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El vodka quiere dejar de ser ruso por temor al boicot

Autoridades y empresas de todo el mundo están retirando la bebida de sus estanterías como muestra de solidaridad con Ucrania.

Las botellas de vodka ruso han sido removidas de las estanterías estadounidenses
Las botellas de vodka ruso han sido removidas de las estanterías estadounidenses

Petróleo ruso no, ni cubatas tampoco. Los consumidores, gobiernos y empresas de todo el mundo han iniciado esta semana un boicot contra el vodka ruso, como forma de manifestarse contra la invasión a Ucrania ordenada por el Gobierno de Vladímir Putin. Las autoridades ya han prohibido su comercialización en 11 de los 50 estados de Estados Unidos, algunas regiones de Canadá, y en Noruega, Finlandia y Suecia. Asimismo, los bares, licorerías e incluso los supermercados de Reino Unido y Letonia, dos de los tres principales importadores de estos productos, están retirando el destilado de sus estanterías.

La firma de investigación IWSR asegura que solo alrededor del 14% de la producción mundial de esta bebida proviene de Rusia. Los productores quieren que esto quede claro. Algunas de las marcas más célebres, como Stolichnaya, se han desvinculado rápidamente de la herencia rusa a la que antes aludían: “Stoli ha tenido una larga historia de lucha contra la opresión del régimen ruso. Las marcas de vodka Stoli y su propietario, Yuri Shefler, fueron exiliados de Rusia hace casi dos décadas”, afirma la empresa en un comunicado. En su página web y redes sociales lucen una ilustración de una paloma con los colores ucranianos, acompañada de un texto que deja claro que su producto ahora se fabrica en Letonia.

Medidas similares ha tomado la marca Smirnoff, propiedad del conglomerado británico Diageo, para señalar que no tienen conexión alguna con el régimen de Putin. Si bien en su página web dedican extensas líneas a narrar la creación de su bebida en Moscú, su presencia en las despensas de los Romanoff y su exilio tras la revolución rusa; la marca ahora detalla explícitamente en sus redes sociales que el aguardiente está “orgullosamente hecho en América”.

El golpe, no obstante, ha sido certero contra las marcas que no han podido escapar de la crisis de imagen. Apenas tres días antes del inicio de la invasión, Beluga Group, fabricante ruso del vodka del mismo nombre, había anunciado su inclusión en el índice británico FTSE Emerging Small Cap, que alberga a las empresas referentes de países europeos emergentes con capital pequeño o mediano. Ahora, la compañía no solo enfrenta un bloqueo al comercio de sus productos, sino de su cotización en las Bolsas. FTSE les ha expulsado del citado índice y las ventas sus títulos, que llegaron a hundirse hasta un 31%, han sido congeladas por las sanciones.

Un cartel en una licorería de estado unidos indica que por solidaridad con Ucrania han removido las bebidas rusas
Un cartel en una licorería de estado unidos indica que por solidaridad con Ucrania han removido las bebidas rusas AP

Todo indica que la campaña tendrá más impacto moral que económico. Según el Observatorio de Complejidad Económica del Instituto Tecnologico de Massachussets (MIT), en noviembre de 2021, las exportaciones de licor ruso representaron tan solo un 0,06% del total de las ventas del país al exterior. Cabe aclarar que la mayoría del vodka producido en Rusia se consume dentro del país.

Ya en España, la Federación Española de Bebidas espirituosas ha informado que, por el momento, no tiene conocimiento de que esta campaña haya llegado aún a los distribuidores españoles.

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