Coches, arte, joyas y vino, entre otras
Ocho inversiones extravagantes con las que se puede ganar dinero

Ocho inversiones extravagantes con las que se puede ganar dinero

Los riesgos de liquidez y de falta de transparencia son los grandes problemas

La crisis financiera impulsa el interés por apuestas alternativas

La deuda soberana española a 10 años paga menos del 4,5%, el rendimiento de los depósitos promete en el mejor de los casos un 2,5%, los fondos monetarios ofrecen de media un 0,7% en lo que va de año... Las fórmulas clásicas de ahorro seguro –o con riesgos mínimos– no están en su mejor momento.

Se ha creado además un ambiente de cierto desapego hacia las fórmulas tradicionales de ahorro en los bancos, derivado de la avalancha de problemas vinculados al sistema financiero. 
El estallido de la crisis de las hipotecas basura en EstadosUnidos en la recta final de 2007, su contagio a fondos de inversión considerados ultraseguros, la quiebra de Lehman Brothers (septiembre de 2008) y el fraude de Bernard L. Madoff (diciembre de 2008) inocularon las primeras dosis de desconfianza. La buena noticia para los ahorradores patrios es que la onda expansiva de esos problemas llegó debilitada a España. Pero la situación ha cambiado. Las pérdidas sufridas por los inversores en preferentes de cajas rescatadas han marcado un punto de inflexión.

En los bienes tangibles Fórum Filatélico y Afinsa hicieron saltar las alarmas en 2005. La estafa piramidal duró más de 25 años y dejó casi medio millón de afectados. Con todo, los expertos consultados aseguran que hay fórmulas alternativas que vuelven a abrirse paso. La vertiente inversora es solo colateral en algunos casos y se deriva de un interés genuino, meramente artístico o intelectual, por un producto. Los coches de lujo, las joyas o el arte se enmarcan en esta categoría. Las monedas virtuales, con el bitcoin como principal exponente, también han protagonizado pelotazos sonados...

¡Ojo a los riesgos!


Liquidez. Este es el gran problema de las inversiones que no cotizan en un mercado organizado. Los valores cotizados en Bolsa cuentan por regla general con gran liquidez: los dueños pueden vender las acciones inmediatamente. No así con las obras de arte, el vino, las joyas, ni tampoco con los coches clásicos. Estos activos no se transforman tan fácilmente en dinero contante y sonante.

Supervisión. La mayoría de las propuestas de inversión alternativa –todas menos los productos financieros– adolecen de legislación y supervisores específicos, a diferencia de los depósitos bancarios, la Bolsa, los seguros de ahorro (PPAS y PIAS) o la deuda soberana.

Volatilidad. Las bruscas oscilaciones del bitcoin se deben a la especulación. Nada garantiza que se recupere la inversión inicial.

Materiales y materias primas con potencial –como el grafeno, el uranio o la soja–, industrias que pueden sacar partido del desarrollo de potencias económicas en vertiginoso crecimiento (China), como la vitivinícola, y las fórmulas colectivas para apostar por nuevos proyectos (crowfunding) están en boga.

Estas inversiones, eso sí, pueden considerarse muy atrevidas y conllevan peligros que deben conocerse: riesgos de liquidez por la inexistencia de un mercado estructurado y de volatilidad.

Estas son ocho posibilidades de inversión poco tradicional:

1 Los coches de coleccionista desafían al paso del tiempo

Los coches clásicos, como muchos otros artículos vintage, aumentan su valor con el tiempo. Y a pesar de que el paso de los años tiene el efecto natural de depreciar la tecnología, los coleccionistas de coches de época invierten en ellos en primer lugar como afición, sabiendo que el importe de la inversión “siempre será recuperable”, explica Juan Gil, conocedor de este tipo de activos y director del Museo del Coche y la Moto Clásica de Hervás. Sin embargo, reconoce que en España nos encontramos en “un momento muy excepcional en el que, aunque los activos vayan al alza, es difícil vender”.

En cambio, Manuel de Miguel, gerente de Montclar Classic Collection, empresa especializada en coches clásicos con lazos en toda Europa, explica que “se siguen demandando los modelos más caros, llegando a pagar 37 millones de euros por un Ferrari 250-GTO, ya que este es un mercado globalizado y se vende y compra mundialmente”. Afirma que “la crisis ha afectado a los compradores de modelos baratos, que son los más castigados por la situación económica”.

