La Fed y el BCE dominan la economía mundial

Ocho claves para entender la guerra de divisas

Ocho claves para entender la guerra de divisas
REUTERS

La avalancha de liquidez que han inyectado los grandes bancos centrales en el mercado, como fórmula con la que rescatar a sus dolientes economías, ha creado un nuevo equilibrio de fuerzas en el mercado de divisas, que tiene ahora como claro protagonista al euro. Después de las masivas compras de deuda, en sus respectivas divisas, realizadas por la Reserva Federal, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra, ahora le llega el turno al BCE, que acaba de inaugurar un plan con el que inyectará en el mercado 1,14 billones de euros hasta, al menos, septiembre de 2016. Ha iniciado sus compras de deuda esta semana, lo que ha llevado a la divisa europea a rozar la paridad con el dólar.

Este es el último capítulo de la intensa historia por la que las decisiones de los bancos centrales durante la crisis han desatado un pulso económico a nivel global: sus rebajas de tipos e inyecciones de liquidez debilitan sus respectivas divisas para favorecer las exportaciones e impulsar sus economías. Las actuaciones no han sido simultáneas, aunque todas buscan el mismo objetivo. Ganar la partida del crecimiento, en un juego en el que hay países ganadores y otros con mucho que perder. Estas son las ocho claves, las ocho respuestas necesarias, para entender esta cuestión.

¿Cuáles son las principales fuerzas que mueven ahora el mercado de divisas a nivel mundial?

Sin duda, aparece en primer lugar la expectativa de subidas de tipos de la Reserva Federal. El precio del dinero está en mínimos históricos en Estados Unidos de entre el 0% y el 0,25% desde noviembre de 2008 y está previsto que la Fed aborde este año, quizá este próximo mes de junio, su primera subida de tipos en los diez últimos diez años. Esta decisión, que seguirá alimentando la fortaleza del dólar, llegará en paralelo a la otra gran fuerza que domina el mercado de divisas en este 2015. El inicio de la expansión cuantitativa, o compras masivas de deuda, del Banco Central Europeo. Su inyección de 1,14 billones de euros –a través de un programa de compras mensuales de deuda de 60.000 millones– ha provocado una depreciación de la divisa europea a una velocidad sin precedentes y está obligando a numerosos bancos centrales a mover ficha para frenar la apreciación de sus monedas y proteger la competitividad de sus economías.

¿Hasta dónde va a depreciarse el euro frente al dólar?

La paridad entre ambas divisas está a la vuelta de la esquina. El euro ha caído esta semana a niveles de 1,048 dólares. Acumula un derrumbe en el último año del 24% y del 13% en lo que va de 2015. Los analistas coinciden en que la velocidad de su descenso frente al billete verde es insólita –solo comparable a la registrada en el credit crunch de 2009 y en la crisis de divisas de 1991– y promete continuar en los próximos meses. Habrá dos motivos fundamentales. Por un lado, la compra sostenida de deuda en euros por parte del BCE. Y por otro lado, y no menos determinante, el alza de tipos en EE UU continuará reforzando al dólar ya que la compra de activos en la divisa estadounidense recibirá una mayor remuneración, frente a los tipos al cero de la zona euro.

¿Cuál es el suelo entonces para la divisa europea?

REl euro tiene asegurada su depreciación hasta al menos 2017. Goldman Sachs prevé que para entonces cotice en los 0,8 dólares, y en plazos más cortos, a doce meses vista, lo ve en los 0,95 dólares, y en los 0,85 dólares para finales de 2016. La mayoría de los analistas auguran que incluso perderá la paridad en los próximos meses. Para Jaime Díez, analista de XTB, caerá por debajo de la unidad de dólar, hasta los 0,96 ó 0,97 unidades por euro.

“El movimiento del euro frente al dólar, tan rápido y sin apenas correcciones, no lo hemos visto nunca. Los hedge funds están ya al límite de sus posiciones bajistas en euros. Las apuestas por el alza del dólar y la caída del euro están en máximos de los últimos cinco años”, explica Pedro Servet, responsable de divisas de Citi en España. “Es posible una recuperación de euro (más hacia la zona 1,08-.09 que hacia 1,10-1,15 dólares) si la Fed el miércoles da señales de retraso en la subida de tipos”, añade.

¿Cuál es el nivel idóneo de cotización del euro frente al dólar?

