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'Money, money, money...' es lo que realmente importa

Un libro recoge los entresijos de la actual crisis financiera.

Se le ha llamado de muchas maneras. Pasta, guita, vil metal, pelas, parné, money, plata, el nombre es lo de menos, lo que importa es lo que significa. El dinero, se llame como se llame, es importante. Ahora más que nunca cobra mayor relevancia. Así lo recoge, el catedrático e historiador de la Universidad de Harvard Niall Ferguson en la obra El triunfo del dinero (Debate, 24,90 euros), donde demuestra que la historia de las finanzas forma parte del trasfondo de la historia.

El autor realiza hace un repaso a cuando el dinero de metal pasó a papel, por qué los tipos de interés suben y bajan como si fueran un yoyó, por qué la gente nunca aprende de las distintas burbujas bursátiles que siempre acaban estallando. Pero también analiza por qué los seguros ya no son la mejor manera de protegerse contra el riesgo, o por qué sobrevaloramos las ventajas de invertir en el sector inmobiliario. La mejor manera de entender las finanzas es conocer los orígenes de los distintos instrumentos, lo que además ofrece una visión distinta de la historia del mundo desde la aparición del dinero en la antigua Babilonia hasta la presente crisis.

La codicia y el temor

La crisis financiera desatada en el mundo occidental en el verano de 2007 constituye, dice el autor, un oportuno recordatorio de una de las verdades permanentes de la historia financiera. Porque, antes o después, toda burbuja estalla, o también, los vendedores bajistas superan en número a los compradores alcistas. Y, también, antes o después, la codicia se convierte en temor. Según Ferguson, la causa inmediata de la contracción económica 2008-2009 era de índole financiera: "para ser más exactos, un espasmo en el sistema crediticio precipitado por los crecientes impagos en una clase de deudas conocidas eufemísticamente como hipotecas subprime". Visto retrospectivamente, la transición de una crisis de las hipotecas subprime a una crisis financiera global a gran escala pareció producirse a cámara lenta. El historiador reconoce que ha aprendido mucho al escribir el libro, sobre todo tres ideas. La primera es que la pobreza no es el resultado de una serie de voraces financieros que explotan a los pobres. Tiene que ver con la falta de instituciones financieras. Su segundo descubrimiento está relacionado con la igualdad y su ausencia porque las finanzas acentúan las diferencias, enriqueciendo a los afortunados e inteligentes, y empobreciendo a los menos afortunados y no tan inteligentes. Y también se ha dado cuenta de que pocas cosas resultan más difíciles de predecir con precisión que el momento y la magnitud de las crisis financieras, debido a la complejidad del sistema financiero. Porque el camino del dinero nunca ha sido llano.

Las finanzas, en relación con la evolución

El mundo financiero tiene rasgos comunes con el sistema evolutivo. Niall Ferguson descubre seis:

1. Los genes, en el sentido de que ciertas prácticas empresariales desempeñan el mismo papel que los genes en biología, permitiendo que la información se almacene en la "memoria organizativa" y pase de un individuo a otro, o de una empresa a otra cuando se crea una compañía nueva.

2. El potencial de mutación espontánea, que en el mundo económico normalmente alude a la innovación y, sobre todo, aunque no necesariamente siempre, a la tecnología.

3. La competencia por los recursos entre individuos de una misma especie, cuyos resultados, en términos de longevidad y proliferación, determinan qué prácticas comerciales persisten.

4. Un mecanismo de selección natural a través de la asignación de capital y recursos humanos del mercado, y la posibilidad de muerte en caso de bajo rendimiento.

5. Margen para la especiación, sustentando la biodiversidad a través de la creación de especies de instituciones financieras totalmente nuevas.

6. Margen para la extinción, con especies que desaparecen.