A pesar de ello, ambos aseguran que los activos clásicos no se deprecian con el tiempo, como lo hacen los nuevos modelos de coleccionista. Es más, según Manuel de Miguel “nada iguala los beneficios del mercado de coches clásicos debido al aumento de la demanda frente a la imposibilidad de incrementar la oferta”. Según él, la demanda ha crecido tanto en mercados emergentes (Rusia o India), como por nuevos inversores que prefieren apostar por bienes tangibles en vez de activos en Bolsa. Para invertir en coches clásicos, el comprador debe estar bien asesorado y “elegir un coche que suponga algo personal para él”, aclara De Miguel.

2 Obras maestras que se revalorizan

En los últimos años el mercado del arte ha ido ganando cada vez más peso. Para introducirse en él con la mayor seguridad y rentabilidad posibles es importante conocer ciertos criterios. Es posible invertir en obras originales desde unos pocos cientos de euros hasta límites insospechados. La obra más cara de la historia a día de hoy es Los Jugadores de Cartas, de Paul Cézanne, que fue adquirida por la familia real de Qatar por 220 millones de euros.

Las obras que requieren una menor inversión son las de arte contemporáneo, pero tienen la contrapartida del riesgo. Del otro lado, se encuentran las obras históricas, que requieren un mayor desembolso pero poseen una rentabilidad segura a corto-medio plazo. “Cada vez que una obra de los grandes maestros sale a subasta se suelen alcanzar cifras millonarias ya que se trata de una inversión muy segura: es decir, el comprador sabe con casi total seguridad que puede vender esa obra en unos 10 años y recuperar la inversión”, apunta Ana Trigo, tasadora internacional de arte y escritora de “Cómo invertir en arte con éxito”.

En el mercado del arte hay que diferenciar entre el mercado primario y el secundario. El primario es el mercado entre el coleccionista y la galería. Gagosian, Pace o Saatchi son algunas galerías de arte contemporáneo. El secundario es el que se realiza a través de subastas. Las casas más prestigiosas a nivel mundial son Christies y Shoteby’s, que sacó a mercado en el mes de julio la obra Santo Domingo, de El Greco, por 9,2 millones de libras (algo más de 10 millones de euros). 
Lo primero que Ana Trigo recomienda si se quiere tener éxito en la inversión es convertirse en un experto. Leer libros, revistas y catálogos especializados o asistir a seminarios pueden ser buenos caminos. Además, aconseja “no comprar nunca a primera vista” y exigir toda la documentación existente sobre la obra, prestando especial atención a las “lagunas” de procedencia y si se tiene dudas “consultar los archivos online de las webs del FBI o de la Interpol”.

3 Grafeno, un material milagroso

El grafeno es conocido por muchos como “el material del futuro”. El papel de grafeno es un material que puede ser procesado, remodelado y reformado desde su estado original, el grafito. Como resultado, el material es muy flexible y ligero, pero al mismo tiempo es muy resistente. Este material está basado en el carbono, compuesto de una capa bidimensional de átomos de este elemento, con propiedades no apreciadas hasta el momento en otros materiales conocidos, como su conductividad de la electricidad, su dureza (entre 100 y 300 veces la del acero), mayor que la del diamante, y su ligereza.

Sin embargo, el futuro prometedor es ya presente gracias a empresas que se dedican a la minería del grafito, a las empresas e instituciones relacionadas con la investigación en grafeno y las empresas que comercializan grafeno y productos derivados. En estos tres campos es posible invertir, y según Leopoldo Sánchez, presidente de invertirengrafeno.com, “las espectativas son altas con razón debido las propiedades que proporciona este material que algunos denominan como ‘milagroso’”.

Por otro lado, indica que “la inversión en grafeno a través de empresas cotizadas es una inversión altamente especulativa, no exenta de riesgos”. Empresas como la londinense Graphene Nanochem han empezado cotizando a 15 libras y en menos de dos años llegaron a 177. Ahora cotiza a 78 libras. Así, Sánchez constata que “sabemos que si se cumplen las expectativas que tenemos puestas en este material, todo lo relacionado con el grafeno va a ser el motor de la economía mundial en las próximas décadas”.

