Las empresas abordan la negociación salarial con más costes, parón en las ventas y menos inversión

Cepyme y una encuesta del Banco de España reflejan cierta debilidad empresarial

Mesa de negociación del SMI con presencia de los agentes sociales y el ministerio de Trabajo.
Mesa de negociación del SMI con presencia de los agentes sociales y el ministerio de Trabajo.

Las patronales CEOE-Cepyme y los sindicatos CC OO y UGT tienen previsto retomar hoy la negociación sobre un nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) que recoja las directrices sobre política salarial para los negociadores de los convenios colectivos. Se trata de un nuevo intento de salvar esta negociación que fracasó estrepitosamente hace prácticamente un año. La fórmula de abordar la inflación desbocada –por encima del 10% en el verano pasado– en la negociación salarial impidió un acuerdo entre los agentes sociales. Ahora, los precios, aunque crecen de forma más moderada, se unen a otras señales de alarma que lanzan las empresas y que podrían condicionar nuevamente esta negociación. Entre las quejas que formulan ahora las empresas están cierto parón en las ventas desde finales del año pasado; un incremento acumulado de los costes (laborales, energéticos, etc.) y todo ello en un entorno de menor inversión empresarial, compañías endeudadas y peor acceso al crédito.

Así lo ponen de manifiesto dos documentos con opiniones empresariales publicados ayer. El primero de ellos, responde a la situación con la que terminaron las pymes el año pasado. Se trata del Indicador Cepyme sobre la situación de las pymes españolas donde las empresas de menor tamaño alertan de un parón en las ventas a finales del año pasado, cuando el número de unidades vendidas aumentó solo el 0,1%. Además, esta organización explicó ayer que en las pequeñas empresas los costes se elevaron un 13,6% en el último trimestre del año pasado, lo que supuso tres puntos más que lo que creció la facturación (10,6%) en ese periodo, lo que “debilitó los márgenes empresariales”.

Este estrechamiento de márgenes, debido fundamentalmente a la elevada inflación, la ralentización de las ventas y el aumento de la carga financiera –según Cepyme las empresas de menor tamaño aún arrastran un ratio de endeudamiento superior al 80% tras la pandemia– será “un escenario que también se debe tener en cuenta a la hora de determinar el marco salarial para los próximos años”. De hecho, el presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, aseguró ayer durante la presentación de este indicador, que en la reunión prevista para hoy con los sindicatos para retomar las negociaciones salariales, la patronal defenderá que dichas subidas retributivas “reflejen la situación real” de las empresas, y esa situación es que “atraviesan muchas dificultades, entre otras cosas, por el incremento del 6% de los costes laborales”.

A esto, desde Cepyme suman los incrementos acumulados de cotizaciones sociales desde 2018, año desde el que las bases mínimas de cotización han subido cerca del 50% por el incremento del salario mínimo interprofesional y las máximas lo han hecho en un 18,5%. Además, en enero pasado se registró la primera subida de tipos de cotización en 40 años, por la sobrecotización del 0,6% del mecanismo de equidad intergeneracional, que se duplicará progresivamente hasta el 1,2% a partir de 2029, según lo aprobado en la última reforma de pensiones la pasada semana.

Este indicador refleja, además, que en los últimos 24 meses los costes han acumulado un aumento del 33%, “lo que está menoscabando la resistencia de la empresa”. Y constata que en el último trimestre de 2022 “ha habido un cambio en la actividad de las pymes, que se traduce en un debilitamiento del empleo y en la primera reducción anual del número de empresas que se registra desde 2013 (exceptuando los años de mayor impacto de la pandemia), con un saldo de 1.151 pymes menos.

Este panorama que pintan las pymes no ha mejorado para el sector empresarial en general en el arranque del año. Al menos así lo indica la última ‘Encuesta sobre la Actividad Empresarial’ publicada este martes por el Banco de España para el primer trimestre. Como resultado, las compañías han mantenido el tono de debilidad de su facturación que ya se apreció en la segunda mitad del año pasado. El porcentaje de encuestados cuyas ventas han crecido en el primer trimestre es del 25,3%, unos 3 puntos porcentuales menos que en el trimestre anterior, mientras que el porcentaje de empresas que perciben descensos en su facturación ha permanecido estable en torno al 27% observado hace tres meses.

Sin embargo, otro dato preocupante que aporta esta encuesta, y que es un claro indicador de la confianza y de la apuesta por el futuro económico, es la evolución de la inversión. Los datos ponen de relieve un empeoramiento de la actividad inversora de las sociedades en los tres primeros meses del año, periodo en el que tan solo el 13,2% de las empresas incrementaron su inversión, frente al 17,7% del cierre de 2022. Por ramas de actividad, el mejor comportamiento de la inversión se concentró en servicios, como información y comunicaciones y ocio, mientras que, en la agricultura, comercio y transporte, la evolución fue negativa.

Como se corresponde con una coyuntura de elevada inflación como la actual, se espera que en el primer trimestre se incrementen las tensiones inflacionistas y ello se traduzca en la evolución de los precios de venta.

El 43,8% de las empresas afirma haber subido sus precios, lo que supone un aumento de 10,3 puntos con respecto al trimestre anterior. El comportamiento del empleo, ha sido algo menos favorable que en los seis trimestres anteriores, si bien advierte el Banco de España, que esta evolución “es sensiblemente mejor de lo que las empresas esperaban hace tres meses”.

La escasez de mano de obra eleva por quinto trimestre consecutivo su impacto negativo sobre la actividad empresarial, percepción que comparten el 35% de las compañías. De acuerdo con el informe, la proporción de empresas que está registrando una disminución de sus beneficios en el primer trimestre (34,7%) supera claramente a la de aquellas que están observando un aumento (14,6%). La reducción de beneficios estaría siendo más intensa en aquellas empresas pertenecientes a ramas que se enfrentan a crecimientos más elevados en el coste de sus inputs energéticos.

Patronal “avara y usurera”

El clima negociador con el que acuden hoy los responsables patronales y sindicales a intentar retomar un acuerdo de negociación colectiva que incluya las directrices salariales para los convenios colectivos no es el más optimista ni conciliador. Al menos así lo dejaba entrever ayer el líder del sindicato UGT, Pepe Álvarez, quien respondió a las quejas de la patronal de las pymes (Cepyme) por la elevación de los costes laborales de los últimos tiempos y los pactados en la reforma de pensiones. “Lo que tiene que hacer la patronal es demostrar a los trabajadores si es sensible (ante las subidas salariales) o insensible, avara y usurera, como ha sido hasta ahora”, indicó Álvarez. Especialmente se dirigió así a Cepyme, a la que acusó de tener una “posición menos activa” en el proceso negociador que han mantenido hasta ahora.

En cualquier caso, Álvarez aseguró que en la reunión que mantendrán con los responsables patronales, a partir de las 18.00 horas de hoy, los sindicatos “no darán ninguna excusa (a los empresarios) para que se vuelvan a levantar de la mesa”. Así, Álvarez se mostró dispuesto a hablar de lo que quieran los empresarios y recordó cómo se interrumpieron las negociaciones hace un año, cuando la patronal dejó la mesa ante la exigencia sindical de incorporar cláusulas de garantía salarial para recuperar la pérdida de poder adquisitivo.


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