Las pensiones esquivan el Covid, pero se contagian con la inflación

La subida de precios trastoca las medidas para sostener los sistemas públicos y mantener el poder adquisitivo de los pensionistas

Jubilación pulsa en la foto

Nos preocupa la jubilación y la pensión a la que tendremos derecho. Sobre todo a los españoles, los ciudadanos europeos a los que más inquietaba el bienes­tar económico futuro, según una encuesta de ING elaborada antes del inicio de la pandemia. Asegurar la sostenibilidad de los sistemas de pensiones públicos lleva años en las agendas de los Gobiernos de medio mundo, que están aplicando fórmulas diversas que la actual crisis sanitaria, y sus repercusiones en la economía y las cuentas públicas, pueden trastocar.

Los expertos identifican cuatro tipos de riesgos principales para los sistemas de pensiones. En Europa, las alarmas están relacionadas sobre todo con cuestiones demográficas. El envejecimiento poblacional, debido al aumento sostenido de la esperanza de vida, y la caída de la tasa de natalidad llevan décadas reduciendo la fuerza laboral al tiempo que aumenta la proporción de personas que alcanzan la edad de jubilación.

Los grandes fondos que gestionan el ahorro para la jubilación aumentan su patrimonio pese a las caídas de Bolsa y los tipos bajos

“Este proceso de transición demográfica ejerce mucha presión sobre la sostenibilidad de aquellos sistemas públicos en los que las pensiones en curso se pagan principalmente con las cotizaciones de los trabajadores en activo, es decir, los sistemas de reparto”, explica Ricardo González, director de análisis, estudios sectoriales y regulación de Mapfre Economics. España es uno de los países con la tasa de dependencia más alta de Europa, ya que no llega a haber dos cotizantes a la Seguridad Social por cada jubilado y, si no hay cambios, en 2050 la proporción será de un trabajador por pensionista.

“Todavía es pronto para tener una idea más precisa de los excesos de mortalidad que estamos viviendo a consecuencia de la pandemia por grupos de edad, pero todo indica que, de momento, no ha tenido un impacto suficiente para alterar las dinámicas de la evolución demográfica, que en la actualidad se encuentra en un proceso de transición hacia poblaciones más envejecidas. Por tanto, la presión para la reforma de estos sistemas por su falta de sostenibilidad sigue ahí”, recuerda González.

Los excesos de mortalidad no han alterado las dinámicas demográficas

Lo confirma Gregorio Gil de Rozas, presidente del Instituto de Actuarios Españoles, quien explica que “a corto y medio plazo se esperan pocos cambios, ya que la esperanza de vida seguirá aumentando”.

¿Cómo se podrían relajar las tensiones derivadas de esa situación? En su opinión, no hay fórmulas mágicas y la solución sigue siendo “incrementar el número de activos, vía un aumento de la inmigración o de la natalidad, y retrasar la edad de acceso a la jubilación”.

En el caso de los países que han introducido sistemas basados en cuentas de capitalización en las que se registran las aportaciones individuales y sus rentabilidades, como ocurre en muchos latinoamericanos, el demográfico “no es su principal problema, que suele estar más vinculado a la falta de suficiencia de las pensiones que a la falta de sostenibilidad de los sistemas”, añade el experto de Mapfre Economics.

Cambio de ciclo

En cuanto a los otros tres tipos de riesgos que mencionan los especialistas, los relacionados con el desempleo y la inflación son los que presentan más repercusiones actualmente, mientras que los de naturaleza financiera son quizás los que menos se han visto afectados por esta crisis por la buena evolución de los mercados.

Ya al comienzo de la pandemia, con medio mundo confinado en sus casas, el foro de expertos del Instituto BBVA de Pensiones alertaba de que los ceses de actividad podrían acabar siendo muy negativos tanto para los derechos futuros de pensión de los trabajadores como para la sostenibilidad instantánea del sistema de pensiones.

A las repercusiones directas en el descenso del volumen de las cotizaciones se añade que los esfuerzos de Gobiernos y organismos por paliar los efectos de la crisis en el empleo y la actividad de las empresas mediante ayudas “han incrementado sustancialmente los déficits fiscales de los países y las ratios de deuda respecto al PIB, por lo que resulta más complicado financiar los de sus sistemas de pensiones”, advierte González.

Menor poder adquisitivo

Una vez que las tasas de vacunación empiezan a permitirnos volver a la normalidad, ahora el enemigo a batir es el IPC, cuyo efecto en el poder adquisitivo de los pensionistas puede ser importante. Los analistas de Natixis IM recuerdan que la recuperación ha traído la primera inflación real en 13 años, y “los economistas pueden verlo como algo transitorio, pero los inversores son conscientes de que lo ocurrido en la última década se parece más a la excepción que a la regla”.

Lo cierto es que si se prolonga la inflación tendrá un efecto directo en el valor del ahorro acumulado y los futuros pensionistas se enfrentan a que la rentabilidad de los fondos que gestionan su dinero no sea suficiente para compensar la pérdida de poder adquisitivo de sus aportaciones. No obstante, desde Mapfre Economics recuerdan que la inflación se trata de un riesgo que suele ser asumido por el Estado, aunque no siempre es así y a veces recae sobre el pensionista o bien sobre las entidades aseguradoras con las que se han contratado las rentas vitalicias en los sistemas basados en cuentas individuales de capitalización.