Además, España es uno de los países que más investiga este material en Europa. Actualmente existen alrededor de veinte compañías que se dedican al grafeno en el mundo, y cuatro de ellas se encuentran en España, de acuerdo con las declaraciones de Leopoldo Sánchez. Las compañías españolas Graphenano, Graphenea, Avanzare y Granph Nanotech acumulan “muy buenas perspectivas”, según acuña Sánchez, que argumenta que el grafeno sustituirá al indio, un metal poco abundante que se utiliza mayoritariamente para construir pantallas de cristal líquido (LCD). Ante la escasez de este tipo de empresas en Europa, exportan el 95% de lo que producen, según expertos consultados, quienes recomiendan vigilar muy de cerca a estas empresas españolas y comprar acciones si se tiene la oportunidad.

Las propiedades electrónicas que posee lo convierten en el material perfecto para las nuevas tecnologías, junto con sus propiedades térmicas, mecánicas y ópticas únicas. Flexible y ultraligero, los expertos prevén que su impacto económico sea mayor que el de los plásticos en el siglo XX. Además, es un producto reciclable y respetuoso con el medio ambiente, y rentable en su uso.
Las aplicaciones que se están desarrollando en estos momentos van desde las tecnologías de la información y la comunicación, los materiales compuestos, la energía y la biotecnología. Las primeras aplicaciones que veremos serán baterías de ultracapacidad que permitan cargar el móvil o el coche eléctrico en segundos en vez de en horas. Además, puede ser muy eficiente en la industria del automóvil y la aviación, y permitir el desarrollo de automóviles más ligeros y más resistentes y aviones que utilicen menos combustible y generen menos contaminación.
Sin embargo, dado que este material es muy diferente a otros ya conocidos, las propiedades y las aplicaciones que pueden derivarse de él todavía están por descubrir.

4 Diamantes y joyas, una opción de toda la vida que no pierde brillo

Los diamantes y joyas siempre han sido una inversión rentable y en el momento actual, con la crisis del sector financiero e inmobiliario, su importancia como valor refugio ha cobrado todavía más relevancia. La compra de diamantes se trata de una inversión segura a medio y largo plazo, mientras que las joyas necesitan más tiempo, pues dependen de las variaciones de los mercados de metales preciosos y requieren más espacio para evolucionar. Además los metales como el oro, la plata y el platino también resultan un valor seguro.

A la hora de comprar una joya o un diamante siempre es aconsejable acudir a joyerías de prestigio o salas de subastas de plena garantía que puedan avalar con su firma y su experiencia la autenticidad de lo que se está adquiriendo. Una premisa es que el diamante siempre venga acompañado de un certificado gemeológico de un instituto reconocido, como el Gemological Institute of America (GIA). Además, “en joyas y diamantes es importante un certificado que garantice que no provienen de países con conflictos de procedencia ilegal” aconseja Cristina Yanes, de Joyerías Yanes.

En cuanto al precio, es posible obtener una pieza revalorizable desde pocos cientos de euros hasta miles. “Piezas de los años 60 cuyo precio podía ser 5.000 pesetas hoy en día pueden superar los 10.000 euros” afirma Yanes. “Lo importante para mí a la hora de invertir en una joya es pensar en su disfrute presente y en su valor seguro de futuro”, prosigue. En cuanto a los diamantes, José García de la Fuente, importador de diamantes desde 1971 y fundador de la joyería online Diamond Ibérica, aconseja “fijarse siempre en la talla, el color, la pureza y el peso.”

5 Vino, el dinero que se bebe

El vino ha sido desde hace décadas un bien en el que muchos han querido invertir por su revalorización a largo plazo y por su oferta relativamente limitada. Además, invertir en vino es una opción considerada por muchos simplemente por el hecho de ser tangible y consumible, ganándose así la confianza del inversor.

El vino como bien de lujo “raramente tiene un riesgo elevado”, según confirma Carlos Andrés, director de inversiones de March Gestion: “el único riesgo que amenaza a la inversión en el vino es el exceso de producción”. Por otro lado, la creciente demanda de vinos europeos en los países asiáticos así como en los mercados tradicionales (Europa e EE UU) ha aumentado la rentabilidad del vino. La demanda creciente de países como China (uno de los países con menos consumo) prevé aumentar la importación de vino en un 39,62% desde este año hasta 2016, según datos del informe de Berry Bros. & Rudd (BBR), minorista londinense de Vinos Finos.

