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Las empresas familiares apuestan ahora por subir los salarios

El IEF fija como línea roja que el alza no erosione su competitividad. Exige al nuevo Ejecutivo que no eleve la presión fiscal sobre el empleo y limitar las subvenciones

El rey Felipe VI posa junto al lehendakari, Íñigo Urkullu (5i), el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones en funciones, José Luis Escrivá (4i), el presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), Andrés Sendagorta (5d), el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y representantes de la IEF durante la ceremonia de inauguración del XXVI Congreso Nacional de la Empresa Familiar, este lunes en Bilbao.
El rey Felipe VI posa junto al lehendakari, Íñigo Urkullu (5i), el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones en funciones, José Luis Escrivá (4i), el presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), Andrés Sendagorta (5d), el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y representantes de la IEF durante la ceremonia de inauguración del XXVI Congreso Nacional de la Empresa Familiar, este lunes en Bilbao.Luis Tejido (EFE)

Andrés Sendagorta, presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), que reúne a 100 empresas, entre ellas Santander, Ferrovial, Acciona, Puig, Mercadona o Gestamp, aprovechó ayer su discurso en la inauguración del XXVI Congreso Nacional de la Empresa Familiar, patrocinado por KPMG y Santander, para cargar contra las subidas de cotizaciones y del salario mínimo aprobadas por el último Ejecutivo e instó al futuro Gobierno a que frene el incremento de la carga fiscal a las empresas. “Es preciso incentivar el empleo y gravarlo no parece la mejor manera de conseguirlo. Revisemos la fiscalidad para conseguir, entre todos, que el salario neto que llega al bolsillo de los trabajadores esté lo más cerca posible del coste bruto que asumen las empresas”, apuntó.

En relación a los salarios, Sendagorta criticó las subidas de remuneraciones ligadas a la inflación, aunque no rechazó, en un discurso rupturista, la necesidad de subir los salarios. “Revisemos también los salarios, sin más límite que mantener el listón de la competitividad, esencial para la continuidad de las empresas. No faltará por nuestra parte la voluntad de diálogo para abordar los problemas mencionados, pero sobre la base de que debemos construir nuestra sociedad en torno a la cultura del trabajo, del esfuerzo, de la responsabilidad y de la satisfacción del deber cumplido”.

El discurso del IEF identificó las subidas de impuestos y de salarios ligadas a la inflación como frenos para tratar de corregir el desempleo, el principal desequilibrio del mercado laboral, e instó a la incorporación de más ciudadanos a la vida laboral activa. “Las subvenciones pueden ser un remedio temporal necesario, que sirve para salvar una situación puntual de necesidad, pero solo el trabajo desarrollado por las personas con la formación precisa representa una verdadera solución sostenible”.

Al igual que en el anterior congreso, el IEF alertó sobre las dificultades para encontrar personal en todos los sectores de actividad. “Estamos presenciando una acusada dificultad para disponer de perfiles profesionales adecuados que incorporar a nuestras empresas. Nos faltan ingenieros e informáticos, pero también personas que trabajen en el mundo de la hostelería o la industria”.

Malas previsiones

Los miembros del IEF presentaron ayer una enmienda a la totalidad a las previsiones que el Gobierno incluyó en su último plan presupuestario remitido a Bruselas, en el que estimaba un crecimiento del PIB del 2% en 2024 y la creación de 700.000 puestos de trabajo entre 2023 y 2024. En una encuesta interactiva, el 55% de las empresas previó que el año que viene habrá un crecimiento frágil de la actividad sin creación neta de empleo, mientras que otro 43% matiza que habrá “un moderado aumento de la actividad, con una limitada creación neta de empleo”. Solo un 2% de las encuestadas se alinea con las previsiones del Ejecutivo y apuesta “por un aumento rápido de la actividad económica con una intensa creación neta de empleo”.

Unas previsiones pesimistas en lo macroeconómico que contrastan con las buenas perspectivas que anticipan para sus compañías. El 50% de las encuestadas prevé mejorar sus ventas, mientras que un 36% augura mantenerlas y solo un 14% contempla una reducción. Una divergencia que también se produce en la creación de empleo, ya que el 37% prevé incrementar sus plantillas, el 53% mantenerlas y solo el 10% recortarlas.

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Sobre la firma

Carlos Molina
Periodista de la sección de Empresas, especializado en hoteles, turoperadores, agencias de viajes y aerolíneas. Trabajó en la sección de Especiales entre 2001 y 2005 y escribió sobre comercio exterior, política económica y macroeconomía en la sección de Economía entre 2005 y 2015. También ha trabajado en ABC, Interviú y el diario Mediterráneo.
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