Meliá, Iberostar y NH respiran ante el pinchazo de la ley Helms-Burton en Cuba

Solo hay 36 demandas en curso de las 14.000 presentadas en dos años

 Hotel de Meliá en Jardines del Rey (Cuba)
Hotel de Meliá en Jardines del Rey (Cuba)

El expresidente de EE UU, Donald Trump, provocó hace dos años un terremoto entre las empresas extranjeras con activos o con intereses comerciales en Cuba. Trump activó el capítulo III de la Ley Helms Burton, que regulaba el embargo estadounidense en Cuba, paralizado por los cinco presidentes (Bill Clinton, George W.Bush, Barack Obama y el propio Trump) que fueron nombrados desde su promulgación en 1996.

La activación de ese capítulo facultaba a cualquier estadounidense a demandar en los tribunales federales a cualquier persona o entidad que hubiera “traficado” con activos confiscados por el régimen de Fidel Castro. Esa novedad provocó una avalancha de demandas, repartidas entre las 8.000 certificadas por el Departamento de Justicia de EE UU a través de la Foreign Claims Settlement Comission y las 6.000 que no han sido certificadas por el citado organismo. De esas 14.000, tan solo hay 36 en curso. Ignacio Aparicio, socio y director del Cuban Desk de Andersen, recalca el escaso impacto de la medida desde el punto de vista estadístico. “De las 36 que están en curso, cuatro se han desestimado y están en apelación. Por ahora no se ha condenado a nadie por traficar con bienes”. Aparicio sí aprecia, no obstante, que la medida ha generado una contención y un mayor temor entre las empresas a invertir en Cuba. “Se lo piensan mucho más y tienen que analizar con profundidad las posibles consecuencias que puede traer”.

Las hoteleras españolas, con una fuerte presencia en Cuba, ya que cuentan con más de la mitad de las camas en la isla, fueron señaladas desde el principio con demandas multimillonarias. Veinticuatro meses después respiran aliviadas, puesto que ninguna ha sido condenada. Pese a ello siguen en curso las demandas interpuestas contra Meliá, Iberostar y NH (la de Barceló no llegó a concretarse) en suelo estadounidense. La más afectada en este sentido ha sido Meliá, que también se vió afectada por la activación del título IV de la ley Helms Burton, que habilitaba a la administración norteamericana a impedir la entrada en el país a directivos de empresas demandadas. El consejero delegado de Meliá, Gabriel Escarrer, tenía prohibida la entrada en EE UU desde el 25 de noviembre de 2019 al negarse Meliá a compensar a una familia cubana emigrada a EE UU por “beneficiarse” de suelo nacionalizado por el castrismo en Holguin, el que estaban situados dos hoteles gestionados por Meliá y que son propiedad de la estatal Gaviota.

Aparicio destaca que la presentación de demandas no buscaba, en la gran mayoría de casos, una compensación por los daños ocasionados, sino forzar un acuerdo con el demandado y por ello las empresas han extremado el cuidado a la hora de cerrar negocios en suelo cubano. “Las empresas que quieren entrar en licitaciones de infraestructuras reclaman que no corran ningún riesgo y piden una due diligence que les exima de cualquier responsabilidad”.

España, el mayor inversor y socio comercial de Cuba

Datos. En mayor de 2019, España, debido a sus lazos con Cuba (fue colonia española hasta 1898), era el mayor inversor extranjero y una parte sustancial de esos flujos estaban concentrados en el sector hotelero. En esa fecha, las empresas españolas gestionaban 21.000 habitaciones, de las cuales unas 3.000 estaban en régimen de empresa mixta al 50% con el Gobierno cubano y las restantes 18.000 en régimen de contrato de administración

Lujo. En esa fecha las cadenas españolas controlaban más del 90% de las habitaciones de hoteles de cinco estrellas y el 60% de los de cuatro estrellas. Si se tiene en cuenta toda la planta hotelera, las cadenas españolas eran propietarias o gestoras de la mitad de las habitaciones de hotel en Cuba.

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