Directivos resilientes, con suspenso en el negocio digital

La clase ejecutiva española encara la pandemia centrada en el desarrollo del negocio y en la caída de las ventas

Los directivos españoles, optimistas ante el futuro.
Los directivos españoles, optimistas ante el futuro. Getty

Confianza, resiliencia, valentía y equilibrio en el análisis de los diferentes escenarios que podía dejar la crisis del Covid-19, una emergencia sanitaria que ha aplastado la economía mundial y ha cambiado la manera de trabajar y, por tanto, de gestionar las empresas. La mayoría de los directivos cree que están preparados para hacer frente a esta pandemia, a pesar de que esta ha visitado a la empresa de manera inesperada y sin avisar. “El alcance es global, ha afectado en todos los órdenes de la vida, desde el empresarial hasta el institucional, el educativo, el sanitario, el económico y el emocional, pero la alta dirección tiene una percepción de confianza y constituye un punto de partida para afrontar las dificultades que se vislumbran”, explica Andrés Fontenla, socio director de la consultora de búsqueda de ejecutivos Recarte & Fontenla, y uno de los autores del estudio Visión binocular covid-19. Perplejidad y posibilidad: Qué piensan los directivos, en el que han participado 225 altos directivos.

Entre las áreas más afectadas, destaca el desarrollo de negocio y la actividad comercial, según han reportado el 68,93 % de las respuestas, seguidos de recursos humanos, con un 35,44 %, operaciones y compras, con un 34,47 %, y producción, con un 33,55 %. “Las áreas de generación de negocio son las que han tenido el máximo nivel de atención de los directivos. Se trata de una crisis de demanda que ha provocado un impacto extraordinario en la actividad empresarial comprometiendo seriamente el flujo de ingresos, al verse reducida la actividad comercial, la confianza del consumidor y, en definitiva, el intercambio de bienes y servicios a nivel global”, analiza Carlos Recarte.

Una actitud resiliente es la que caracteriza a la inmensa mayoría de la clase directiva: el 90% asegura que ha encajado el golpe razonablemente bien, es más, ha sido un revulsivo que les ha impulsado positivamente. “Es un instinto natural crítico para la supervivencia en momentos de grandes cambios, que será necesario aprender a mantener en el medio y largo plazo”, añade Fontenla.

Frenar la hemorragia: el 80 % de las empresas consultadas se está centrando en la optimización de costes y casi la mitad de ellas también en la mejora de proveedores. Cuatro de cada 10 van a reducir temporalmente sus inversiones y un tercio del total se están apoyando en los ERTE. Una cuarta parte de las empresas suprimirá dividendos y se reestructurará financieramente, y una quinta parte del total también eliminará la retribución variable este año. Esfuerzos enfocados en la medida de lo posible a evitar destruir empleo. “Aunque no es fácil interpretar la realidad de cada empresa, los datos pueden traslucir una tendencia a acudir primero a soluciones externas antes de asumir decisiones con un mayor impacto personal en la esfera retributiva que comprometan la retención del talento”, valora Fontenla.

La reinvención es clave para la recuperación de ingresos: más de la mitad de las compañías se va a replantear su estrategia con el objetivo de estudiar la apertura de nuevas líneas de negocio (en una quinta parte de los casos también fuera del país) para captar nuevos ingresos. En esa línea, cerca de un tercio del total se enfocará en la innovación para poder lanzar nuevos productos, apoyados por el área de marketing.

El 65,80% afirma que se ha inclinado por afrontar este momento a través de formas alternativas de trabajo (lean, agile...), seguidas de una optimización de los procesos (51,81 %) y de las estructuras organizativas (51,30%), así como de una digitalización enfocada al comercio electrónico, robótica e inteligencia artificial (49,22 %), y una mejora de la infraestructura tecnológica (37,31 %). “Se aprecia una apuesta por formas alternativas de trabajo que pueden tener un retorno más rápido que la inversión necesaria para el desarrollo del talento directivo, cuyo efecto se aprecia a medio y largo plazo”, asegura Recarte.

Sin embargo, una de las asignaturas pendientes sigue siendo la transformación digital: solo el 9% de las compañías considera que ha alcanzado el 80% en cuanto a su transformación digital, mientras que el 60% se encuentra a menos del 20 % de su consecución, es decir, que apenas la ha iniciado o no lo ha hecho aún. “Es una crisis sin precedentes y habrá situaciones difíciles de remontar, sobre todo para aquellos acostumbrados a gestionar por inercia y en los que ahora se hace evidente la necesidad de liderazgo”, reflexiona Recarte.

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