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Colas en el Banco de España y viento de cola para los bancos

Sin presión en depósitos y con las hipotecas atadas al euríbor, el sector anticipa un año histórico, mientras los clientes vuelven a los años 80 en busca de rendimiento

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Infografía: Belén Trincado

A juzgar por las señales que emiten las entidades financieras españolas, cabe esperar que esas colas de aire ochentero en la madrileña plaza de Cibeles y en otras sedes del Banco de España sigan algún tiempo más. Los depósitos no van a competir con la deuda. La digestión por parte del sistema financiero del exceso de liquidez recibido durante los dos años de pandemia no es cosa de una tarde. Tampoco puede el cliente bancario encomendarse al BCE, pues el colchón de liquidez permite a la gran banca desdeñar el clásico depósito.

CaixaBank, entidad líder en el mercado español, tiene una ratio de cobertura de liquidez (relación entre activos líquidos y obligaciones de pago a corto plazo) del 192%. El nivel mínimo regulatorio está en el 100%; los bancos españoles, al igual que prácticamente todos los de la eurozona, cumplen sobradamente este requisito. La mala noticia para el cliente bancario de toda la vida es que el BCE explica solo parte de ese mullido colchón dinerario.

La entidad recortó el año pasado en un 80% los préstamos TLTRO pendientes de devolver al BCE, y prevé devolver este año el resto. Lo explicó Gonzalo Gortázar en la conferencia con analistas: “Tenemos una posición de liquidez ajustada a un mundo post-TLTRO, lo que creo que va a ser una ventaja competitiva frente a otros actores en Europa”. La entidad prevé cerrar 2023 con una ratio de cobertura de liquidez de 162%. Habiendo devuelto a las arcas de Fráncfort 65.000 millones de euros, el coste de los depósitos para CaixaBank apenas ha subido del 0,02% en el tercer trimestre al 0,16% en el cuarto. En otras palabras, la baja retribución de los depósitos no se ve acelerada por la reducción en las apelaciones al BCE. La situación no es muy distinta en el resto de grandes entidades. En la conferencia con analistas, por ejemplo, Santander indicó que la beta de los depósitos (el porcentaje en el que los tipos del pasivo replican las subidas del tipo de interés de referencia) en España está entre el 25% y el 30%.

Así, mientras los tipos de interés en Europa han pasado del 0% al 2,5% (sin tener en cuenta el último ascenso), los depósitos en España pagan el 0,69%, lo que implica una beta del 27,5%. “No vemos presión competitiva [en la retribución del pasivo] y en todo caso llegará más adelante este año”, indicó BBVA en la presentación. Este banco cifra la beta entre el 20% y el 25%.

De acuerdo con la conferencia con analistas del Banco Sabadell, “la relación préstamo-depósito debería permanecer, en igualdad de condiciones, ampliamente estable. [...] Ningún banco necesita depósitos o volúmenes de depósitos. Habrá competencia en nuevos clientes digitales, pero no creo que el enfoque de los bancos se base en ganar volúmenes, miles de millones de depósitos, que es lo que podría aumentar significativamente los precios”. De hecho, esta voluntad de la banca de competir (si acaso) por clientes y no por dinero se ve reflejada en que el tipo medio de los depósitos a los hogares está en el 0,64% (datos del Banco de España de diciembre), mientras en los depósitos a sociedades no financieras asciende al 1,6%. Los analistas de Jefferies destacan a la banca española al hablar de “una disciplina excepcional para limitar la repercusión de la subida de los tipos en los depósitos de clientes”.

Dado que el BCE puede estar retirando el pie de acelerador en las subidas de tipos, el recorrido al alza de los depósitos estaría también limitado. En un contexto de tipos estabilizados entre el 3,5% y el 4% (entre 1 y 1,5 puntos sobre nivel de cierre de año), los depósitos pagarían entre 30 y 40 puntos básicos más, es decir, quedarían algo por encima del 1%, llegando con dificultades al 1,12%. Rendimientos que no pueden competir con el 2,8% de las letras.

Credit Suisse corrobora esta visión: “Los depósitos de CaixaBank sin sensibilidad a los tipos representan el 40% del total, y son la clave de su de crecimiento. [...]. La dirección espera que las subidas de tipos de 100 puntos básicos se traduzcan en un crecimiento del margen del 5-10% en 12/24 meses”.

En España solo se traslada a los depósitos una cuarta parte de las subidas de tipos del BCE

La inexistente presión sobre la liquidez no impide que los tipos de interés sí suban para los hipotecados. Porque, mientras lo que pagan los bancos por los depósitos depende de ellos, las hipotecas variables están referenciadas al euríbor, calculado a partir de lo que se cobran los bancos por prestarse entre ellos en la zona euro, y suele estar en línea con el tipo de interés libre de riesgo en los mercados de deuda y swaps de intereses, pues ninguna entidad prestará dinero a otra a un tipo por debajo de su propio coste de financiación. El euríbor recoge, por tanto, el nivel actual de tipos y las expectativas; aunque no es la fuente principal con la que los bancos financian sus operaciones hipotecarias, sí es la referencia para el precio de éstas. Y dadas las condiciones de mercado, el euríbor tiene aún menos visos de moderarse que los tipos de los depósitos de repuntar.

A la luz de las presentaciones de resultados, los analistas han elevado la previsión de beneficio por acción para los tres grandes entre un 5% y un 7%, de acuerdo con los datos de Bloomberg, sobre una base que ya recogía mejoras de gran calado en los últimos meses. La clave es una mejora del margen tradicional, algo que los banqueros llaman en sus Power Point mandíbulas positivas pero que el común de los mortales interpreta como beneficios caídos del cielo.

Las entidades financieras están ante una suerte de tormenta perfecta (para su bien) sin visos de amainar pronto y que debilita en extremo los argumentos del sector contra el impuesto. Pero en términos financieros cabe esperar que prosigan las colas en el Banco de España. Paradójicamente, el producto más competitivo que el sector puede ofrecer son sus propias acciones: los 9.000 millones que repartirán el próximo año implican una rentabilidad del 3,4% para Sabadell, del 6,3% para BBVA, del 4,5% para Santander y del 5,7% para CaixaBank. Y quien comprara acciones en julio pasado disfrutará, en algunos casos, de dividendos por encima del 10%.

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Sobre la firma

Nuño Rodrigo Palacios
(Barcelona, 1975) es subdirector de Cinco Días. Licenciado en Economía por la UAM, inició su carrera en CincoDías en 1998, especializándose en información financiera. Ha sido responsable de Mercados, de la edición Fin de semana y de la sección Cinco Sentidos. Redactor jefe a partir de 2007, de 2011 a 2021 se ocupó de la edición digital.

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