Deuda: el drama actual del tripartito alemán

El plan de Berlín de 200.000 millones por la crisis energética despierta recelos entre los socios de la UE, y muchos piden ya nueva deuda europea

¿Asumiría usted la deuda de su vecino, avalaría usted la hipoteca del señor López del ático segundo? Con este tipo de preguntas, el economista más prestigioso y a la vez más controvertido de Alemania, Hans-Werner Sinn, buscó siempre la reflexión en el debate de la emisión conjunta de deuda europea. Seis de cada diez habitantes de la eurozona viven en países con una deuda pública de más del 100% del PIB. Hasta hace poco había un relativo consenso político y económico en que la Transferunión, como se denomina en Alemania a una Unión Europea redistribuidora de riqueza, no convenía por ser injusta para los países más ricos e implicar una transferencia monetaria indefinida que generaría dependencias para siempre.

Pero la pandemia, y ahora la guerra, están cambiando la actitud ante la deuda. Tras los coronabonos, se reclaman ahora los bonos energéticos. La crisis sanitaria rompió los esquemas y la UE aprobó el mayor paquete de estímulo jamás financiado en Europa, con el apoyo de Alemania. Un total de 2,018 billones de euros a precios corrientes (el presupuesto a largo plazo de la UE y Next Generation) están ayudando a reconstruir la Europa posterior a la Covid-19. Bruselas emitió por primera vez deuda común a gran escala con el fin de financiar la recuperación. La idea es una Europa más ecológica, más digital y más resiliente. La cuestión ahora es que el plan de ayudas estatal alemán por 200.000 millones de euros hasta 2024 para apoyar a familias y empresas en la crisis energética despierta recelos en los países que no se pueden permitir algo similar y muchos reclaman nueva deuda común. Italia considera el paquete estatal alemán como insolidario, aunque sea precisamente el país que más se beneficia de las ayudas del fondo pandémico, con 220.000 millones de euros.

La frase más tóxica de la política alemana es la que recoge el artículo 109 de su Constitución: “El Presupuesto federal y de los Estados federados no se financiará con crédito.” Según opina el semanario Der Spiegel, tras esta frase, que implica un freno a la deuda, se esconde el drama actual del tripartito (socialdemócratas, verdes y liberales) del canciller Scholz. “Volveremos a la disciplina presupuestaria. Si el Partido Liberal (FDP) no cogobernara, se estarían financiando con deudas todo tipo de gastos, subvenciones y regalos.” Lo dice el ministro de Finanzas, el liberal Christian Lindner, quien ya ha avisado que en 2023 se recuperará el freno a la deuda (suspendido por la pandemia), una norma aprobada por mayoría en 2009, que autoriza un crédito neto máximo del 0,35% del PIB. Por otro lado, la jefa de los jóvenes socialdemócratas, Jessica Rosenthal, advierte de que el freno a la deuda es como una vaca sagrada que no aporta nada a nadie.

¿Y la posición alemana en Europa? ¿Mutualizar más deuda? En 2020 la canciller Angela Merkel defendió que Europa tenía que ser solidaria y se posicionó a favor del fondo europeo de recuperación de 750.000 millones de euros. A Alemania solo le va bien si Europa está bien, repitió Merkel varias veces en sus cuatro mandatos. Ahora Europa le vuele a recordar a Berlín que la UE necesita más señales de solidaridad. “Pues, cuánto más se preocupa la gente por su trabajo o por sus facturas, más difícil será encontrar una respuesta común a amenazas como la guerra”, escribe Karoline Beisel, analista de Süddeutsche Zeitung.

Alemania se puede permitir un paquete de rescate de 200.000 millones para estabilizar a las familias y la economía. El paquete se financiará mediante un fondo público de estabilidad económica creado en marzo de 2020 para amortiguar el impacto de la pandemia. Se lo puede permitir porque registra una deuda del 68,2%, mientras la de la eurozona se sitúa en torno al 95,6%. Otros países no pueden hacerlo por disponer de menor margen fiscal, pero sus empresas tienen que competir con las alemanas en el mercado interior europeo. Lindner ha defendido el paquete alemán ante los ministros de Finanzas de la UE argumentando que si Alemania va bien, Europa también. No obstante, sin una solución común a la recesión que llega, hay riesgo de fragmentación, critica ahora la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. ¿Brecha para el mercado único? ¿Cómo preservar la igualdad de condiciones para todos en la UE?

Los retos en Alemania son inmensos. A la crisis de oferta por la guerra se suma la eventual caída de la demanda en 2023 por el incremento de precios. La inflación pasará de un promedio actual del 8% en 2022 a un porcentaje de hasta dos dígitos el próximo año. El pasado mes de septiembre alcanzó el 10%, el porcentaje más alto en los últimos 71 años. Fue en 1951, por la guerra de Corea, cuando se registró un pico todavía más elevado de inflación.

La gente empieza a desesperarse. El ministro de Economía, el verde Robert Habeck, lo reconoce y advierte que la recesión será del 0,4% en 2023. “La crisis energética está desembocando en una crisis socioeconómica.” ¿Más deuda? Marcel Fratzscher, jefe del instituto de investigación DIW, opina que las deudas no son malas per se y que la cuestión no es cuánto se gasta el Estado, sino en qué se lo gasta. Si lo hace para superar la crisis o para financiar el cambio climático es una inversión en el futuro. Fratzcher pronostica que los próximos años serán difíciles tanto para las empresas como para la población. La razón es que los precios de la energía se mantendrán elevados durante 10 años. Incluso más elevados que en EE UU y Asia. De ahí la cuestión de cómo gestionará Alemania la crisis para mantener la competitividad de las empresas a largo plazo y salvar su modelo económico. “No podemos subvencionar la energía los próximos 10 años.” Habrá que invertir en energías renovables, infraestructuras y tecnologías para apoyar la industria y la economía. Por su parte, las empresas deberán invertir para diversificar sus mercados y sus cadenas de suministro y financiar el cambio ecológico. La inflación podría situarse entre el 3% y el 4% en Alemania hasta 2027.

El invierno pasará factura social. Alemania se enfrenta a tres retos: la economía, la paz social y el bienestar futuro. Y al reto europeo. Durante mucho tiempo, Alemania rechazó la emisión conjunta de deuda. La pandemia hizo cambiar de opinión a la canciller Merkel; por lo que Alemania contribuye al plan de recuperación de la UE con un 27%. El profesor Sinn critica que la UE haya creado así una Transferunión, justificada por la pandemia, y pronostica que esa dependencia se intensificará sin que Alemania pueda hacer nada en contra. “El problema es que el 40% de la población de la eurozona vive en Estados económicamente disfuncionales. Si a ellos le sumamos Francia, vemos que el 40% de la población de la región tiene que financiar al otro 60%.” Su pronóstico en octubre: el Estado alemán se desbordará irremediablemente.

Lidia Conde es analista de política y economía alemana