Reutilizar, recuperar y sembrar, cada vez más en la agenda de las empresas

Se va imponiendo que las aguas no contaminen los espacios marinos

La reforestación de zonas dañadas es una acción habitual

Reforestación
Plantación de árboles promovida por Zinkia en Gran Canaria.

La implicación privada en el cuidado de la biodiversidad se multiplica año tras año. Son diversas las actuaciones como diversos los sectores empresariales que dedican esfuerzos a proyectos innovadores en esta materia.

La mejora y el aprovechamiento de las aguas que se utilizan en las labores agrícolas es para Bayer Crop Science, del grupo Bayer, una idea esencial que ha dado sus frutos en el proyecto Phytobac, pionero en su género y que ya cuenta con 68 puntos activos en España y Portugal.

Phytobac es un dispositivo que aprovecha toda el agua que se usa en una finca agraria y que evita la contaminación que puede crear al filtrarse en los suelos. Se trata de un lecho biológico que, con la tierra de la propia finca, paja y humedad, sirve para que las bacterias del agua restante, después de trabajar con los productos, se concentren y se degraden más rápidamente.

Santiago Cerdà, responsable de marketing operativo de Bayer Crop Science, explica que, “además de su valor medioambiental, es muy económico”. “Los agricultores no tienen que recurrir a una empresa de recogida de residuos y el mantenimiento de los lechos biológicos, que pueden ser de obra o prefabricados y que duran toda la vida de la finca, cuesta cero euros”, destaca.

Phytobac Bayer
Lecho biológico Phytobac, de Bayer Crop Science.

La preservación de los acuíferos y, en consecuencia, de las aguas marinas es lo que llevó en 2017 a la creación de Ficosterra, una empresa con sedes en Burgos y Ensenada (México), que ha llevado el mar a los cultivos tierra adentro. Luis Lombana, CEO de la compañía, señala que utilizan algas marinas como fertilizante natural. “Así evitamos los nitratos y fosfatos que sirven de fertilizantes habituales”, indica.

Estos productos terminan en el mar a través del suelo y los acuíferos y allí crean enormes acumulaciones de algas que toman el oxígeno de alrededor y provocan anoxia o falta de oxígeno para el resto de la fauna y la flora. Lombana asegura que este tipo de fertilización no encarece los productos agrarios, “al contrario, son más baratos que los convencionales y, además, incrementan la producción”.

Recuperación

Otra manera de contribuir a mejorar la biodiversidad es con la ayuda a la recuperación de espacios naturales dañados o abandonados. La reforestación se ha convertido en un quehacer de primer orden en la agenda de muchas empresas.

Un millón de árboles nuevos hasta 2030 es el objetivo de DKV Seguros. Esta empresa cuenta con el programa llamado Planeta Salud y uno de sus compromisos es la restauración de sistemas forestales degradados en España y otros países. La plantación se realiza “con unos principios completamente científicos para que tenga sentido ecológico”, manifiesta la responsable de transformación ambiental de DKV, Marta Pahissa.

Plantar un millón de árboles hasta 2030 en terrenos dañados es el objetivo de DKV

Ya se ha llevado a cabo la plantación de 800 árboles y centenares de arbustos en el Bruc, en Barcelona, y la tarea sigue en zonas perjudicadas de Zaragoza, Cádiz, Doñana y Yucatán. Pahissa añade que su sociedad, al estar vinculada con la salud, se siente más responsable. “No podemos estar sanos en un planeta enfermo”, concluye.

“El incendio que asoló la isla de Gran Canaria en 2019 nos movilizó para estar allí”, declara Víctor López, director general de Zinkia Entertainment. Al principio, la compañía donó dinero al cabildo insular, para después implicarse más directamente al hacerse cargo de la recuperación del espacio protegido San José del Álamo. Así se creó el primer Bosque Pocoyó, cuyo objetivo es llegar a sembrar 15.000 árboles, tantos como niños nacen en las islas de media al año.

Hasta la fecha se han plantado 4.500 árboles (acebuche, palmera canaria, sabina, drago o almácigos y lentiscos), operación de la que se encarga la Fundación Floresta. López afirma que “dejar bosques es la mejor herencia” y anima a los ciudadanos a apadrinar árboles a través de la web de Zinkia. Unos 600 ejemplares, que se sumarán a los 4.500 plantados, ya tienen padrino.

Un tronco por cada persona que active su firma digital, el plan de Crédito y Caución

Favorecer el medio ambiente con más medio ambiente es lo que ha llevado a Crédito y Caución a lanzar una propuesta que consiste en plantar un árbol por cada persona que active su firma con certificado digital.

“Si todos nuestros asegurados se sumasen, reduciríamos la huella de carbono anual de cerca de 50.000 desplazamientos y la manipulación y archivo de un millón de documentos físicos”, informa Sergio Manzano, director de innovación de Crédito y Caución. Habrá una siembra inicial de 600 árboles y miles de arbustos autóctonos en espacios protegidos y expuestos a la desertificación.

Centro pionero en aprovechar lodos residuales

Aniversario. Un ejemplo de colaboración público-privada en pro de la biodiversidad lo constituye la planta de secado de lodos de Alicante, que ha celebrado en febrero pasado su décimo aniversario. Puesta en marcha conjuntamente por Aguas de Alicante, la constructora Cemex y la Entidad de Saneamiento de Aguas ­(Epsar) de la Comunidad Valenciana, ha tratado ya 300.000 toneladas de lodos procedentes de las aguas residuales de las depuradoras alicantinas. Estos lodos son reutilizados como combustible de sustitución en el proceso cementero. La planta alicantina de secado de lodos es considerada un proyecto pionero en Europa.

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