Análisis

BBVA no ha podido decir no a una venta que le permite comprar Sabadell sin problemas

No ha podido negarse a salir de EE UU por casi 10.000 millones de euros. Nunca habría rentabilizado tanto una filial

Edificios de BBVA y Banco Sabadell.
Edificios de BBVA y Banco Sabadell. AFP

Una oportunidad de libro. BBVA no ha podido negarse a vender su franquicia en Estados Unidos. Pocas veces una compañía se encuentra con un comprador dispuesto a pagar 2,5 veces el precio que consideraba el mercado, 9.700 millones de euros. Más en una etapa en la que el futuro de la banca no es el más halagüeño, con tipos negativos que calculan que no se modificarán hasta el año 2031, con unos competidores que poco tenían que ver hace unos años con el sector financiero, como son las big tech, o con un negocio a la baja derivado de la crisis sanitaria y económica por una pandemia que está durando más de los previsto en marzo, a lo que se suma una regulación muy exigente y un momento en el que el cliente no invierte, solo ahorra.

¿Quién se puede negar a un comprador que tira de chequera y paga en efectivo un fortunón en una época así para hacerse con una filial en un país en el que BBVA difícilmente podría rentabilizar su inversión? Parece que nadie, aunque esta venta suponga salir de un país que estrena Gobierno, y considerado el rey de las finanzas. Pero BBVA sale de un país para fortalecerse en España con la compra de Banco Sabadell.

PNC tenía en su bolsillo 14.200 millones de dólares desde mayo, cuando decidió vender su participación del 22,4% en BlackRock, y un objetivo: invertir en banca justo en la misma zona en la que BBVA tenía su franquicia.

El banco que preside Carlos Torres no se lo pensó dos veces, necesitaba fondos para comprar Sabadell sin llevar a cabo una ampliación de capital. En su hoja de ruta se encuentra, además, la remuneración al accionista.

Pero su prioridad es España, país en el que aún tiene una gran oportunidad de crecer con compras y en el que tiene un peso del 16,4% en su cuenta de resultados. Además, el mapa bancario está dando un giro de 180 grados, con una presión de supervisores e inversores para cerrar un mapa bancario doméstico sin fisuras, y en el que los bancos más grandes absorban a los de menor tamaño, con las excepciones de las entidades consideradas nicho, como Bankinter, o las cajas rurales.

El Banco Central Europeo y sobre todo el Banco de España, que ha recuperado influencia en el país y en el seno del BCE, quieren cerrar el puzle del sector financiero doméstico en menos de tres años, coincidiendo con lo que se supone ya la recuperación económica de Europa, tras el Covid.

Y en estos movimientos, BBVA es uno de los grandes jugadores en la reconstrucción de las fuerzas bancarias en España. Su presidente, Carlos Torres, y su consejero delegado, Onur Genç, lo reconocieron ayer poco antes de anunciar las conversaciones con Sabadell: los ingresos obtenidos por la operación de venta anunciada los empleará para “opciones estratégicas para dar valor al accionista”, y entre ellas han destacado “oportunidades de crecimiento” en los países en los que es líder, en referencia a la compra de Banco Sabadell.

España es el mercado clave para crecer con compras, una vez que su filial en México, su principal fuente de beneficios, ya cuenta con una cuota de mercado que no podría superar por temas de competencia; o en Turquía, país en el que el mercado penalizaría una nueva inversión, aunque algunos expertos no descartan que el banco podría ampliar su participación en Garanti, donde controla el 40% de su capital.

El mercado ya llevaba tiempo apostando por la fusión de BBVA y Sabadell, lo que se demostró ayer mismo, con una subida de las acciones del banco que preside Josep Oliu del 24,6%.

Pero además de esta operación, BBVA remunerará al accionista con recompra de acciones y escala posiciones en la lista de bancos europeos con mayor solvencia (se quita el sambenito de tener uno de los ratios de capital más bajos de la banca europea), con lo que podrá mirar de igual a igual a algunos rivales. Eso sí, a los supervisores les ha entrado las prisas y quieren que España protagonice el fin de su reestructuración bancaria a mediados de 2021, o por lo menos gran parte.

Las tres operaciones de fusión en marcha ahora, CaixaBank y Bankia, Unicaja y Liberbank y ahora BBVA con Sabadell tienen previsto el final de sus procesos de fusión en la primera parte de 2021. En 10 años la banca española ha dado un giro no llevado a cabo en ningún otro país europeo.

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