Las empresas suspenden a la hora de ejecutar su cultura corporativa

El 83% considera que es vital hacer partícipes a los empleados, pero solo el 9% lo lleva a la práctica

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Organizaciones más ágiles, líquidas y flexibles; la diversidad y la inclusión como valor, y nuevas formas de trabajar. Son las tres macrotendencias que, según el estudio Los nuevos retos del liderazgo, elaborado por PeopleMatters, están tomando velocidad y marcarán la transformación empresarial y el liderazgo del futuro.

El mencionado informe revela que saber comunicar una visión que motive a las personas a adoptar nuevas formas de trabajo para ganar rapidez y flexibilidad es el principal reto al que se enfrentan los líderes hoy en día. Así lo indica el hecho de que el 81% de los encuestados –empresas nacionales y multinacionales con operaciones en España– considere que esta habilidad será clave para afrontar la próxima etapa en el entorno corporativo. Algo, que según expone la socia de PeopleMatters Camilla Hillier-Fry, ya se requería antes de la pandemia, aunque esta sí ha provocado que se ponga más el foco en la cooperación: “El Covid-19 nos ha abierto los ojos y ha hecho que nos demos cuenta de la importancia de adoptar de verdad nuevas formas de trabajo”.

En segundo lugar, las empresas apuntan que navegar la incertidumbre en el entorno asumir riesgos calculados sin perder el foco en el cliente y los objetivos (57%) es otro de sus desafíos más urgentes. Un podio que completa la necesidad de comunicar y, en concreto, comprender y saber explicar las implicaciones de los cambios para la organización y las personas que trabajan en ella (57%). Sin embargo, según un informe del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), solo un 12% de las compañías considera que sus directivos tienen la mentalidad adecuada para liderar las organizaciones, especialmente en un contexto tan inestable como el actual.

El problema reside en que aunque se conoce la teoría, esta no siempre se ejecuta de manera correcta. Así, aunque el 83% de las corporaciones considera que es vital hacer partícipes a los empleados en las nuevas decisiones, solo un 38% de los líderes son verdaderamente conscientes de su importancia y solo el 9% lo lleva a la práctica. Otro ejemplo es que el 44% de los directivos saben que compartir conocimientos y trabajar en red es positivo para el negocio, pero solo el 12% fomenta esta conducta. En esta línea, el 44% admite que es mejor tomar decisiones con la mente abierta y no según el statu quo, pero solo el 6% resuelve realmente así los problemas. “Por eso es importante impulsar este cambio, porque hay que ir de la teoría a la acción, sin esta última no llegas a toda la organización”, comenta Hillier-Fry.

En los últimos años, las organizaciones han invertido en incorporar nuevas herramientas tecnológicas a su negocio, pero la socia de PeopleMatters insiste en que eso no es suficiente. “El cambio es un tema cultural”, apostilla. Una tesis que confirman los datos extraídos del estudio, donde se refleja que los principales obstáculos a la hora de implementar esta transformación son reticencias personales. El 71% de los directivos no se siente cómodo adoptando las nuevas conductas de liderazgo y prefiere un estilo más tradicional. El 65% aún se resiste a delegar –una de las máximas para tener organizaciones más horizontales y, por tanto, más ágiles– y cree que debe controlar toda la actividad. Por su parte, el 35% ni siquiera considera que estos cambios sean necesarios o beneficiosos. La portavoz de la consultora asegura que estas barreras están aún más marcadas en España, pues los líderes locales siguen una línea más tradicional y ven menos la urgencia de la transformación.

El talento

  • Contexto. Las tendencias que revela el informe de PeopleMatters no son solo cambios que afectan a las empresas, sino que son el reflejo del movimiento fuera de ellas. “La transparencia, la flexibilidad, la diversidad y la inclusión de diferentes colectivos son actitudes que cada vez se ven más en la sociedad”, expone la socia de la consultora Camilla Hillier-Fry.
  • Coherencia. “La sociedad lo exige y las herramientas tecnológicas lo permiten, así que las empresas tienen que acelerar”, continúa la portavoz de la compañía. Esta falta de concordancia entre lo que se ve en la calle y lo que sucede en el interior de la organización podría no tener solo resultados negativos para el negocio, sino también para el bienestar de los trabajadores.
  • Fuga de talento. “Si los empleados ven estos cambios en su día a día, pero no en la empresa, esta brecha puede desembocar en una fuga de talento”, comenta la experta. Una circunstancia que será más habitual en aquellos sectores que cuenten con los profesionales más cotizados, como puede ser el ámbito tecnológico.
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