Las renovables revolucionan la energía

El consumidor se convierte en generador y recibe una retribución por bajar su demanda de luz

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Predominio de la eólica y la solar en el mix energético, que no será aún 100% verde. Un sistema más flexible para adaptar la mayor demanda a la oferta de energía disponible, que será intermitente pues no siempre hay sol y viento. Expansión de las comunidades energéticas gracias al autoconsumo y los sistemas de gestión automatizados, que se encargarán de poner la lavadora, recargar el coche eléctrico o almacenar electricidad, según convenga. La aparición de hubs de energía limpia. Y el gran cambio, el consumidor se convierte en generador y la red debe acoplarse a ello.

Los expertos apuntan que se está produciendo ya un cambio radical en el sector energético. Lo que se acentuará conforme se vayan ejecutando los planes europeos para reducir la dependencia energética de Rusia y alcanzando los objetivos climáticos nacionales a 2030, 2040 y 2050.

El sector eléctrico avanza en la descarbonización, no así transporte e industria

Un ejemplo de lo que viene ocurrió el pasado 2 de abril, cuando el sistema consiguió cubrir por primera vez durante un corto periodo de tiempo el 99% de la demanda eléctrica peninsular solo con renovables, ilustran desde la patronal Aelec. O los fuertes vaivenes de precios que se registran en un mismo día, desde cercanos a cero hasta los 200 euros el megavatio hora, añaden desde APPA Renovables, y que obliga al consumidor a modificar sus hábitos de consumo para ahorrar en la factura. “Estamos ante una revolución que se conocerá como electricidad 4.0. Es la convergencia de lo digital y lo eléctrico a gran escala, con softwares que logran mayores eficiencias y sostenibilidad”, afirma Pedro Moreno, responsable del negocio prosumer en Iberia de Schneider Electric.

Sin embargo, analistas, asociaciones y patronales coinciden en que en la próxima década el sector no estará completamente descarbonizado. “Estamos mucho más avanzados en la integración de renovables en la parte eléctrica que en el resto de sectores”, indica Víctor Ballestín, líder del equipo de sistemas de gestión energética del centro tecnológico Circe. Y en el eléctrico habrá dos claros protagonistas. “La eólica y la fotovoltaica serán los grandes dominadores, pero la conversión en el transporte y la industria será más compleja”, augura José María González Moya, director general de APPA Renovables.

Redeia trabaja para adaptar la red al nuevo escenario y que sea más flexible

Enrique Parra, profesor de Economía de la Energía de la Universidad de Alcalá, es pesimista y cree que es “casi imposible” cumplir con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) porque los objetivos a 2030 son muy difíciles de lograr. “En los setenta, la dependencia de los combustibles fósiles era del 87% y ahora es del 83%; hemos bajado apenas cuatro puntos en 50 años. Y la electricidad supone solo un tercio del consumo energético”, recuerda, tras avisar de que tampoco será barato. El PNIEC establece, entre otras metas, que las renovables cubran el 74% de la demanda en 2030 y supongan el 42% sobre el uso final de la energía.

Antonio Delgado, fundador y CEO de AleaSoft Energy Forecasting, pronostica en 2040 un mix de generación con una cuota renovable superior al 95%, con la eólica y la solar representando más del 80%. “Ya no habrá nuclear, quedará aún algo de generación con gas y desde la Península se exportará gran cantidad de energía a Francia y al resto del continente. La industria del hidrógeno verde debería estar ya madura para garantizar el suministro en invierno”, vislumbra. No obstante, matiza que habrá que acelerar para llegar a las metas de 2030. “Los Gobiernos nacionales y la UE tienen un papel clave porque se necesitará mucha inversión privada, pero también ayudas públicas y facilitar los trámites”.

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Oliverio Álvarez, socio responsable del sector energía y recursos de Deloitte en España, opina también que una descarbonización completa en diez años es difícilmente alcanzable. “El carbono seguirá siendo clave por muchos años en el transporte pesado, combustible de aviación, sustancias químicas o plásticos sostenibles”, detalla. Desde Aelec recuerdan que, para alcanzar una generación plenamente verde, hace falta desarrollar el almacenamiento (baterías) y el hidrógeno verde.

Las renovables revolucionan la energía

Gestión activa

La era renovable y el aumento de la electrificación traerán consigo también cambios en la gestión, el mercado y el consumidor. “Uno de los grandes retos de Red Eléctrica será acoplar la demanda a la generación disponible en vez de que la generación se ajuste al consumo como ocurre en la actualidad”, señala Moreno.

Los sistemas de control decidirán cuándo cargar el coche o almacenar electricidad

De hecho, REE, denominada hace poco Redeia, prepara un marco regulatorio para el desarrollo del mercado de flexibilidad, que va con retraso –se prevé para el primer trimestre de 2023– y cuyo objetivo es garantizar la estabilidad de la red. “Como la generación renovable es impredecible, el operador tendrá que regular la demanda y adaptarla a la generación disponible. Y se va a monetizar esa flexibilidad. Es decir, a un hogar o empresa se le va a pagar por desconectar, por ejemplo, su termo eléctrico de agua caliente cuando la red y el mercado lo necesiten”, explica. Ballestín pone otro ejemplo: “Si un supermercado desconecta su cámara frigorífica dos horas durante el periodo pico, la red le remunera porque ha dejado de demandar energía en un momento crítico”. Este mercado está más avanzado en Reino Unido, dice.

