El turismo se alía para pedir cambios en la nueva prórroga de los ERTE

Las agencias de viajes reclaman que se levante el veto a los despidos. Hoteles y aerolíneas exigen las mismas bonificaciones para salir y entrar del mercado laboral

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Agosto cerró con el número más bajo de trabajadores en ERTE en lo que va de año. En concreto descendió a 272.190 empleados, apenas un tercio de los registrados en enero. Un dato, que unido a un retroceso histórico del paro, le sirvió al Gobierno para dar por superado lo peor de la crisis. “Es una gran noticia que confirma que superamos lo peor de la crisis. Ahora hemos de seguir profundizando la agenda social y garantizar que la recuperación sea justa y equilibrada”, recalcó nada más darse a conocer los datos Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Economía Social. Un análisis más pormenorizado muestra que la industria y la construcción están recuperándose con mayor rapidez que los servicios, en especial los ligados al sector turístico. De los 272.190 trabajadores en ERTE a cierre de agosto, 144.700 (un 53,2%) proceden de hoteles, restaurantes, bares, ocio, aerolíneas, transporte terrestre o marítimo.

Ante lo abultado de las cifras y la posibilidad de que empeoren con la llegada de la temporada baja, los empresarios consultados han elevado la presión al Ejecutivo para que la nueva prórroga de los ERTE, que debe hacerse efectiva a partir del 30 de septiembre, recoja algunas de sus reivindicaciones y suavice algunas de las propuestas deslizadas por el Gobierno, como reducir las bonificaciones para la reincorporación de trabajadores como para devolverlos al ERTE. Los empresarios van a endurecer su posición en las negociaciones en el caso de que no se tengan en cuenta sus pretensiones, como ha ocurrido en la negociación del salario mínimo, cuyo acuerdo ha sido suscrito exclusivamente por Gobierno y sindicatos.

La actividad más afectada es la de agencias de viajes, con 14.000 empleados en ERTE y apenas una bajada del 36% desde principios de año. Carlos Garrido, presidente de la Confederación Española de Agencias de Viajes, exige la prórroga hasta marzo de 2022 y levantar el veto para despedir personal. “Los empresarios queremos salvar nuestro negocio. Ya le hemos trasladado a Empleo que para ello tenemos que reestructurar las plantillas, ya que no vamos a retomar a la facturación previa a la crisis al menos en uno o dos años. Tenemos que tener la posibilidad de despedir para adecuarlas al actual nivel de demanda”. Garrido recalca que el gasto en personal supone el 80% del total en una agencia de viajes y que la facturación de las agencias que están abiertas no ha llegado ni al 50%. “Hay 3.000 puntos de venta en riesgo: 1.500 que han cerrado y otros 1.500 que están a punto de cerrar sobre un censo de 9.000”.

Exceltur pide que no se elimine la temporalidad ante la elevada estacionalidad del turismo

Javier Gándara, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) y director general de easyJet para el Sur de Europa, incide en que la volatilidad a la que ha estado sometido el turismo en los últimos trimestres, condicionado por las restricciones a la movilidad y la caída del tráfico aéreo, hacen necesario una prórroga hasta la temporada alta de 2022. “Se ha recuperado el 75% de los vuelos, pero ese es un indicador de oferta, no de demanda. Los aviones ni mucho menos van llenos. De hecho entre enero y agosto de 2021 solo han viajado el 32% de los pasajeros que lo hicieron en el mismo período de 2019”. Gándara diferencia entre el segmento vacacional y el dependiente del turismo nacional, que se han recuperado con mayor intensidad, y el segmento urbano, de negocios y el largo radio, muy lejos de las cifras precrisis. “Necesitamos máxima flexibilidad para que los trabajadores salgan y entren de los ERTE hasta que la demanda no se estabilice de forma definitiva”, asegura. Pese a que el número de trabajadores en ERTE en las aerolíneas ha descendido un 61% (de 13.936 a 5.493 empleados), las previsiones para el otoño no son nada optimistas y anticipan que esa cifra volverá a repuntar.

En esa misma línea de precaución, José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, que agrupa a 29 empresas turísticas como NH, Meliá, Riu, Iberia o Renfe, descarta que se haya tocado fondo. “Estamos en los primeros atisbos de una recuperación desigual que en absoluto prevemos que vaya a consolidarse a final de año. Por eso exigimos que el esquema de los ERTE se mantenga hasta el verano de 2022 y que se mantengan las mismas condiciones. Ya le hemos explicado al Gobierno que no deben apretarnos las tuercas y si hay algún sector que merezca una atención especial es el turismo”. Zoreda alerta de que la eliminación de la temporalidad sería un duro golpe para el turismo, por lo que exige que se paralice el plan para suprimir la concatenación en un actividad muy condicionada por la estacionalidad”.

La Mesa de Turismo pide un ERTE estructural para aportar seguridad a las empresas

Carlos Abella, secretario general de la Mesa de Turismo, exige la puesta en marcha de la figura de un ERTE estructural para evitar tener que prorrogar las suspensiones cada trimestre y así aportar certidumbre a los empresarios. “Es necesario que haya ERTE hasta 2022. El turismo nacional ha salvado al sector hotelero en verano, pero en zonas vacacionales va a llegar la temporada baja y va a ver un repunte de suspensiones”, recalca.

Este organismo, que reúne a 80 compañías del sector turístico, alerta de que es imprescindible que los empresarios tengan una reglas de juego claras ante la llegada de la temporada alta en Canarias, que se presume muy buena porque coincidirá con la reactivación de algunos mercados extranjeros claves para España como Reino Unido, Alemania o Países Nórdicos. “Hay que buscar la máxima flexibilidad ante la posibilidad de que haya nuevas restricciones o bien que se levanten las actuales. Es importante que las reglas no sean muy estrictas porque el margen no es el mismo”.

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