Además, 2012 ha sido el primer año en el que el consumo de vino ha sido mayor a la producción y “esta tendencia parece continuar, añadiendo una presión adicional al stock”, comenta BBR en su último informe. Por otro lado, las leyes acotan las denominaciones de origen; y las botellas que se consumen cada año aumentan el valor de las que se conservan como inversión, al reducirse la oferta.

El vino suele comprarse en cajas de 12 unidades, pero también puede invertirse en la “cadena de valor”, como lo hace el fondo March Vini Catena. En él, como explica el director de inversiones de Banca March, Carlos Andrés, se apuesta por bodegas, proveedores, fertilizantes o en distribución. El perfil de clientes para este fondo “es muy parecido al de los inversores de Bolsa, ya que es un fondo de renta variable que invierte en empresas que cotizan”, explica Andrés. Además señala que los inversores seleccionan parte de su cartera, con un mínimo de 6.000 euros en el fondo español. Éste es un fondo internacional que también incluye empresas españolas en su cartera “que se han comportado muy bien a pesar de la difícil situación de España”, añaden desde Banca March.
La revalorización del 5,5% en el último año del Liv-Ex50 (el índice global para comerciantes de caldos) indica que el mercado del vino es “cautelosamente optimista”, según BBR.

6 Crowfunding, invertir a modo de banquero

Una apuesta internacional que está abriéndose camino en España es el crowdfunding de inversión. Se trata de apoyar económicamente proyectos, generalmente de emprendedores, que buscan financiación para desarrollar su idea. En países como Reino Unido, Estados Unidos o Finlandia lo habitual es que el inversor reciba acciones de la empresa en la que invierte, siendo posible adquirir participaciones a partir de los 10 euros. En España, donde las pymes y los autónomos sufren la sequía de crédito, el crowfunding surge como alternativa esperanzadora.

El nivel de riesgo de esta opción de inversión varía según el proyecto que se elija apoyar. “Lo más importante es que el inversor preste solo el dinero que, en caso extremo, pueda estar dispuesto a perder y que reciba asesoramiento independiente antes de decidir apoyar un proyecto” advierte Ángel González, cofundador de Universo crowdfunding. A la hora de buscar proyectos es aconsejable hacerlo desde plataformas fiables como socioseinversores.es. Ana Barreda integrante de este portal asegura que “todos los proyectos a los que se puede acceder a través de su plataforma han sido validados según criterios de viabilidad y equidad".

Se puede elegir entre empresas con una larga trayectoria, como Pipo, que busca financiación para el desarrollo de aplicaciones para móviles, o apostar por empresas de creación más reciente, como Playcreatividad, que busca financiación para poder expandir su actividad de animación. Libros, películas, aplicaciones o juegos son algunos de los productos que realiza.

7 Monedas virtuales, el bitcoin abre nuevos caminos

El bitcoin fue creado como una divisa electrónica concebida para ser usada solamente en Internet, sin estar sujeta a ninguna política monetaria. Sin embargo, la velocidad con la que se disparó su precio, en cuatro meses, lo ha convertido en un activo de inversión. En enero, cada bitcoin valía 13,5 dólares, pero la popularidad disparó el precio en abril hasta 237 dólares, con volúmenes de negociación que rondaban los 45 millones de dólares al día. Ahora se encuentran alrededor de los 110 dólares por unidad, mucho más estable. Así, algunos consideran que el bitcoin es similar a las materias primas por su elevada volatilidad.

Invertir en bitcoins es tan fácil como abrir una cartera virtual en Bitcoin-Qt o Bitcoin Wallet y comprarlos. Actualmente existen más de 11 millones de bitcoins.

Por otro lado, han surgido otras muchas monedas virtuales con casi las mismas características, como Litecoin, que facilita el proceso de ratificación de transacciones. Otras de las monedas virtuales consideradas por los compradores son las PPCoins o Ripple, al igual que Rago, Terracoin y decenas de nuevas monedas que han salido al mercado.

Las virtudes de la moneda virtual son diversas, ya que aporta anonimato y descentralización, además de que los costes de transferencia son prácticamente nulos. Así, busca nutrirse de la fiabilidad del mercado gracias a los avances tecnológicos, pero cualquier inversor debe tener en cuenta los riesgos de este activo tan volátil.

