La OPV de Ant ofrece una visión de color de rosa de las finanzas chinas

Parece difícil que los reguladores sigan permitiendo el laxo control sobre la filial de Alibaba

Oficina de Alipay, filial de Ant, en Shanghái.
Oficina de Alipay, filial de Ant, en Shanghái. reuters

Ant está dando a sus potenciales inversores una visión de color de rosa de las finanzas chinas. En solo 16 años, la empresa que comenzó manejando pagos seguros para el grupo de comercio electrónico Alibaba se ha convertido en un intermediario digital gigante que conecta a los consumidores con préstamos, fondos y seguros. Ese modelo de negocio le permite flotar por encima de los créditos dudosos, las transacciones opacas y las regulaciones vinculantes que pesan sobre las instituciones financieras de la República Popular. La valoración propuesta de más de 200.000 millones de dólares depende de que los inversores de su OPV compartan esa brillante perspectiva.

El sistema bancario de China ha generado pocos superlativos positivos en los últimos años. La ralentizada economía del país se ha mantenido a flote gracias a generosas ayudas para el apalancamiento. El sector privado debe ahora el equivalente al 216% de la producción económica anual, según el Banco de Pagos Internacionales. Ello ha traído una creciente pila de créditos incobrables y empresas zombis incapaces de pagar sus deudas.

Ant, que está preparando lo que podría ser la mayor OPV del mundo en Hong Kong y Shanghái, cuenta una historia más luminosa. Desde su sede en Hangzhou, ha dado forma a las finanzas digitales en China, convirtiéndose en un elemento indispensable de la vida cotidiana. En los 12 meses anteriores a junio, su aplicación Alipay procesó transacciones por un asombroso valor de 118 billones de yuanes (17 billones de dólares), más de la mitad de los pagos online del país.
Alipay también sirve de escaparate de servicios financieros, ofreciendo acceso a préstamos de consumo a corto plazo, créditos para pequeñas empresas, fondos de inversión y productos de seguros. Para sus más de 700 millones de usuarios mensuales, Alipay ofrece la mayoría de las funciones de un banco minorista, y es más rápida y práctica que las entidades controladas por el Estado.

Hay algo fundamental, empero: Ant no es un banco. No recibe depósitos, y solo el 2% de sus préstamos permanecen en su balance. El resto se transfiere a otras instituciones financieras o se tituliza. Filiales como la gestora de fondos Tianhong manejan productos de inversión. Los seguros, también, provienen en su mayoría de terceros.

Ello le permite procesar volúmenes de crédito mucho mayores que los que soportaría su balance de ser un banco normal. A finales de junio, Ant había generado préstamos de consumo por valor de 1,7 billones de yuanes (250.000 millones de dólares). Eso equivale a cerca de un cuarto de los préstamos personales otorgados por el Banco Comercial e Industrial de China (ICBC), la mayor entidad del país. Pero el ICBC tiene más de 10 veces el capital de Ant, mientras que su balance de 33 billones de yuanes (4,8 billones de dólares) es aproximadamente 100 veces mayor que el de la advenediza [upstart, en inglés] digital.

Ant entrega sus préstamos a otros prestamistas, cobrándoles una “tarifa de servicio tecnológico”. La compañía presume de su vasto tesoro de datos para hacer evaluaciones mejores de los préstamos. Y hasta ahora la proporción de préstamos incobrables sigue siendo baja: a pesar del impacto del Covid-19, poco menos del 3% de la deuda pendiente de los consumidores tiene más de 30 días de retraso en los pagos. Sin embargo, en una severa caída, los bancos que suscribieron los préstamos sufrirían pérdidas. Ant no se vería perjudicada, aunque sus volúmenes de préstamos presumiblemente disminuirían.

Otra diferencia importante es que el principal regulador bancario de China no tiene supervisión directa de las actividades de Ant, y el crecimiento de la empresa no está limitado por las normas de capital. No es que las autoridades se queden quietas. El Banco Popular de China, a principios de este mes, publicó nuevas reglas para designar algunas instituciones como holdings financieros, haciendo que estén sujetas a controles más estrictos. Pero las normas afectan solo al 2-3% de los ingresos totales de Ant, de acuerdo con fuentes cercanas a la cuestión. Y la compañía va a utilizar una filial para que asuma el estatus de holding financiero, dejando la matriz prácticamente indemne.

El modelo de Ant es muy rentable. En los seis meses hasta junio, los ingresos netos alcanzaron los 21.900 millones de yuanes (3.200 millones de dólares), equivalentes a un rendimiento de capital anualizado de alrededor del 22%. Según nuestros cálculos, la compañía podría valer 275.000 millones de dólares, empequeñeciendo incluso los 246.000 millones de ICBC.
Sin embargo, puede que los inversores con buena memoria sigan teniendo cautela. Recuerdan cómo en 2011 el fundador Jack Ma transfirió la filial Alipay fuera de Alibaba.com, entonces una empresa que cotizaba en Hong Kong, sin el conocimiento de los accionistas, incluidos SoftBank y Yahoo. El movimiento, que Ma afirmó que era necesario debido a las restricciones sobre la propiedad extranjera, le ha permitido mantener el control de la que ahora es una de las empresas más valiosas de China.

Incluso dejando de lado la gobernanza, Ant sigue afrontando grandes interrogantes. Aunque no es vulnerable a un pánico bancario convencional, en el que los ahorradores se apresuran a retirar sus depósitos, cualquier fallo tecnológico podría tener un profundo efecto en la confianza de sus usuarios, y en la economía china. Parece difícil que los reguladores permitan que una parte cada vez más importante de la arquitectura financiera del país funcione fuera de su control indefinidamente. El éxito de la OPV, sin embargo, depende de que los nuevos inversores mantengan las lentes rosas firmemente en su sitio.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías