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Los extranjeros sostuvieron el tirón del mercado laboral en 2023, con el 40% de los nuevos empleos

Representan el 12,8% de los afiliados totales que tiene a día de hoy la Seguridad Social, lo que representa un crecimiento de casi dos puntos porcentuales respecto a 2019

La economía española en 2023 y 2024
Belén Trincado Aznar
Denisse López

El buen año que ha registrado el mercado laboral en 2023 hubiera sido imposible sin los extranjeros. Ellos representan más del 40% de los nuevos afiliados que en este año ha habido a la Seguridad Social, según el cuarto informe trimestral sobre la economía nacional, publicado ayer por el Banco de España. Detrás de este fenómeno está la necesidad de mano de obra y una estructura poblacional que no satisface los perfiles que se buscan a día de hoy, en parte condicionado a la baja tasa de natalidad y el alto nivel de envejecimiento.

El número de afiliados a la Seguridad Social ha crecido en 510.444 personas en los once primeros meses del año, hasta alcanzar los 20.751.338 trabajadores en el mes de noviembre –descontando la estacionalidad y el efecto calendario–. Se trata del nivel más alto de la serie histórica, condicionado principalmente por el avance que ha tenido la fuerza laboral migrante. En estos meses, la afiliación extranjera creció en promedio un 9,6%, según los datos publicados por el organismo presidido por Pablo Hernández de Cos. En cambio, los nuevos empleos copados por españoles registraron un avance en torno al 1,7%.

Su peso en el mercado de trabajo español sigue siendo bajo, pues representan el 12,8% de los afiliados totales a día de hoy. Sin embargo, es un crecimiento de casi dos puntos porcentuales respecto a 2019, lo cual revela el protagonismo que están adquiriendo en los últimos años. Esta evolución coincide además con el aumento sin precedentes en el número de permisos para extranjeros. De 2021 a 2022 crecieron en España casi un 50%, hasta superar las 16.000 autorizaciones. Es el segundo país de la Unión Europea, por detrás de Francia (68%), con el mayor repunte, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En una visión general, los datos reafirman el impacto que ha tenido la política del actual Gobierno, que desde la pasada legislatura ha apostado por un modelo que agiliza la contratación de mano de obra extranjera.

Hay sectores que se han visto claramente beneficiados por el tirón de los extranjeros. Uno de ellos es la hostelería. Históricamente, la población migrante ha representado poco más del 20% de los trabajadores en los servicios de restauración. Pero en este año su participación ha aumentado hasta alcanzar prácticamente el 30%, un récord. Si se analiza la evolución mensual, se observa que este auge empezó en octubre de 2022, coincidiendo con la vuelta a la normalidad prepandémica. Las asociaciones de restauración achacan el fenómeno a la mayor demanda de la rama tras el fin de la pandemia y a que cada vez menos españoles quieren trabajar en la hostelería, de hecho, su participación ha caído cuatro puntos porcentuales desde 2020.

Otra de las ramas más beneficiadas ha sido la de servicios sociales y sanitarios. En solo dos años la presencia de trabajadores extranjeros se ha duplicado, pasando de menos de uno de cada diez nuevos empleos a acaparar uno de cada cinco.

Otras previsiones del BdE

El Banco de España confirmó ayer en la actualización de sus previsiones la resistencia de la economía española en la recta final del año 2023. El organismo prevé que el producto interior bruto (PIB) nacional cierre el ejercicio con una subida del 2,4%, una décima más que en las proyecciones del pasado mes de septiembre. Sin embargo, en paralelo, ha empeorado en dos décimas su previsión para 2024, pasando de un alza del 1,8% a otra del 1,6%. En 2025 y 2026, no obstante, la economía volvería a tasas algo más elevadas, cerrando cada año en el 1,9% y el 1,7%, respectivamente.

Las mayores alegrías se encuentran en el lado de la inflación. Según explica el supervisor, se prevé que el proceso de moderación de los precios siga avanzando gradualmente en los próximos trimestres, de manera que el IPC se reducirá desde el 3,4% en 2023 hasta el 3,3% en 2024, para descender nuevamente en 2025 y 2026 hasta el 2% y el 1,9%, respectivamente, en línea con los estándares que persigue el Banco Central Europeo. En comparación con las proyecciones de septiembre, la tasa se revisa en dos décimas para este año y en un punto porcentual para 2024.

Las previsiones del Banco de España, sin embargo, dejan un panorama incierto en el análisis de las finanzas públicas españolas. Según el escenario manejado, el déficit público, que cerrará este año 2023 en el 3,8% del PIB (una décima mejor que el panorama que presenta el Gobierno), se situará en 2024, 2025 y 2026 notablemente por encima del 3%, una frontera que marcará a partir del año próximo el cumplimiento de las reglas fiscales comunitarias que vuelven a activarse el 1 de enero tras años congeladas por la crisis sanitaria y económica. El Ministerio de Hacienda se ha propuesto, y así lo confirmó la semana pasada la vicepresidenta cuarta y titular del ramo, María Jesús Montero, reducir el agujero fiscal al 3% del PIB ya en 2024. El supervisor, no obstante, mantiene que el déficit cerrará ese ejercicio en el 3,4%, poniendo en riesgo los objetivos que marca Bruselas.

Las proyecciones de deuda pública, por su parte, mejoran en varias décimas respecto al mes de septiembre, aunque seguirán notablemente por encima del 100% del PIB para todos los años analizados. En este punto, las mayores dudas se encuentran en el lado de la posible prórroga del paquete de medidas anticrisis desplegado por el Gobierno para aliviar a empresas y hogares ante la subida de los precios. Salvo algunas medidas como la rebaja del IVA a los alimentos y la gratuidad del transporte público, el resto de palancas terminan este 31 de diciembre. Por eso, explica el supervisor, las proyecciones actuales incorporan, en su escenario central, el supuesto de que no se extenderán las medidas relacionadas con los precios de la energía.

Una eventual prórroga de estas últimas medidas podría redundar, en 2024, en una mayor moderación de la inflación y en un mayor dinamismo de la actividad, pero existe el riesgo de tener un déficit público estructural y una deuda pública elevados.

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Sobre la firma

Denisse López
Es redactora de la sección de Economía de EL PAÍS y CINCO DÍAS. Escribe habitualmente de macroeconomía y coyuntura. Se incorporó a esta casa en 2022, después de haber trabajado en distintos medios digitales en México. Estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México, y el Máster de Periodismo UAM-El País.
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