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El precio del dinero toca máximos en Europa. Y ahora, ¿qué?

La inflación seguirá marcando la hoja de ruta de la institución

Suma y sigue. Décima subida de tipos consecutiva por parte del Banco Central Europeo, que concluyó ayer su primera reunión después de las vacaciones de verano subiendo el precio del dinero en 25 puntos básicos.

La inflación sigue disminuyendo, pero todavía se espera que se mantenga demasiado alta durante demasiado tiempo. El Consejo de Gobierno está decidido a garantizar que la inflación regrese oportunamente a su objetivo de mediano plazo del 2%”, explica el BCE en el comunicado.

Que la inflación sigue preocupando y que el BCE tiene como meta llevarla al objetivo del 2% no ha sido una novedad ni una sorpresa para el mercado. De hecho, la subida de tipos tampoco ha sorprendido demasiado. Como explica Ángel Olea, socio y director de inversiones de Abante, “hasta hace dos días se esperaba una pausa, pero en los últimos días cambió el tono del mercado. En la mañana del jueves ya había más probabilidades de subidas que de mantener”.

Tras la reunión de agosto de Jackson Hole el mercado esperaba más una pausa y que viéramos subidas en las próximas reuniones a partir de octubre, pero esta semana se filtró un artículo del banco en el que se apuntaba que se iban a revisar al alza las expectativas de inflación, y eso es lo que hizo finalmente la institución.

“Las proyecciones macroeconómicas del personal técnico del BCE de septiembre para la zona del euro prevén una inflación media del 5,6% en 2023, del 3,2% en 2024 y del 2,1% en 2025. Se trata de una revisión al alza para 2023 y 2024 y una revisión a la baja para 2025. La revisión al alza para 2023 y 2024 refleja principalmente una trayectoria más alta para los precios de la energía”, destacan.

En agosto, la inflación se mantuvo estable en el 5,3%, pero el aumento que se está viendo en los precios de la energía ha vuelto a poner sobre aviso al banco central. De hecho, en los últimos dos meses los precios del petróleo y del gas no han dejado de subir. El barril de Brent, el de referencia en Europa, llegó a superar en agosto la barrera de los 100 dólares y ahora se mueve en el entorno de los 93 dólares el barril.

Lo que sí ha rebajado, ligeramente, el BCE es su estimación de la inflación subyacente, a una media del 5,1% en 2023, el 2,9% en 2024 y el 2,2% en 2025. Y ha empeorado sus previsiones de crecimiento para la zona euro: “El personal del BCE ha reducido significativamente sus proyecciones de crecimiento económico. Ahora esperan que la economía de la zona del euro se expanda un 0,7% en 2023, un 1,0% en 2024 y un 1,5% en 2025”.

Radiografía del actual escenario: ¿más subidas de tipos?

Con estos datos, y tras esta última subida: ¿han tocado techo los tipos? Olea considera que, probablemente, y teniendo en cuenta las nuevas previsiones de más inflación y menos crecimiento, estemos ya en el techo.

“Lo más normal es que esta desaceleración económica traiga consigo inflaciones algo más bajas, lo que haría que el BCE cambie de tono y siga la senda de la Reserva Federal de Estados Unidos, es decir, que pause los tipos, para luego comenzar a bajarlos el año que viene, en primavera o verano”, sostiene Olea.

En este sentido, hay que tener en cuenta que los efectos de las medidas de política monetaria suelen tardar cerca de 12 meses en verse en la economía real, y que ese año se ha cumplido en la zona euro el paso mes de julio. Desde entonces, el BCE ha subido los tipos en cada reunión y a un ritmo nunca visto, y lo que se está viendo, por el momento, son señales de debilidad y de contención en los PMI de manufacturas y ahora, más recientemente, en el PMI de servicios.

Por encima del 4% los tres tipos de interés oficiales: ¿qué hay que saber?

De momento, y a la espera de la siguiente reunión de octubre y de si el organismo da más pistas sobre si este es el techo o de cuándo podemos ver bajadas, los tres tipos oficiales del BCE están por encima del 4%: el tipo de interés de las operaciones principales de financiación está en el 4,5%, máximos de 2001; la facilidad marginal de crédito ha aumentado hasta el 4,75%, y la facilidad de depósito se encuentra ya en el 4%, máximo histórico.

El primero es el más conocido y el que se toma más de referencia. Es el que nos afecta, por ejemplo, de cara a la revalorización del euríbor y de las hipotecas a tipo variable, es decir el que hace que se encarezca la financiación. El segundo es al que recurren las entidades si necesitan obtener liquidez a un día, y el último es el que marca cómo se remunera a la banca la liquidez y cuánto paga por el pasivo y es el que ahora está más en el radar por haber llegado a su máximo histórico y por el impacto que puede tener en la banca europea.

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