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Finanzas

Ahorro y finanzas personales para 2021

La planificación, clave en la gestión de riesgos y oportunidades

Ahorro y finanzas personales para 2021

Ahora que se acerca el fin de este 2020, un año atípico, es importante hacer un balance económico de cuánto se ha ahorrado y cuánto se ha gastado en las finanzas personales durante este año. Cuando hablamos de balance estamos haciendo un análisis del impacto de nuestras decisiones en nuestra posición financiera durante un período. Por un lado, el análisis de nuestra cuenta de resultados (ingresos – gestos) nos ayuda a entender el potencial económico de nuestra realidad actual. Entender las fuentes de ingresos (salarios, alquilares de pisos en propiedad o ingresos de Inversiones financieras) de cada uno nos lleva a entender la capacidad de absorber nuestra estructura de gastos (hipoteca o alquiler, suministros en general, comida, gestos sanitarios, educación, ocio, etc.). Por otro lado, el análisis de nuestro balance nos permite entender nuestra capacidad de modificar la situación actual en base al acceso a financiación.

Si los ingresos generados son superiores a los gastos generamos un ahorro. Esta es una fórmula básica que todos entendemos, lo que realmente importa es entender por qué tenemos esta situación.

  • Si tenemos una gran capacidad de ahorro el reto es qué hacer con este dinero. ¿Dónde invertir? ¿Cuánto invertir?
  • En el caso contrario, debemos analizar las posibilidades de incrementar los ingresos y/o las de reducir los gastos.

Hacer el balance, conocer con detalle los movimientos financieros que nuestras decisiones han generado nos permite tomar mejores decisiones.

Planificar el ahorro

Una de las consecuencias de la pandemia es el incremento del ahorro en los individuos. A pesar de los menores ingresos en el sector de la población vinculada al turismo y al comercio (no de alimentación) la tasa de ahorro en los hogares españoles ha pasado de un 17% el año pasado a más del 30% en lo que llevamos de año (informe del INE). Con nuestros ahorros, tenemos varias posibilidades:

  • Dejar un fondo de emergencia en cuenta para poder cubrir los gastos fundamentales de los próximos 10 o 12 meses. Es lo que denominamos el fondo de emergencia. El nivel de ahorro determinará si este fondo puede cubrir estos meses o debemos conformarnos con 3 meses. El objetivo es 10 meses.
  • Invertir la mayor parte en un fondo a largo plazo en renta variable. El elevado nivel de fondo de emergencia nos permite ser más arriesgados en nuestras inversiones a largo plazo. Por ejemplo, en acciones del mercado norteamericano.
  • Invertir en propiedades inmobiliarias.
  • Invertir una pequeña parte en proyectos innovadores vinculados a la tecnología.

Planificación financiera

Para ello, la planificación financiera es muy importante. En España la planificación financiera es débil por una falta de conocimiento básico de las finanzas. Debería haber una asignatura obligatoria en secundaria con el objetivo de mostrar cómo gestionar la economía personal. En general, esta asignatura no existe en los planes educativos en la mayoría de los países.

La Comisión Europea y la OCDE han alertado sobre la necesidad de mejorar la cultura financiera de la población. La falta de conocimiento en este ámbito puede llevar a tomar decisiones de calado que afecten negativamente a la economía personal. Cuanto antes empiece la formación, más efectivo es el impacto. Algunos colegios tienen una asignatura en secundaria, pero no está generalizado en todo el territorio.

Hacer el balance, conocer con detalle los movimientos financieros que nuestras decisiones han generado nos permite tomar mejores decisiones.

En algunos países como Estados Unidos se imparte una asignatura de ‘Personal Finance’ en 17 estados en secundaria, pero no es una norma de obligado cumplimiento. En Estonia, el país digitalizado, han incluido la educación financiera como asignatura obligatoria en secundaria y en un estudio de comprensión de productos financieros complejos los estudiantes de este país han demostrado un mayor entendimiento del mismo que el resto de países.

La planificación financiera debería ser un hábito. Igual que nos ocupamos de nuestra salud deberíamos ocuparnos de nuestras finanzas. Las decisiones deberían establecerse en dos ámbitos:

  1. Planificación anual: elaborar un presupuesto detallando los ingresos y gastos a realizar durante el año identificando la tesorería resultante
  2. Seguimiento mensual: comparar los movimientos de ingresos y gastos respecto de la planificación
  3. Seguimiento de la posición de tesorería: aparte del análisis de los flujos anuales y mensuales de entradas y salidas de dinero, debemos realizar un seguimiento de la posición tanto de nuestra tesorería como de las inversiones.

Este proceso nos permitirá identificar desviaciones y anticipar decisiones que nos pueden permitir gestionar nuestras finanzas con tranquilidad. En otras palabras, este proceso nos permite identificar las fuentes de riesgo y el impacto de las mismas sobre la planificación realizada y buscar soluciones que nos permitan mitigar el impacto de dichas fuentes.

Como dice Warren Buffet ‘las tarjetas de crédito no son tus amigas’, la planificación nos permite adecuar la estructura de gastos a las fuentes de ingreso.

Los estoicos están de moda en estos tiempos inciertos en que buscamos los consejos sabios, como decía Séneca, la economía es la ciencia de cercenar los gastos superfluos.

 

Por Glòria Batllori, profesora del Departamento de Economía, Finanzas y Contabilidad en Esade

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