Señales de recesión

La inversión de la curva de deuda aleja las esperanzas de un aterrizaje suave de las economías

Las letras a tres meses de EE UU tocan el 4,3% y el bono a 10 años, el 3,7%

Deuda EE UU pulsa en la foto

Las subidas agresivas de los tipos de interés para frenar una inflación desbocada se están dejando sentir con fuerza en el mercado de deuda. Aunque la escalada de los rendimientos es generalizada, son los plazos cortos los que más lo están notando. Una corriente que tiene su principal exponente en la deuda estadounidense. Desde que en mayo la Reserva Federal subió las tasas en 50 puntos básicos, la deuda con vencimiento en 2024 ha venido registrando una rentabilidad superior a la de los bonos a 5 y 10 años.

Pero han sido necesarios cuatro ascensos consecutivos de 75 puntos básicos para que las letras a tres meses (4,34%) o uno (4%) paguen más incluso que los títulos a 20 o 30 años, cuyas rentabilidades oscilan entre el 4% y el 3,7%, respectivamente. La inversión de la curva de deuda, como se conoce a este fenómeno, es una señal de recesión inminente. Es decir, la promesa de Jerome Powell de lograr un aterrizaje suave parece que empieza a incumplirse. Aunque hasta la fecha el mercado laboral y la economía se han mostrado resistentes a la normalización monetaria, el mercado ha empezado a poner en precio la desaceleración. Una idea que es compartida por los principales organismos internacionales como la OCDE, que espera que el PIB deEE UU avance un  8% este año, frente al 5,6% de 2021, y un 0,5% en 2023.

David Ardura, director de inversiones de Finacces Value, señala que los niveles de inversión que registra a día de hoy la deuda de EE UU no se veían desde noviembre de 2006, meses antes del estallido de la crisis de las hipotecas subprime. Hace 16 años, la rentabilidad de la deuda a tres meses se situaba en el 5%, mientras el bono a 10 años cotizaba en el 4,55%.

Con anterioridad a este episodio, en los últimos 60 años solo en tres ocasiones ha existido una curva de deuda más invertida. La primera de ellas en el periodo 2000-2001, coincidiendo con el estallido de la burbuja puntocom. La segunda, a comienzos de los años 80, cuando el entonces presidente de la Fed, Paul Volcker, se marcó como objetivo no revivir los fantasmas de la inflación de los 70 y de golpe y porrazo anunció una subida de las tasas de 100 puntos básicos, hasta situar los tipos en 10,5%. Y a principios de los 70, cuando la OPEP decidió no exportar más petróleo a los países que habían apoyado a Israel durante la guerra con Siria y Egipto, un conflicto que ha pasado a la historia como la guerra de Yom Kipur. Como en la actualidad, el incidente se tradujo en una crisis energética derivada de los desajustes entre la oferta y la demanda.

Aunque es la deuda de EE UU la que mejor refleja los temores de recesión, la inversión de los rendimientos es una característica que comparte con los países de la zona euro. El diferencial entre el bono a 10 años alemán y el 2 años se sitúa a día de hoy en los -18 puntos básicos, niveles que no se veían en 30 años. Esto se produce apenas unas semanas después de que el Gobierno de Olaf Scholz, en sintonía con la OCDE, reflejara en sus últimas proyecciones la entrada en recesión de la locomotora de Europa en 2023, año para el que se espera que la economía caiga entre un 0,3% y un 0,4%.

Cristina Gavin, gestora de renta fija de Ibercaja Gestión, afirma que, aunque las perspectivas de crecimiento se han deteriorado, el mercado está sobrerreaccionando. Como ya han adelantado Powell y Christine Lagarde, la experta espera que los bancos centrales empiecen a relajar el ritmo de las subidas de tipos. Con la vista puesta en los próximos 12 meses, Gavin espera unos repuntes más moderados en las tasas que tendrán que ir acompañados de la retirada de las medidas no convencionales como las inyecciones de liquidez a la banca y la reducción del balance, estrategias que siguen regando de liquidez al mercado. “Más importante que retornar al objetivo de inflación del 2%, es que los inversores se crean el compromiso de los bancos centrales con la estabilidad de los precios”, remarca.

Más allá de EE UU y de la zona euro, la inversión de la curva de deuda es una estrategia que se replica a nivel mundial, una prueba más que evidente de que la recesión se abre camino a medida que los bancos centrales suben los tipos.

Normas
Entra en El País para participar