Alimentación

La cadena alimentaria se queda sin armas frente al alza de costes y pide ayuda al Gobierno

Campo, industria y distribución piden la bajada del IVA para aliviar la cesta

Las materias primas se estabilizan, pero en niveles elevados

La cadena alimentaria se queda sin armas frente al alza de costes y pide ayuda al Gobierno

La cadena alimentaria en su conjunto reclama medidas urgentes al Gobierno para que la presión de costes que sufre cada uno de sus eslabones no siga trasladándose al precio que paga el consumidor final. Lo hace en un momento de máxima tensión, casi sin más recursos para esquivar por más tiempo el impacto que la coyuntura está teniendo en sus cuentas de resultados.

Empezando por el sector primario, que ha sufrido un alza sin precedentes en las materias primas, como piensos para ganado o cereales. Hoy, alimentar a gallinas ponedoras, pollos, cerdos o vacuno es entre un 30% y un 40% más caro que hace un año; el trigo o el maíz lo es un 20%, y los fertilizantes hasta un 70%.

Y ahí empieza el efecto dominó. De las 105 categorías de alimentos cuyo precio en origen mide el Ministerio de Agricultura, 87 presentaban subidas de precio en la semana del 7 al 13 de noviembre, con un alza media del 34%.

“Las subidas de precios en producción, en muchas ocasiones, no compensan el aumento de costes. Y la situación general es de bastante incertidumbre de cara al año que viene”, dice Gabriel Trenzado, director general de Cooperativas Agroalimentarias. Esa aparente estabilidad en energía o materias primas, dentro de unos niveles de por sí altos, tardará en trasladarse a los precios finales.

“Ahora parece que estamos en el pico. Pero la cadena se ha ido abasteciendo, y cuando las reservas vayan acabándose, veremos cómo responden los precios. Si no hay otras tensiones añadidas y hay una recuperación en la producción, no subirán. Pero todo depende de factores externos”, dice Trenzado. Entre ellos no solo la guerra en Ucrania, sino también la sequía.

Este comparte la petición de aplicar un IVA superreducido para los alimentos, que vienen exigiendo los eslabones superiores de la cadena. Sin ir más lejos, la industria. Desde FIAB se explica que “la situación se va a prolongar”. Por ello, consideran que la reducción del IVA “sería una de las medidas más adecuadas y eficaces para ayudar al conjunto de la ciudadanía ante la subida de la “cesta de la compra”, contribuyendo a mejorar el poder adquisitivo y evitando la caída del consumo”.

En el sector industrial, la voz de alarma la ha dado el gigante multinacional Pepsico, con un plan para despedir a 550 trabajadores en España, en torno al 20% de su plantilla, como respuesta a un “entorno externo volátil y con numerosos factores que están ejerciendo nuevas presiones sobre nuestro negocio”, según explicó la compañía en un comunicado.

Aunque, según fuentes de la industria alimentaria consultadas, no hay por el momento planes de ajustes similares, la preocupación es elevada.

“Muchas compañías están padeciendo el drama de la subida de precios y viendo en peligro su supervivencia y por tanto el empleo también se puede ver amenazado”, dicen desde FIAB.

Una amenaza que, de momento, no aprecian Trenzado en la parte productiva, ni la distribución alimentaria, que necesita de mucha mano de obra. Los operadores, tras buscar ahorros internos, llevan meses traspasando la inflación de costes al lineal.

“Los supermercados están haciendo un enorme esfuerzo de búsqueda de la eficiencia y contención de márgenes para no perder competitividad”, dice Ignacio García Magarzo, director general de Asedas. Este apunta, además de todos los factores conocidos, a la obligación legal que tienen las empresas para cubrir los costes de sus proveedores, como marca desde hace un año la ley de la cadena. Eso hace que “exista poco margen para negociar. En algunos casos, los proveedores han comunicado hasta cinco subidas”.

“Estamos muy condicionados por la normativa de la ley de la cadena”, coincide Aurelio del Pino, presidente de ACES, que aglutina a operadores como Alcampo, Carrefour o Eroski”. “Nosotros como sector somos una victima mas de las tensiones inflacionistas, estamos preocupados por nuestros proveedores y por nuestros clientes”, añade, insistiendo en la petición de la rebaja del IVA, además de evitar “incrementos de costes administrativos y fiscales”.

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