Si la temperatura sube cuatro o cinco grados, las consecuencias serán desastrosas

Viticultura, un termómetro fiel del calentamiento del planeta

El primer certificado específico para bodegas
El primer certificado específico para bodegas

La viticultura es una actividad ligada desde hace muchos siglos a España, un país donde se localiza la mayor extensión de viñedos del mundo, más de 1,1 millones de hectáreas plantadas, y que en las últimas décadas ha mejorado notablemente la calidad de sus vinos. Pero esta situación podría variar, y no solo porque China esté pisándole los talones como segundo productor mundial, sino también porque la vid es una planta extremadamente sensible a la subida de la temperatura y los efectos del calentamiento global ya empiezan a ser evidentes en las viñas.

“El aumento de tan solo un grado de temperatura del que hemos sido testigos en el Penedés en los últimos 40 años ha hecho que la vendimia se haya adelantado unos 10 días de media", asegura Miguel Ángel Torres, presidente de Bodegas Torres. Y añade: “Si la temperatura continúa aumentando, la calidad de los vinos se verá afectada, ya que se producirá un desajuste entre la maduración de la uva y la maduración fenólica".

En su opinión, es la mayor amenaza a la que se enfrenta hoy el sector vitivinícola a nivel mundial y considera crucial que los Gobiernos anoten en sus agendas el problema y aúnen esfuerzos para alcanzar un compromiso común en la Cumbre sobre Cambio Climático que se celebrará en diciembre en París.

Bodegas Torres, cuyos orígenes se remontan a 1870, se está preparando para el nuevo escenario climático con la compra de terrenos a mayor altitud o latitud, en busca de climas más frescos (por cada 100 metros de altitud, desciende un grado la temperatura).

Marqués de Terán, una pequeña bodega fundada en La Rioja hace apenas una década, es sensible al problema y ha sido pionera en el mundo en la utilización de la geotermia. “Con nuestros cinco pozos de más de 100 metros de profundidad obtenemos de la tierra la temperatura necesaria para los diferentes procesos de elaboración y crianza. Con ello reducimos más de un 80% nuestras emisiones de CO2 a la atmósfera", afirma Manuel García Ortega, director gerente de la bodega.

Habla de uvas locas para explicar que cada año es más complicado encontrar el momento adecuado para vendimiar. “Ya no hay problema de grado en las uvas, siempre tenemos suficiente temperatura para la maduración alcohólica, pero la maduración polifenólica es un mundo en cada cosecha. Cada vez es más complicado encontrar la acidez buena. A veces, las uvas pasan de verdes a podridas en apenas dos días, sin madurar correctamente. El clima está loco y, por tanto, las uvas están locas", concluye.

Para Pau Roca, secretario general de la Federación Española del Vino (FEV), los datos de algunos estudios recientes son alarmantes. “Si no se toman medidas, los cultivos se irán desplazando hacia tierras más frescas, como, de hecho, ya está ocurriendo". Considera que el sector es muy consciente del problema, en parte porque las bodegas, muchas de ellas centenarias, disponen de una memoria histórica valiosa: los registros realizados, cosecha tras cosecha, de añadas y catas, muestras de vino, notas de los enólogos, cambios en los procesos de producción y cultivo... “La evolución de la viticultura es sintomática del cambio climático", reflexiona.

La vid podría soportar uno o dos grados más de aumento de temperatura este siglo, pero si el incremento es de cuatro o cinco, como prevén los expertos, las consecuencias serán desastrosas para la viticultura, que ha dedicado miles de años a encontrar la mejor localización para cada variedad de uva, sostiene Miguel Ángel Torres. “Podría llegar un día en que tengamos que plantearnos sustituir algunas variedades por otras. Y es posible que cambie el mapa de denominaciones de origen, no solo en España, sino en toda Europa", advierte.

El primer certificado específico para bodegas

Viticultura, un termómetro fiel del calentamiento del planeta

En 2011 surgió en España el movimiento Wineries for Climate Protection (WfCP), impulsado por la FEV. Muchas bodegas asumieron entonces un decálogo de compromisos para ser más activas ante el calentamiento global. Ahora, la FEV ha diseñado la primera y única certificación específica para el sector en materia de sostenibilidad ambiental y que pretende ser un referente global.

Otra bodega centenaria, Faustino, reconoce que en los últimos años se ha enfrentado a diversos retos en el ámbito de la vitivinicultura que podrían atribuirse al cambio climático, ya que “la observación de la evolución de la uva y el vino permite correlacionarlo con este fenómeno”.
Matarromera, por su parte, ha liderado un trabajo de investigación sobre los efectos del cambio climático en la viticultura y la enología en el marco del proyecto Cenit-Deméter, que agrupó a 69 denominaciones de origen y 5.000 bodegas. Además, investiga nuevos métodos de producción.

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