El ahorro, cada vez más responsable

La ISR está muy presente en planes de empleo, pero no en los individuales

La crisis ha acelerado la toma de conciencia

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Si bien todos los datos apuntan a que la inversión socialmente responsable (ISR) está cada vez más presente en las estrategias de los fondos de inversión, a la hora de hablar de ahorro para la jubilación hay dos situaciones muy diferentes.

“En los planes de empleo la implantación es muy elevada, siendo los impulsores de la inversión institucional con criterios de ISR en España”, afirma Francisco Javier Garayoa, director general de Spainsif.

Más del 70% de los activos en estos instrumentos colectivos se gestiona con estos criterios, impulsados por el mandato de sus comisiones de control.

Sin embargo, la situación es muy diferente en los planes de pensiones individuales, señala Garayoa, quien remite al último estudio de Spainsif, en el que se constata que en el segmento de particulares (ahí entran estos planes individuales), la ISR solo tiene una implantación del 19%.

Asignatura pendiente: la comercialización activa de productos ESG

“El desarrollo de productos con criterios ASG [ambientales, sociales y de buena gobernanza, ESG por sus siglas en inglés] para los ahorradores y su comercialización activa en las redes comerciales es una de las asignaturas pendientes en nuestro mercado”, concluye este experto.

“La inversión sostenible tiene características que la hacen especialmente atractiva para las carteras de activos en el sector seguros”, cree Pedro del Pozo, director de inversiones financieras en Mutualidad de la Abogacía. “Se trata de una estrategia de gestión que mira no tanto la rentabilidad inmediata, como la solvencia en el largo plazo. Por ello, es muy indicada para aquellos inversores que busquen maximizar sus ahorros en un marco temporal de cierta duración”, explica.

Pero ¿cómo está evolucionando la ISR? En Caja de Ingenieros intuyen que la atención medioambiental será compartida con cuestiones sociales, investigando y tratando de influir sobre el buen hacer en aspectos laborales, seguridad operativa y sanitaria y en atención sobre el impacto en la comunidad.

En definitiva, “la ISR se desarrolló con la mejora de las prácticas corporativas en términos de gobernanza; avanzó y mejoró con la preocupación derivada de los efectos del cambio climático y ahora toma un nuevo impulso con el decidido foco por el factor social”, afirma Xosé Garrido, gestor de Caja de Ingenieros Gestión.

La preocupación por el clima se comparte ahora con cuestiones sociales

El análisis ASG de la entidad considera cerca de 40 indicadores solo en el pilar social, si bien es cierto que “prestamos especial atención a horas anuales de formación a la plantilla y ratio de rotación de empleados”, indica Garrido.

Y pone un ejemplo: en la segunda mitad de 2020 eliminaron su posición en uno de los líderes mundiales en paneles de aislamiento para construcción. ¿La razón? “El debilitamiento que percibimos en el ámbito social en cuanto a la seguridad de sus productos y las políticas de comercialización a raíz de una controversia previa con importantes daños materiales y humanos”, detalla.

También hay entidades en las que todos sus planes cuentan con políticas de ISR de impacto y están alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Es el caso de Triodos Bank. “Nuestro Triodos Renta Fija Mixta cuenta en su portfolio de inversión con el Triodos Microfinance Fund, que busca construir un sector financiero inclusivo en países en desarrollo”, detallan.

El fondo contribuye a 11 ODS, destacando “la igualdad de género (ODS 5), ya que proporciona acceso a financiación a grupos de clientes en situación de exclusión, de los que un 77% son mujeres”, señala Cristina Martínez Salas, gerente de productos de inversión y ahorro.

A partir de esta crisis, los ahorradores “han tomado conciencia de que al tradicional binomio riesgo-rentabilidad hay que sumar el impacto que nuestras decisiones financieras tienen sobre el medioambiente (zoonosis, deforestación...) y la sociedad (desi­gualdad y exclusión social, debilidades en la atención sanitaria, desempleo, etc.)”, añade Martínez Salas, convencida de que “para que la economía pospandemia sea más robusta e inclusiva es necesario regenerarla y poner en el centro de la toma de decisiones financieras el bienestar y la prosperidad de las personas y del planeta”.

En cuanto al retorno de los planes ISR, “aproximadamente la mitad obtienen en lo que va de año rentabilidades superiores a las de su categoría. También la mitad obtienen la calificación VDOS de 4 o 5 estrellas, lo que supone un comportamiento superior al resto de planes de su categoría en los últimos tres años, tanto por rentabilidad como por volatilidad”, apunta Paula Mercado, directora de análisis de VDOS.

Pioneros y rentables

Planes de pensiones

En España existe una veintena de planes de pensiones centrados en dar respuesta a la demanda de los ahorradores con sensibilidad por los aspectos ambientales y sociales (ver cuadro con los más importantes). “Empezamos a considerar los aspectos ASG en la selección de las inversiones en los planes de empleo a petición de las comisiones de control, que fueron las primeras impulsoras de este tipo de inversiones con mayor componente social”, admite Carolina Mateo, responsable de desarrollo de negocio de Ibercaja Pensión.

Con esa experiencia previa y un mayor conocimiento de estas estrategias, decidieron trasladarlo al par­ticular y “fuimos pioneros en lanzar un plan de pensiones individual puramente ASG hace más de cinco años, el Plan Ibercaja Sostenible y Solidario, que, además de aplicar criterios de sostenibilidad, tiene un componente solidario, ya que una parte de la comisión de gestión se dona a proyectos sociales y ambientales”.

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