En Latinoamérica los problemas están vinculados a la suficiencia de las cuantías

Sin ir más lejos, en el Reino Unido, el Gobierno ha anunciado que deja en suspenso la fórmula por la que la pensión pública (que se complementa con cuentas de capitalización con aportaciones de la empresa y del trabajador) se revaloriza según la mayor subida o de la tasa de inflación o de los salarios medios, con un incremento mínimo del 2,5%. El Ejecutivo de Boris Johnson ha decidido que este año no se tendrá en cuenta el alza de los sueldos, por lo que los pensionistas se quedan sin esa protección reforzada contra la pérdida de poder adquisitivo.

En cuanto al efecto de la crisis en el ahorro gestionado por los grandes fondos de pensiones públicos utilizados en los sistemas de capitalización individual, Raúl Mateos, director de consultoría en el área de investments en Willis Towers Watson España, no duda de que inflación está causando ya una erosión en el poder adquisitivo de los pensionistas, “en especial cuando veníamos de entornos de inflación bajos en los últimos años”.

España y México están en puestos bajos en cuanto al bienestar de los retirados

No obstante, según observa, los grandes fondos de pensiones han venido tomando decisiones para que las carteras se resientan lo menos posible rotando las carteras hacia sectores más procíclicos e incluyendo tipologías de activo que sus valoraciones dependan de la propia evolución de los precios, como la renta fija pública ligada a la inflación, y activos ilíquidos como los inmobiliarios o la inversión en infraestructuras.

De hecho, Raúl Mateos cita los casos de Calpers –el fondo de los empleados públicos de California– o del Ontario Teachers –fondo de los empleados ligados a la enseñanza en la provincia canadiense–, “que cuentan con porcentajes específicos en sus estrategias de inversión sobre activos ligados a la inflación, y que en el caso del fondo canadiense asciende al 17% de su cartera, lo que hace que puedan tener aún un mejor comportamiento ante los escenarios de repunte de precios”.

El fondo de Hong Kong y los Afores mexicanos, los más rentables en 2020

En cuanto al desempeño de esos grandes fondos de pensiones encargados de gestionar el ahorro de los trabajadores, han salido, por lo general, airosos de lo peor de la pandemia, ya que el volumen de activos gestionados de los 20 principales creció un 14,6% en 2020, según el estudio realizado por el Thinking Ahead Institute de Willis Towers Watson en colaboración con el periódico Pensions & Investments.

Algunos de los más importantes han tenido crecimientos sorprendentes (ver tabla), como el 25,86% del fondo de empleados públicos holandés; el 24,12% registrado por el National Social Security Fund, fondo que sirve como reserva estratégica de la seguridad social china, o el fondo canadiense, que aumentó sus activos el año pasado un 23,83%.

La explicación de estas alzas está en la buena recuperación de las Bolsas tras las abruptas caídas de marzo de 2020; a que una parte importante de las carteras son activos de renta fija a muy largo plazo a los que no afectan las minúsculas rentabilidades que actualmente se ven en el mercado de deuda, y al incremento del peso de las inversiones alternativas llevado a cabo en los últimos ejercicios para cumplir sus objetivos de rentabilidad. Estrategias que en alguno de ellos han tenido muy buenos resultados. Es el caso del fondo de pensiones de Hong Kong o de los Afores de México, que experimentaron el mayor rendimiento de las inversiones en 2020, con un 12,4% y un 9,3%, respectivamente, a tenor de los datos del documento Pension Funds in Figures 2021 elaborado por la OCDE.

Ahorro privado

Milagro. Si nos centramos en quiénes ahorran de manera privada, el panorama tampoco es optimista, ya que casi la mitad de los inversores encuestados por la compañía de gestión de activos Natixis IM piensa que “hará falta un milagro” para poder jubilarse con suficiente seguridad. La predicción forma parte del Índice global de jubilación (GRI), estudio anual que examina 18 indicadores de rendimiento del bienestar de los jubilados, y que concluye que los mejores países para quienes se retiran siguen siendo Islandia, Suiza y Noruega. En la parte baja de la tabla, compuesta por 44 naciones, se encuentran India, Brasil y Turquía, mientras que España ocupa la 32ª posición y México, la 35ª. En ambos casos, las peores puntuaciones están en el apartado de bienestar material.

Riesgo. Los bajos tipos de interés están provocando que los ahorradores asuman más riesgo del acostumbrado para intentar lograr mejor rendimiento, algo muy peligroso si las caídas de los mercados se producen cuando uno está a punto de jubilarse. No obstante, mantenerse en inversiones de bajo riesgo significa actualmente que la inflación podría erosionar el poco rendimiento que consigamos. Según Natixis IM, las tasas bajas pueden haber sido buenas para el crecimiento y para los consumidores en esta pandemia, pero este escenario ha sido difícil para los jubilados que necesitan generar ingresos. “Este colectivo es especialmente vulnerable a los bajos tipos de interés y al aumento de la inflación, que afectan a la capacidad de generar ingresos. Para muchos, las inversiones en renta fija son el eje de su estrategia de ingresos para la jubilación, ya que las inversiones, como los bonos, suelen proporcionar un crecimiento modesto, estabilidad y flujo de caja”.

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