuerdo de Negociación Colectiva (ANC) que han empezado a negociar ya con las direcciones de los sindicatos CC OO y UGT.

Según fuentes que asistieron a la reunión, las diferencias que surgieron en la cúpula empresarial radican en que una mayoría de los empresarios, con el presidente de CEOE, Juan Rosell, al frente, son partidarios de mejorar la oferta salarial que hicieron a los sindicatos durante este año y que no fue suficiente para llegar a un acuerdo. En concreto, estas fuentes precisaron que, esta parte de los empresarios quiere mejorar la subida salarial vinculada a la mejora de la productividad, que era del 0,5%, que se añadía al máximo del 2%. Así, la oferta de CEOE podría prácticamente igualar a la sindical, que el pasado año, llegó a un máximo del 3%. En esta misma línea, otras fuentes patronales se muestran convencidas de que los salarios, sobre todo los de entrada a las empresas y al mercado laboral, deberían subir especialmente.

Sin embargo, hay otra parte de CEOE, que lidera el presidente de la patronal madrileña (CEIM), Juan Pablo Lázaro, que considera que la oferta empresarial no debería ser más generosa que la del año pasado. “¿A cambio de qué?, preguntó Lázaro a los asistentes a la Junta Directiva, según fuentes de la patronal. El líder de los empresarios madrileños sería más partidario de no centrar el acuerdo del ANC en la subida salarial, sino en otras cuestiones de las relaciones laborales y en que este pacto fuera plurianual.

De hecho, la parte patronal ha fue la más cómoda con el hecho de que no se firmara el pacto salarial el pasado año. “Al final, los salarios pactados, que están subiendo un 1,4% este año, se han quedado un punto por debajo del máximo que ofrecíamos los empresarios”, recuerda un dirigente patronal. Además, Rosell reprochó públicamente a Lázaro que no asistiera a la reunión del Comité Ejecutivo, más restringida y previa a la reunión de la Junta Directiva. Según otras fuentes, la tensión que se palpó sería la antesala de los movimientos internos que empieza a haber en el seno de la organización con vistas a la sucesión de Rosell, al que le queda un año de mandato.

En cualquier caso, después de que los agentes sociales no fueran capaces de firmar este acuerdo para 2017, por una escasa diferencia de medio punto en la oferta salarial –la patronal ofrecía un máximo del 2,5% y los sindicatos reclamaban que se llegara al citado 3%– ambas partes estarían sintiendo ahora cierta presión para firmar un acuerdo para el próximo año.

De hecho, el Gobierno, sobre todo en el Ministerio de Empleo y en la parte más vinculada a Moncloa no recibieron nada bien que los empresarios y los sindicatos no se pusieran de acuerdo para subir los salarios. Y así se lo hizo saber a los propios dirigentes patronales y sindicales.

No obstante, en el seno del Ejecutivo también se produce, en cierta manera, esta división, ya que mientras Bañez aboga por la mejora salarial como garantía de que se mantenga el consumo, en Economía se piensa que es más prioritario recuperar todo el empleo destruido que mejorar los salarios.

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