La dispersión de Evergrande complica sus problemas de crédito

Los negocios de coches eléctricos y de gestión inmobiliaria del grupo caen arrastrados por la promotora

Es difícil desprenderse de una filial que te gusta. Sin embargo, el fundador de Evergrande, Hui Ka Yan, está aprendiendo las desventajas de mantenerla durante demasiado tiempo, mientras lucha por conseguir dinero rápido de sus participaciones en sus negocios de coches eléctricos y de gestión inmobiliaria para pagar unos 42.000 millones de euros de deuda a corto plazo. Ambas unidades, propiedad mayoritaria del promotor, han visto caer sus acciones, en gran medida por su asociación con Hui.

Los problemas de Evergrande son objeto de titulares diarios; la tanda del martes incluía una advertencia de la empresa de que septiembre, normalmente una temporada de auge para las ventas de propiedades en la península, vería un descenso significativo de las transacciones, lo que ejercería más presión sobre los tambaleantes flujos de caja.

Además del enfriamiento generalizado del mercado inmobiliario chino, es bastante natural que los posibles compradores de viviendas desconfíen de un promotor con problemas para terminar los proyectos ya vendidos. La noticia, junto con las imágenes de acreedores enfadados reunidos en la sede de Evergrande en Shenzhen exigiendo un reembolso, hizo que las acciones del promotor de 5.000 millones de euros alcanzaran un nuevo mínimo de seis años.

En el mismo anuncio, Evergrande admitió que ha hecho pocos progresos en la salida de otras inversiones. La deficitaria China Evergrande New Energy Vehicle, que ha caído un 86% en los últimos tres meses, depende del apoyo de su matriz, por lo que no es de extrañar que los compradores se muestren recelosos. Pero incluso Evergrande Property Services Group, una unidad muy rentable que salió a Bolsa el año pasado, ha bajado un 52% en el mismo periodo. El promotor consiguió vender una participación del 49% en una empresa de agua embotellada por 2.000 millones de yuanes (260 millones de euros). Probablemente ayudó el hecho de que aún no cotizara en Bolsa.

Como muchos otros conglomerados asiáticos, el informe anual de Evergrande para 2020 habla de un “ecosistema industrial diversificado”, una forma de insinuar algún vago vínculo temático entre unidades con sinergias por lo demás insignificantes. Esta jerga es omnipresente en las redes corporativas que pueblan las Bolsas de Asia, donde la única conexión significativa entre las unidades es el ego de un magnate. Pero cuando el magnate cae, todo lo que antes convertía en oro se convierte en lodo bursátil, y lo que parecía una cobertura contra el riesgo empresarial acaba agravándolo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías