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Abbott estudia la ampliación de su planta de Granada por la mayor demanda en nutrición

La multinacional de tecnología médica, que lleva 75 años en España, exporta desde su fábrica en Andalucía a 65 países. Diagnóstico, diabetes y cardiología apuntalan también su crecimiento

Luis García, gerente general para Abbott España, en Madrid.SAMUEL SÁNCHEZ

Cuando Abbott llegó a España en 1950, la medicina aún se apoyaba principalmente en procesos manuales y diagnósticos artesanales, y muchas de las tecnologías que hoy definen la práctica clínica resultaban impensables. Setenta y cinco años después, la compañía estadounidense conmemora su aniversario en un momento decisivo para el sistema sanitario, marcado por la digitalización, el uso intensivo del dato clínico y la irrupción de la inteligencia artificial como palanca de transformación.

Pero más allá de la efeméride, la celebración subraya el peso estratégico que España ha ido adquiriendo dentro del laboratorio a escala global. “La empresa ha hecho una apuesta muy importante por el país, no solo en traer innovación, sino también con presencia industrial y capacidad investigadora”, afirma Luis García Bahamonde, gerente general de la filial española de Abbott, en una entrevista con CincoDías.

Ese compromiso, señala el directivo, se refleja en la planta de nutrición médica que el grupo tiene en Granada, uno de los centros productivos más avanzados de la compañía a escala mundial. Desde allí se exporta a 65 países, lo que convierte a España en un nodo clave de su cadena de suministro internacional –dato de producción sin desvelar–. “Cada segundo, 15 personas en el mundo consumen un producto de nutrición médica fabricado en Granada”, incide García Bahamonde, para resumir la importancia de la instalación.

La empresa emplea de manera directa a 1.200 personas en el país, además de los casi 1.000 indirectos

En España, la empresa emplea a 1.200 personas de manera directa, de las cuales 350 trabajan en Granada, además de contar con casi 1.000 puestos indirectos (proveedores y servicios asociados). Allí se producen desde soluciones especializadas para la detección precoz de la desnutrición y la sarcopenia hasta fórmulas de nutrición clínica, productos de hidratación especializada, o suplementos para la protección y mantenimiento de la masa muscular.

“Es una planta con algunos de los mejores indicadores operativos del grupo a escala mundial, no solo por su calidad productiva, sino también por el talento humano que concentra”, subraya. Y añade que, ante la creciente demanda global de productos de nutrición médica, la firma está evaluando la posible ampliación de la instalación en el futuro: “Granada reúne condiciones inmejorables para seguir atrayendo inversión industrial”.

Innovación

La presencia del laboratorio en España está apuntalada también por campos como el diagnóstico médico, el cuidado de la diabetes y la cardiología. “Al ser actores relevantes en estas áreas, hemos crecido incluso por encima del mercado, especialmente a partir de la pandemia y pospandemia”, señala García Bahamonde.

En concreto, en diagnóstico, el directivo rememora el papel que desempeñaron durante la crisis de la covid-19. “Fuimos la compañía que trajo los test rápidos de antígenos que cambiaron el paradigma de gestión de la pandemia en un momento crítico”, cuenta, y detalla cómo suministraron más de 40 millones de pruebas en el país cuando aún no existían vacunas, contribuyendo a la detección temprana y a la reapertura gradual de la actividad económica.

En diabetes, García Bahamonde apunta que la empresa ha transformado el manejo de la enfermedad con los sistemas de monitorización continua de glucosa, que han permitido pasar de mediciones puntuales a una visión completa y dinámica de los patrones glucémicos, mejorando la autonomía de los pacientes y la toma de decisiones clínicas.

“En cardiología, somos líderes en múltiples terapias, desde electrofisiología hasta intervención vascular o resincronización cardiaca en insuficiencia cardiaca”, dice.

La filial también ha aprovechado el aniversario para reforzar su identidad como compañía de tecnología médica. “Históricamente, fuimos una farmacéutica, pero en 2013 culminamos el proceso de segregación de este negocio, que dio lugar a AbbVie”, recuerda. “Es una compañía especializada en tecnología médica y biomédica”, aclara.

Perspectivas y retos

A escala global, Abbott cerró 2025 con unos ingresos de 44.328 millones de dólares (37.213 millones de euros al cambio actual), un 5,7% más que el año anterior. Aunque el beneficio neto se vio afectado por elementos extraordinarios –amortizaciones, reestructuraciones o costes de adquisiciones– y descendió hasta los 6.524 millones de dólares (5.477 millones de euros), el resultado ajustado creció un 10,2%, hasta los 9.040 millones (7.555 millones de euros).

En noviembre, la multinacional, que cotiza en la Bolsa de Nueva York (NYSE), anunció que había llegado a un acuerdo para adquirir Exact Science, una empresa estadounidense de diagnóstico molecular que contribuirá a su entrada en el mercado de detección oncológica.

Pero su evolución en el parqué neoyorquino se ha visto lastrada desde mediados de enero por un menor beneficio de lo previsto en el primer trimestre del año, tras recular en el aumento de precio de las leches infantiles y hacer frente a unas demandas por supuesta causa de entercolitis necrotizante (inflamación intestinal grave) de sus fórmulas, según Bloomberg.

La firma acaba de entrar en detección oncológica tras adquirir una firma de diagnóstico molecular

Sobre el área diagnóstica en general, García Bahamonde comenta que está experimentando “una revolución” sin precedentes. “Ya no es algo experimental: hoy están apoyando a cientos de miles de pacientes cada día en grandes hospitales españoles”. La automatización y robotización de los laboratorios clínicos ejemplifica este salto tecnológico. “Hace 10 años era impensable procesar miles de muestras de forma totalmente automatizada, trazable y en tiempo récord. Hoy es una realidad también en la sanidad pública”, dice.

Con motivo del aniversario, la empresa reunió en Madrid en enero pasado a expertos clínicos e investigadores para analizar el panorama del sector en la próxima década. Uno de los ejes del debate fue el uso de los datos clínicos y la inteligencia artificial, lo que potenciará la innovación médica. “La IA permitirá acelerar y afinar aún más la toma de decisiones clínicas, automatizar procesos y ganar eficiencia, configurando una transformación profunda que ya tiene un impacto real y tangible en el sistema sanitario”, augura.

Sin embargo, el directivo avisa de que, pese a los avances, aún quedan retos por delante. Uno de los principales es acompañar la velocidad exponencial de la I+D. “Nuestro reto es acelerar la introducción de nuevas tecnologías en el sistema sanitario, superando barreras regulatorias, logísticas y de despliegue”, resalta. A ello se suma la necesidad de anticiparse a crisis futuras, como evidenció la pandemia, y de atraer y desarrollar talento altamente especializado en áreas emergentes como datos, inteligencia artificial o automatización.

Tras 75 años de presencia en España (y 135 de trayectoria global), García Bahamonde concluye que Abbott mira al futuro con la ambición de seguir reforzando el papel del país como centro neurálgico de innovación, producción y talento dentro de su estrategia mundial.

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