Tribuna

Una nueva estrategia para invertir en renta fija

De todos los activos que se han visto afectados por las preocupaciones sobre las políticas aplicadas de los bancos centrales, la ralentización del crecimiento chino y las turbulencias en los mercados emergentes, ninguno se ha visto tan perjudicado como la renta fija. Los fondos de pensiones europeos son uno de los instrumentos que más invierten en deuda pública y corporativa y, tradicionalmente, las asignaciones a largo plazo a renta fija han tenido un peso importante en su cartera, por lo que se perfilan como los más afectados por estos acontecimientos si sus estrategias no evolucionan en consonancia. Los mercados financieros de hoy en día son polifacéticos. La Reserva Federal estadounidense continúa con la retirada gradual de su programa de compra de activos que planea mantener hasta octubre de 2014. Esta institución monetaria ha despertado entre los inversores expectativas relacionadas con una posible subida de tipos a mediados del próximo año.

La política monetaria europea está moviéndose en la dirección contraria. Los inversores esperan que la caída de la inflación y el débil crecimiento obliguen al BCE a iniciar nuevas políticas monetarias acomodaticias. La deflación es una posibilidad real: la inflación se encuentra ahora muy por debajo del objetivo del 2% y el BCE ha anunciado recientemente una rebaja de los tipos de interés y una serie de medidas para impulsar el crecimiento. Al mismo tiempo, el Banco de Inglaterra ha pospuesto su primer aumento de tipos de interés debido a la ausencia de presiones inflacionistas y al cambio de enfoque según el que se vigilarán un conjunto de 18 indicadores para establecer la política monetaria, desplazando a segundo lugar el factor de la tasa de desempleo. Todas estas decisiones individuales por parte de los bancos centrales se deben a las publicaciones de datos económicos dispares que han provocado incertidumbre sobre el crecimiento mundial.

La creciente divergencia de las políticas monetarias aumenta la presión sobre los gestores de fondos de pensiones para controlar y mitigar diversos riesgos del mercado, entre ellos, el riesgo de tipos de interés. La deuda corporativa a corto plazo se ha convertido en una opción más útil, ya que rebaja de manera efectiva la exposición de los inversores al riesgo tanto de tipos de interés como de crédito. Los inversores también pueden recurrir a fondos con cobertura de tipos de interés. El resultado del cambio de dinámica en la renta fija es que los inversores deben modificar sus estrategias si quieren conseguir rentabilidades similares a las del pasado. Aún existen oportunidades en la renta fija, pero los inversores europeos deberán barajar la posibilidad de adoptar un enfoque sin tantas limitaciones para conseguir rentabilidad y apreciación de capital.

La deuda de los mercados emergentes ha sido uno de los activos favoritos de los inversores para mejorar la rentabilidad. Sin embargo, los inversores a largo plazo cuentan con buenas razones para seguir decantándose por la deuda emergente como alternativa a las rentas derivadas de los mercados desarrollados tradicionales. También cuentan la calificación crediticia y el crecimiento del capital si los inversores están dispuestos a aceptar algo de volatilidad.

Las salidas de capital de los últimos meses se han concentrado en la deuda denominada tanto en dólares como en divisa local y han tenido importantes consecuencias en las valoraciones, lo que se ha traducido en un descuento considerable en la cotización de esta clase de activo en comparación con la deuda de los mercados desarrollados. La calidad de la deuda corporativa ha mejorado en la última década, tanto en términos absolutos como en relación con otras inversiones en renta fija. Se ha dado una mejora notable en la liquidez y profundidad del mercado.

La inversión en deuda denominada en divisa local requiere analizar cada divisa y economía de manera individual. Muchos inversores podrían elegir no asumir su elevado riesgo de divisas y optar por los atractivos perfiles de riesgo/remuneración de la deuda denominada en dólares. Además de preguntarse a qué mercados acceder, también se debe tener en cuenta cómo acceder a la renta fija. Para algunos inversores, las estrategias de gestión activa podrían ser la mejor forma de generar rentabilidades. Para otros, las rentabilidades ajustadas al riesgo podrían ser más atractivas, recurriendo a estrategias de exposición a la beta del mercado como las proporcionadas por los fondos indexados y cotizados, en vez de recurrir a una selección de bonos individuales. Sea cual sea el instrumento, lo que es seguro es que el panorama de la renta fija está cambiando y los inversores deben adaptarse.

Stephen Cohen es Director de estrategia de inversión en renta fija de BlackRock e iShares para la región EMEA