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La factura del Brexit para el Reino Unido podría ser de hasta 60.000 millones de euros

Theresa May y los partidarios del brexit se han salido por ahora con la suya. El Parlamento británico ha otorgado al gobierno la potestad de activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que pondrá en marcha las negociaciones de salida del Reino Unido de la UE. Ya sólo falta el refrendo de la Cámara de los Lores, que es puro trámite.

Pero May no ha mencionado y oculta a los parlamentarios de los Comunes y a la población británica que la Comisión Europea, encargada de negociar el brexit, exigirá que Londres cumpla con compromisos financieros legalmente vinculantes. Concretamente, Bruselas insistirá en que Londres pague su contribución a la perspectivas financieras, que ya fueron aprobadas por los 28 estados miembros (y también el gobierno británico) y son el equivalente del presupuesto de la UE hasta 2020. El Reino Unido es un contribuyente neto al presupuesto, y su contribución al presupuesto hasta 2020 es de 29.200 millones de euros. Es lo que en la UE se conoce como "el resto a liquidar". Otra partida son las inversiones en los fondos de cohesión después de 2019 a las que también se comprometió legalmente el Reino Unido. Se trata de financiación para proyectos en miembros de la UE con una menor renta per cápita -- por ejemplo autopistas en Rumanía. Esta partida asciende a 17400 millones de euros. Además el Reino Unido tiene el compromiso de financiar su parte de las pensiones de los funcionarios comunitarios (que trabajan para la UE, no para los gobiernos), que es aproximadamente de 15.000 millones. En total, la factura brítánica puede superar los 60.000 millones de euros.

La Comisión Europea negociará duramente porque no quiere que se siente un precedente de salir de la UE sin pagar lo debido. Además, si el Reino Unido no cumpliera con sus compromisos, el resto de contribuyentes netos de la UE tendrían que pagar más. Londres pretenderá que se empiece a negociar un acuerdo que regule las relaciones comerciales entre el Reino Unido y la UE después del brexit en paralelo a la factura del divorcio. Pero técnicamente el acuerdo comercial es algo a dirimir después de la salida del Reino Unido. Hay intereses que presionarán para evitar un brexit duro en el que Londres no pague nada. Pero May tendrá que empezar a contar a los británicos que el brexit no les saldrá gratis.

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