Para decidir cuándo dejar de consumir luz y que se le retribuya por ello, el usuario tendrá que apoyarse en sistemas automatizados, dada la complejidad de hacerlo manual, y en los agregadores de demanda. Esta nueva figura empresarial independiente surge con el Real Decreto Ley 23/2020 y podrá actuar en nombre de varios usuarios. Los sistemas automáticos de control o microrredes ayudarán también a gestionar la energía en función de los precios horarios.

Informe

Un estudio reciente de la red internacional de energías renovables REN21 revela que el aumento del consumo de energía y la quema de combustibles fósiles supera el crecimiento récord de la solar y la eólica. Peor aún, entre 2018 y 2020, los Estados gastaron 18.000 millones de dólares, el 7% del PIB mundial, en subsidios a los fósiles.

“Gracias a la inteligencia artificial, a algoritmos dinámicos predictivos, será el responsable de discriminar lo que hay que hacer en cada momento para minimizar la factura”, expone Moreno, quien afirma que esta tecnología funciona ya en las empresas, pero tardará en llegar a los hogares. “A largo plazo lo que se busca es la independencia energética”, subraya. El precio de esta tecnología, incluidos paneles solares y baterías, oscila entre los 100.000 y los 500.000 euros para las empresas, dependiendo de la potencia contratada y las curvas de carga, entre otros factores. Y el retorno de la inversión es de entre cinco y diez años.

El consumidor se convierte así en generador gracias a la expansión del autoconsumo y las comunidades energéticas (entidad jurídica que gestiona los activos de forma cooperativa), lo que en Schneider llaman prosumer (acrónimo en inglés de productor y consumidor). “Vamos hacia una mayor automatización y hacia consumos inteligentes”, recalca González Moya. “El autoconsumo disminuye las necesidades energéticas de la red, ya que la energía se consume cuando se genera y el usuario compra menos energía”, precisan Alberto Cortés y Víctor Sancho, fundadores de Ezzing Solar.

José Donoso, director general de la Unión Española Fotovoltaica (Unef), vaticina como consecuencia “la constitución de un nuevo sector eléctrico, con una mayor participación de agentes: empresas convencionales que necesitan reconversión, fondos de inversión, empresas de autoconsumo colectivo...”. Endesa ha creado, por ejemplo, Endesa X para entrar en este nuevo nicho de mercado. Delgado prevé incluso fusiones y adquisiciones tras las decenas de miles de compañías fundadas al calor del negocio solar y eólico. Y Álvarez añade que se buscarán nuevos modelos de contratación que reduzcan la volatilidad de precios y que proporcionen señales más a largo plazo.

Heikki Willstedt, director de políticas energéticas y cambio climático de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), prevé otra realidad en breve: la creación de green energy hubs o parques conformados por varias tecnologías limpias e instalaciones híbridas que añadirán más adelante sistemas de almacenamiento y electrolizadores para producir hidrógeno. “Las instalaciones van a ir perdiendo su carácter monotecnológico. Estos hubs van a suponer un importante ahorro en infraestructuras, mayor aprovechamiento de las existentes y una menor huella ambiental”, augura.

La eólica y la solar, un motor de empleo y PIB

Las renovables revolucionan la energía

El sector renovable, que crece a un ritmo anual del 10%, será en los próximos años un impulsor de empleo y PIB en España. Se calcula que por cada millón de euros invertido (se movilizarán cerca de 240.000 millones de euros) se generarán hasta 14 puestos de trabajo. Así, durante la transición energética se estima la creación de entre 250.000 y 350.000 empleos anuales, muchos de perfiles técnicos y alta remuneración, según la patronal Aelec.

El sector renovable aporta 12.000 millones a la economía española, algo más del 1% del PIB, y crea 93.000 empleos, según los últimos datos de APPA Renovables. “Es previsible que ese valor se duplique, pero dependerá de la capacidad que tengamos de industrializar el país”, advierte su director general, José María González Moya.

La eólica da trabajo a más de 30.000 profesionales y aporta 3.106 millones al PIB, el 0,30%. Para 2035, si se cumplen los objetivos adicionales a los del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima y se desarrolla la industria offshore, la Asociación Empresarial Eólica estima que su contribución podría duplicarse y el empleo llegar a los 70.000 puestos.

Por su parte, la solar aporta a la economía 3.717 millones, el 0,3% del PIB, y emplea a 58.892 trabajadores, según el último informe de la Universidad de Castilla-La Mancha para la Unión Española Fotovoltaica. “Es una tecnología hecha en España, hasta el 65% de los equipos se producen en el país y hay varias iniciativas para la fabricación de módulos”, comenta su director general, José Donoso.

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