Editorial

Las empresas suman fuerzas para exportar

Un buen producto no es nada sin una buena comercialización. Y esta lleva de la mano el marketing y la promoción, el valor añadido en el ámbito de la distribución, la logística y la apertura permanente de nuevos mercados. Cuando ese producto es además poco conocido o requiere cambios de costumbres en el consumidor, el trabajo se multiplica. Esa es la razón por la que resulta más interesante el frente común que forman un buen número de los grandes productores españoles de jamón serrano para acometer de la mano acciones comerciales en mercados exteriores.

Compañías como Campofrío, ElPozo, Argal o Casademont, agrupadas en el Consorcio del Jamón Serrano Español (CJSE), han iniciado una serie de acciones conjuntas para fortalecer las exportaciones y, sobre todo, hacer frente a la dura competencia de Italia, el gran exportador mundial de jamón. El primer paso es ganar la partida en Alemania, principal destino de las ventas de jamón curado tanto español como italiano.

Se trata a la vez de colocar el producto español en el lugar que se merece. Porque pese a que España es el principal fabricante y consumidor mundial de jamón curado (excluidos el jamón ibérico y los cocidos), Italia coloca el doble de volumen fuera de sus fronteras. Además de Alemania, los principales receptores de jamones con marchamo español son Francia, Portugal, Italia y Bélgica. Mientras, los productores italianos se dirigen, además de a Alemania y Francia, a Estados Unidos y Reino Unido.

Eso indica que España tiene un gran camino que recorrer en el mercado anglosajón, y más especialmente en Estados Unidos, adonde llegan cada año más de 5.000 toneladas de jamón italiano, diez veces más que el enviado por las empresas españolas. Aunque México y Canadá han sido las dos últimas estaciones entre las acciones promocionales del colectivo de empresas cárnicas, está claro que el reto es la conquista de Estados Unidos.

Italia se presenta a la distribución internacional con sus productos prosciutto, speck, culatello y copa. De su producto premium, el prosciutto de Parma, se colocaron 15.800 toneladas fuera de las fronteras italianas en 2013, lo que supone una cuarta parte de las ventas exteriores. En este contexto, desde el consorcio se aprecia como una oportunidad el trabajo de promoción que ya han realizado las empresas italianas a esta línea de productos a la hora de afrontar nuevas oportunidades. Nuevos formatos, nuevos empaquetados, imaginación y ausencia de miedo a innovar son claves para hacer crecer los negocios. La crisis de consumo interno es un argumento más para lanzarse a por nuevos mercados. Un objetivo a cuyo éxito colabora poner la fuerza conjunta de todo un sector. Y no solo en algo tan propio como el jamón serrano.