Almudena Benedit: “No es necesario subir más los tipos. La inflación se está relajando”

Aconseja un posicionamiento prudente y defensivo en el inicio de año

Almudena Benedit, responsable de carteras de Julius Baer en España.
Almudena Benedit, responsable de carteras de Julius Baer en España.

Con base en Madrid, Almudena Benedit se encarga de dirigir al equipo de profesionales de la gestora de la entidad suiza Julius Baer, asesorar a los clientes en sus estrategias de inversión y gestionar su patrimonio. Se incorporó a Julius Baer en 2017, tras trabajar en Barclays Wealth y CaixaBank AM como responsable de gestión de carteras y sicav y en Credit Suisse y en Deutsche Bank como gestora. Tras un año de sobresaltos y fuertes pérdidas, se muestra cauta sobre la evolución de la economía, ya que considera que aún no se han comprobado los efectos de las rápidas subidas de tipos. También opta por ser prudente en la inversión y recomienda una cartera defensiva.

2023 comienza lleno de incertidumbres, ¿qué le preocupa más de este nuevo año?

Básicamente nos preocupa el crecimiento, ver el impacto que va a tener el alza de tipos en la economía. En 2022 hemos vivido la subida más rápida que recordamos por parte de la Reserva Federal y vamos a ver qué pasa en 2023. Desde nuestro punto de vista, no es necesario que haya subidas adicionales porque ya estamos empezando a ver una relajación significativa en el alza de precios. No obstante, la inflación va a seguir por encima del objetivo del 2% marcado por los bancos centrales, que no es realista en estas circunstancias, y nos gustaría que lo revisaran hacia el 3% o 4%, que es donde pensamos que va a estar en los próximos años. Si eso es así, probablemente no serían necesarias subidas adicionales de tipos de interés y se podría evitar entrar en una recesión en Estados Unidos, que es el escenario que damos como más probable. Vemos muy difícil que haya una recesión a nivel global, entre otras cosas porque las economías tampoco están sincronizadas, pero en Europa parece más evidente que sí va a haberla.

¿Qué previsiones manejan para Europa y, en concreto, España?

En España vamos a tener una ventaja con los fondos Next Generation que vendrán de Europa y deberían ayudar a que el crecimiento sea un poco mejor. Estamos en que sea del 1,8%, mientras que en Alemania estaríamos hablando del 0,4% y del 0,9% en el conjunto de la zona euro.

¿Cuánto podría durar una recesión?

Tanto en Europa como si la viéramos en Estados Unidos sería una recesión suave. No creemos que haya desequilibrios estructurales, ni que la situación sea similar a la crisis de 2008. Hemos salido de la pandemia con el consumidor reforzado por ayudas de Gobiernos y políticas fiscales muy expansivas, así que partimos de una situación muy ventajosa y, en el caso de que se produzca una recesión, va a estar provocada por la actuación de los bancos centrales en un intento de controlar los precios.

¿Cómo valoran las políticas de tipos que están desarrollando los bancos centrales?

A pesar de que el BCE ha indicado que va a haber incrementos adicionales, pensamos que todavía es pronto para decirlo, porque va a depender mucho de cómo evolucionen los precios, fundamentalmente, de las materias primas y de los alimentos. La Reserva Federal también fue muy agresiva en su última comparecencia, incluso hablaron de subidas adicionales hasta el 5,1%, por encima incluso de las expectativas de un mercado que no se acaba de creer que esas subidas de tasas se vayan a llevar a cabo.

En cuanto a la inversión, ¿qué destacaría de 2022?

Que hemos visto cosas que no habíamos vivido nunca. El comportamiento de la renta variable ha sido malo, pero yo destacaría, sobre todo, el de la renta fija, con caídas no vistas en los últimos dos siglos y medio. También resaltaría que no ha habido ningún activo que haya funcionado como refugio, salvo quizás el dólar. Ni siquiera el oro. El inversor no ha podido refugiarse en ningún activo.

¿Qué esperan para 2023?

A pesar de que hay todavía mucha incertidumbre e, insistimos, no sabemos exactamente el alcance que van a tener en la economía las subidas de tipos de interés, sí ya ha habido un ajuste muy significativo de las valoraciones. Ahora mismo lo que estamos recomendando es mucha prudencia y una cartera más defensiva que en otras ocasiones. En la parte de renta fija, apostamos por invertir en bonos con grado de inversión, sin todavía incrementar mucho la duración, y aunque vemos valor en el high yield y en la renta fija emergente preferimos, en esta primera parte del año, ser más prudentes. Hoy en día, tras el movimiento tan espectacular que hemos tenido de los tipos, hay oportunidades interesantes sin asumir demasiado riesgo.

¿Y en renta variable?

Estamos posicionados de forma un poco más defensiva. Apostamos por el crecimiento, pero de calidad, con compañías que generen caja, estén poco endeudadas y que tengan capacidad de fijación de precios. Es decir, que en un entorno de incertidumbre o de posible desaceleración incluso mayor de la esperada, se puedan defender mejor. Eso combinado con sectores más defensivos, como puede ser salud, o mercados importantes para la primera parte del año como Suiza. A lo largo de 2023 habrá oportunidades para apostar por sectores más cíclicos, que luego se recuperen, o que se vean favorecidos por esa mejora económica que creemos que vendrá después.

¿Están más positivos en Europa o en Estados Unidos?

Seguimos sobreponderando Estados Unidos, aunque es cierto que en 2022 no ha funcionado. Para 2023 estamos esperando un crecimiento en Estados Unidos del 0,5%, que es bastante bajo, pero seguimos creyendo que la economía americana va a salir más rápido y mejor de una posible recesión o una desaceleración. Hay una cosa también que no hay que olvidar, que dentro de dos años tenemos elecciones, y me cuesta mucho pensar que la economía estadounidense vaya a estar sumida en una recesión o que la Fed vaya a favorecer eso con las elecciones a la vuelta de la esquina.

¿Qué visión tienen sobre China?

Ya hace aproximadamente dos años que para nosotros dejó de ser un activo estratégico, por las políticas intervencionistas del Gobierno, que han perjudicado a sectores claves de su propia economía. En Asia, ahora mismo India puede ofrecer más valor, con un riesgo geopolítico menor.

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