Contante y Sonante

El último cambio generacional en la cúpula de la banca

Oliu, de 71 años de edad, podría poner un broche de oro a su trayectoria profesional con la firma de Sabadell de una gran alianza europea, tras la, por ahora, frustrada fusión con BBVA

Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell
Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell

A Josep Oliu siempre que se le ha preguntado en las ruedas de prensa correspondientes a los resultados anuales por su renovación o salida de Banco Sabadell como presidente, casi siempre ha contestado lo mismo: “Lo dejaré cuando decida el consejo de administración”. E incluso ha bromeado con la fecha de su sucesión. “Me iré a la edad de Francisco González, a los 75 años”. Pero también ha asegurado que dejaría la presidencia cuando el banco mejorase su rentabilidad, o cuando el nuevo plan estratégico, que se anunciará previsiblemente en febrero de 2021, estuviera encarrilado.

Oliu, de 71 años de edad, fue renovado como presidente en la junta de accionistas de 2019 y puede seguir en su puesto hasta la junta de 2023, aunque corresponde al ejercicio de 2022. Entonces tendrá 74 años. Pero el mercado apuesta por una renovación generacional en Banco Sabadell antes de 2023. De hecho, esperan que una fusión sea el detonante del cambio. Sería el broche de oro para el banquero más veterano del sector financiero, junto al presidente de Unicaja, Manuel Azuaga, quien con 73 años confía en ser presidente ejecutivo (pero con funciones limitadas) de la nueva Unicaja tras su fusión con Liberbank.

Todo depende de las fusiones. Azuaga inicialmente sería presidente transitorio (solo por dos años) de la nueva entidad. De momento, así estaba planteado, con Manuel Menéndez, ahora consejero delegado de Liberbank, como CEO del futuro banco fusionado. Es este punto, el de la gobernanza, uno de los que aún quedan pendientes por cerrar con el Banco Central Europeo para que los consejos de administración de ambas instituciones financieras aprueben su integración.

El calendario que manejaban tanto Liberbank como Unicaja para aprobar su unión estaba previsto para la primera quincena de diciembre, es decir, ya para hoy o para mañana, martes, 15 de diciembre. Pero el viernes aún no se habían convocado, aunque es cierto que se pueden convocar solo con menos de 24 horas de antelación. Si la reunión se retrasa, que no tiene por qué retrasarse, sí sería para preo­cuparse. Eso significaría que algo pasa. Aunque también es cierto que todas las fuentes consultadas dan por hecha esta fusión.

Oliu, mientras, esperará al anuncio del próximo plan estratégico y a llevar a cabo una operación que sea el sello final de su trayectoria profesional en Banco Sabadell, ese por el que sea recordado en los anales no solo de la entidad, sino también del sector. Su pundonor no le permite otra cosa, y no, eso no es nada malo, sino que puede ser incluso positivo si se sabe manejar esa dignidad profesional. De momento, su proyecto, tras el fracaso inicial de la fusión de BBVA y Sabadell, es novedoso en España. Pretende llegar a alianzas con bancos europeos, los más reconocidos de Francia, Italia o Suiza. Es decir, con BNP Paribas, Crédit Agricole o con Zurich en el caso de seguros suizos o, en el caso de Italia, con UniCredit.

Con los dos franceses ya son viejos conocidos tras haber hecho negocios conjuntos: es su socio en este ramo del negocio en España. Con Zurich, también; la aseguradora helvética comparte negocios de seguros con Sabadell. Con UniCredit comparten que ambos bancos han resistido a la presión para las fusiones en las últimas semanas, aunque eso es más una coincidencia que un motivo de unión entre ambos.

El ya ex consejero delegado de UniCredit, Jean Pierre Mustier, anunció que dejaba su cargo el pasado 2 de diciembre por discrepancias sobre el rumbo estratégico de la entidad, la segunda de Italia. Se negó a emprender una fusión. La noticia se producía solo unos días después de que Sabadell dejara plantado a BBVA ante las discrepancias en el precio de valoración del banco catalán por parte de la firma de origen vasco.

En Francia, según explican los expertos, los bancos buscan un interés común y, pese a ser rivales en sus negocios, sí han logrado aunar fuerzas para reclamar cosas comunes, o para realizar acuerdos que les permitan ahorros de costes, algo que ahora busca Sabadell con sus pretendidas alianzas, bueno, además de unas ganancias extras, que nunca vienen mal.

Pese a todo, Sabadell, que en dos décadas ha pasado de ser un banco casi provinciano a entrar en el club de los cinco grandes gracias a las absorciones llevadas a cabo en este tiempo de entidades más pequeñas que él, salvo alguna excepción como Banco Atlántico, no cierra la puerta a emprender nuevas negociaciones con BBVA. Fuentes de ambos bancos coinciden en afirmar con cierta morriña que, si hubieran triunfado las negociaciones, BBVA y Sabadell hubieran creado un “buen banco, el mejor de España”.

Sabadell, mientras, seguirá su plan para vender su filial británica TSB para liberar capital y, si puede, reducir las minusvalías por la compra de este banco en 2015. Espera obtener por esta venta en 2021 entre 810 millones y 1.300 millones de euros, según los sondeos que se manejan de los bancos de inversión. También seguirán el camino de ahorro de costes con una nueva reducción de plantilla y una nueva oleada de cierre de oficinas en España, que ascenderá, como mínimo, a otras 300 clausuras el próximo año, que se sumarán a las 235 de 2020.

El plan de ajuste previsto es similar al puesto en marcha en estos días, con la salida de 1.800 empleados. Ya solo el primer día de abrir el periodo de adhesión al plan de prejubilaciones se apuntaron 1.400 trabajadores mayores de 56 años. Todo un éxito. Sabadell cuenta en la actualidad con 3.300 empleados mayores de 55 años.

El banco también planea centrarse más en el negocio de pymes y empresas, y llevar el de banca de particulares a la digitalización máxima, casi como un ING, según apuntan fuentes del mercado conocedoras de los planes del banco que preside Josep Oliu.

Habrá que esperar solo un par de meses para ver qué depara el mercado a ­Sabadell, clave para ajustar su plan estratégico, pendiente solo de algún fleco.

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