El valor del campus universitario, difícil de igualar en online

La misión de los centros educativos va más allá de impartir conocimientos técnicos

universidad
Varios estudiantes descansan en un campus universitario equipados con mascarillas. GETTY IMAGES

A partir de este jueves 15 de marzo, las universidades catalanas deberán primar las clases telemáticas a las presenciales, al menos, durante los próximos 15 días. Una medida que se suma a la anunciada por la Junta de Andalucía a principios de esta semana, cuando la comunidad ordenaba la suspensión de la docencia presencial en la Universidad de Granada y el toque de queda en las residencias universitarias durante dos semanas debido al aumento del número de contagios por Covid-19.

Desde que en marzo se suspendieron las clases presenciales en todos los centros educativos de España, las universidades han dado grandes pasos hacia la digitalización y han hecho verdaderos esfuerzos por migrar su docencia a soportes telemáticos. Sin embargo, los expertos no creen que los conocimientos que se extraen de estas instituciones sean completamente trasladables al modelo online. Sobre ello se debatió este miércoles en el encuentro Nuevo curso, nuevos retos: La universidad en tiempo de Covid-19, organizado por la Fundación CYD.

“La universidad es mucho más que ir a clase. Si aspiramos a que la universidad sea una escuela de vida, debemos tener en cuenta que la vida no es una pantalla”, afirmó el rector de la Universidad Ramon Llull, Josep María Garrell Guiu. Pensar en los centros educativos como un contenedor en el que solo se adquieren conocimientos específicos sobre una materia muy concreta es tener una visión limitada sobre lo que sucede en los mismos. “El estudiante tiene que tener conocimientos sobre una disciplina, pero también estamos pidiendo que sean emprendedores, que incorporen habilidades como la visión global del mundo, la innovación, capacidades transversales.... Son muchos ingredientes que van más allá de lo que sucede en las aulas”, desarrolló el rector de la Universidad Politécnica de Valencia, Francisco José Mora Mas.

Hay que tener en cuenta, recordó la rectora de la Universidad de Granada, Pilar Aranda, que cerrar los campus universitarios es también clausurar servicios como bibliotecas y laboratorios. Son este tipo de prestaciones, unidas al contacto humano, a la experimentación y al intercambio cultural, las que no se puede trasladar al mundo online. “Lo que sucede en el aula es virtualizable, lo que sucede fuera de ella no lo es”, reivindicó el rector de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Josep Planell.

La pandemia no solo ha obligado a acelerar la digitalización de los centros educativos, sino también a poner el foco en la calidad de la enseñanza presencial y en cuáles son los beneficios adicionales que ofrecen los campus universitarios. “Se han puesto en valor cosas que antes se daban por hecho, como es la presencialidad, precisamente porque se han vuelto un bien escaso. Los alumnos nos piden ahora un valor añadido por esa asistencia física. Esa sí que es una reflexión que ha llegado para quedarse”, insistió Garrell Guiu, quien aseguró que tras el coronavirus se tomará más consciencia sobre todo aquello que ocurre más allá del aula, pero que tiene un gran impacto en la calidad educativa.

En este sentido, Planell destacó el tremendo esfuerzo que ha llevado a cabo el sistema universitario español por adaptarse a las circunstancias en cuestión de días, como sucedió en marzo, a pesar de la escasez de recursos, pero insistió en que la situación no puede prolongarse indefinidamente. “Todas las emergencias tienen un principio, pero también deben tener un final”, recordó.

A pesar de ello, la practicidad de la enseñanza online varía en función del perfil del alumnado y del tipo de estudios. “Arrancamos el curso en un formato híbrido y parte del trabajo fue decidir qué partes tenían que hacerse presencialmente y cuáles de manera virtual para garantizar la adquisición de competencias”, apuntó la rectora de la Universidad Alfonso X el Sabio, Isabel Fernández. Aquí cobra una gran relevancia la edad y el momento vital de los estudiantes. “Hay que tener en cuenta a qué perfil de alumnado se dirige cada centro. A los jóvenes entre 18 y 25 años que pisan la universidad por primera vez el campus les aporta mucho, pero nosotros nos dirigimos a gente de más de 30 años que trabaja. La enseñanza online está más ligada a la formación continua, a la que se hace a lo largo de la vida”, concluyó el responsable de la UOC.

Normas
Entra en El País para participar