REl nivel de equilibrio estaría en los 1,16 dólares. El euro “ha estado sobrevalorado en los últimos cinco años y eso ha pasado factura a la economía europea, aunque también ha sido clave para la recuperación de la economía estadounidense”, explica David Cano, analista de AFI, que apunta a una nueva fase de alrededor de otros cinco años de duración en la que será el dólar la divisa sobrevalorada.

¿Qué consecuencias va a tener el alza de tipos en EE UU?

Conocido ya el plan de compras del BCE, será claramente el acontecimiento que acapare en mayor medida la atención de los inversores. Después de todo, con el alza de tipos Estados Unidos comenzará a desmontar el esquema sobre el que ha pivotado la economía global en los últimos años. El plan de estímulos de la Fed, el banco central de la mayor economía del mundo, ha tenido un impacto planetario. No solo ha permitido la recuperación de su PIB –también para beneficio de los países que exportan sus productos a EE UU– sino que las masivas inyecciones de dólares dirigieron durante años el flujo de inversión hacia otros mercados, con tipos de interés más elevados y mayores promesas de rentabilidad. El principal destino fueron los países emergentes, que ahora afrontan la retirada de un dinero que ha apuntalado sus economías en el último lustro.

La primera señal de alarma llegó cuando, en junio de 2013, la Fed anunció su intención de finalizar sus compras de deuda. Era el punto de partida para replegar sus estímulos e ir preparando el camino de regreso a Estados Unidos de la inversión en dólares, con un horizonte de alza de tipos que promete mayores rentabilidades. “Los países emergentes con mayor déficit por cuenta corriente lo van a pasar peor. Llega el momento de desmontar el escenario que construyó la Fed”, señala Cano, que recomienda infraponderar la inversión en países emergentes.

¿Van a ser un foco de inestabilidad global los países emergentes en los próximos meses?

Sí, sobre todo si la Fed modifica su discurso actual de afrontar “con paciencia” el alza de tipos. La duda comenzará a despejarse este miércoles, si bien la ausencia de la palabra paciencia en el discurso de Janet Yellen tampoco tiene por qué significar un cambio en las expectativas, advierten desde Nomura. “Los países emergentes afrontan una situación complicada porque tienen deuda en dólares y un elevado déficit por cuenta corriente. Habrá flujos de regreso de la inversión hacia Estados Unidos desde los países emergentes y también desde la zona euro por el entorno de tipos de interés casi a cero”, añade Servet.

Desde Royal Bank of Scotland, advierten que “un cambio inminente en el lenguaje de la Reserva Federal podría poner de relieve la vulnerabilidad de las economías emergentes”. Una fórmula indiscutible para protegerse es el alza de tipos, al que ya recurrieron tiempo atrás países como Rusia o Brasil que ahora afrontan sin embargo una nueva amenaza, el impacto de la caída de los precios de la materias primas –y en especial del petróleo, en mínimos de más de cinco años– que está lastrando sus economías y para las que un alza de tipos con la que intentar frenar la salida de capitales puede ser altamente contraproducente.

¿Cómo puede influir entonces el precio del petróleo en el juego de fuerzas de las divisas?

Es sin duda otro factor a tener en cuenta. Con excepciones como la Fed o el Banco de Inglaterra –que se plantean ya un entorno de alza de tipos, que llegará antes a EE_UU–, la gran mayoría de bancos centrales del planeta está aprovechando el contexto de baja inflación que permite el reducido precio del crudo para rebajar tipos y lanzar programas de expansión, como el BCE. No hay una amenaza de inflación que presione para subir tipos de interés. Además, la baja inflación también será un factor que pesará sobre la Fed para elegir el momento de su alza de tipos. A menos presión sobre los precios, más margen para dilatar esa decisión. Pero “cuando el crudo se dé la vuelta, a algunos se les quemará la tortilla”, advierte Jaime Díez.

¿Y cuál será el alcance en el mercado de divisas del BCE?

El plan de compras del Banco Central Europeo ya ha provocado una reacción en cadena. Ha desbordado la política monetaria del Banco Central de Suiza, que tuvo que renunciar a poner freno a la apreciación de su divisa por el alto volumen que ya alcanzaban sus reservas en euros, y también la del Banco de Dinamarca. “La economía mundial es un mundo de suma cero”, defienden en XTB. Una divisa débil sirve para sacar a flote la economía y para competir mejor en el exterior, aunque la guerra no esté declarada.

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