En cuanto a la seguridad, los expertos informáticos afirman que es infalsificable debido a que cuentan con un protocolo encriptado. Además, al no estar supervisado por ningún organismo internacional, no hay nadie que pueda conocer que un internauta tiene una cuenta con bitcoins. Sin embargo, se han dado casos de robo de bitcoins por parte de hackers de internet, por lo que existe una amplia oferta de servicios para cifrar y codificar las carteras para protegerlas.
Muchos analistas han apuntado el riesgo de que bitcoin se convierta en un esquema piramidal, en el que los inversores que llegan más tarde pagan los rendimientos y dan liquidez a los que llegaron primero. Por otro lado, las monedas virtuales no están respaldadas por ninguna entidad ni banco central, por lo que el riesgo se hace mayor.

El Banco Central Europeo (BCE) afirmó en un informe de 2012 que estos sistemas no representan un riesgo más que para las personas que participan de ellos. Por su lado, el FBI ha alertado de la utilización de este tipo de monedas para el blanqueo de capitales.

Pipo estima obtener ganancias a partir del cuarto o quinto año de rodaje de sus juegos educativos en versión para móviles y tablets. Sus estudios para realizar los cálculos se basan en la comercialización de la primera de sus aplicaciones, Astromat, que acaba de cumplir un año en Apple Store. Playcreatividad prevé cubrir la inversión a partir del tercer año, y obtener unos beneficios en 2014 que parten de los 2.000 euros, basándose en un escenario conservador. La cifra aumenta hasta los 36.000 bajo premisas más optimistas. En definitiva, inversiones que hay que considerar a largo plazo.

8 Fondos de soja y uranio para innovar

Materias primas como el petróleo, el gas o los metales industriales –níquel, cobre y aluminio, entre otros– son grandes clásicos de las carteras de los grandes inversores desde hace ya varios años. También los metales preciosos –oro, plata, platino o paladio, principalmente– son viejos conocidos de los operadores del mercado de derivados.

hicago es el cuartel de operaciones del mayor mercado del mundo en derivados. Desde futuros Csobre barriles de petróleo –el conocido Brent, la referencia en Europa o el West Texas en Estados Unidos– a derivados sobre la madera o incluso el tiempo. La inversión directa en estos productos es compleja pero algunos brókeres en España permiten hacerlo. Por ejemplo, Renta 4 ofrece a los pequeños inversores la posibilidad de operar con futuros sobre el trigo, el maíz, la soja y sus derivados (harina y aceite).

El problema está en el apalancamiento que implican estos productos y el riesgo de divisa, ya que todos los futuros sobre estas materias primas cotizan en dólares. La garantía exigida varía en función del producto. Por ejemplo, son necesarios al menos 2.900 euros para operar con futuros sobre habas de soja. Eso sí, el crédito que lleva aparejado el producto implica que un dólar ganado o perdido se multiplica por 50. Además, está el riesgo de divisa de un inversor de la zona euro que compra activos denominados en dólares.

Los fondos cotizados (ETF) son otra de las formas de invertir en soja y suele implicar menos riesgos. Existe uno que puede comprarse en la Bolsa italiana, replica al índice Dow Jones-UBS Soybean [haba de soja, en inglés] Total Return, está gestionado por ETFS Hedged Commodity Securities y su rentabilidad en lo que va de 2013 es de poco más del 2,7%, si bien el pasado ejercicio se anotó un 20,6%, de acuerdo a Bloomberg. Ya diferencia de los futuros, no implica apalancamiento. Eso sí, si un particular quiere adquirirlo tendrá que desembolsar las comisiones que su intermediario le exija por operar en el parqué transalpino.

La soja es un alimento pero también se utiliza para elaborar plásticos y biocombustibles, de ahí que la demanda haya crecido sustancialmente más que la oferta, influyendo por tanto en el precio de un producto básico de alimentación. La producción de habas de soja para la temporada 2012-2013 se situará en los 266 millones de toneladas, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El aumento es leve respecto a los 258,6 millones correspondientes a 2011-2012.

El uranio, combustible para reactores nucleares, es otra opción para inversores en materias primas poco corrientes. Deutsche Bank lanzó en 2010 un fondo que replica el comportamiento del índice TradeTech U308, que refleja el precio del uranio. La mala noticia es que alcanzó su máximo histórico a 122,7 dólares por participación en octubre de 2011. Ahora cada una de ellas se paga a menos de 58 dólares.



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