Contante y sonante

Bankia no tiene otra alternativa que subir dividendo para pagar al Estado

Las entidades, en el peor escenario, tendrías que asumir un impacto negativo de 5.200 millones por el IRPH y las tarjetas revolving

José Sevilla, consejero delegado de Bankia, y José Ignacio Goirigolzarri, presidente
José Sevilla, consejero delegado de Bankia, y José Ignacio Goirigolzarri, presidente

El próximo martes, se conocerá la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la posible o no abusividad de la cláusula del IRPH. Si la justicia da la razón a los usuarios, estos podrán reclamar a las entidades la devolución de lo que han pagado de más. Barclays calcula que el posible coste neto para la banca si el TJUE emite una sentencia desfavorable por el Índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios (IRPH) ascenderá a 3.600 millones de euros.

La estimación incluye la consideración de retroactividad completa y de euríbor a 12 meses como índice de referencia alternativo empleado para calcular la compensación a los clientes que reclamen.

En cualquier caso, la hipótesis principal de Barclays, como la de otras firmas de inversión, expertos, e incluso de la banca, es que la sentencia estará en línea con la dictada por el Tribunal Supremo en diciembre de 2017, siendo favorable para los bancos.

De momento, las entidades financieras han rebajado en el último año el impacto en sus balances de las hipotecas referenciadas al IRPH, según han ido incluyendo en sus publicaciones de sus informes anuales. CaixaBank, Banco Sabadell, Bankia o BBVA han recortado el volumen de hipotecas con índices IRPH. Pese a ello, no quita para que el sector siga preocupado, mientras que los despachos de abogados se frotan las manos a la espera de millares de demandas. Y eso, como asegura un directivo francés “que en España aún el nivel de protección de los clientes bancarios es inferior a la de otros países, como es el caso de Francia”.

Habrá que esperar, de cualquier forma, al martes. Esta semana también se espera conocer el fallo del Tribunal Supremo sobre los posibles también intereses abusivos de las tarjetas revolving. El Supremo se reunió el pasado 26 de febrero para fallar sobre este caso, pero no ha dado aún a conocer sus conclusiones. La banca cotizada española afronta devoluciones hasta de 1.600 millones de euros en el caso de que el Tribunal Supremo falle en contra del sistema de las tarjetas revolving, también según cálculos de Barclays hechos públicos el pasado jueves.

En total, y según la firma británica, los bancos españoles tendrían que hacer frente en el peor de los casos a un impacto negativo en sus cuentas de 5.200 millones de euros, un gran agujero que se suma a un año que, según las previsiones que han transmitido las entidades financieras, será muy similar en negocio al de 2019. Será así un año con más penas que glorias, con la presión de los tipos de interés negativos, y con un negocio a la baja afectado, como todo apunta (aunque ojala que se quede en un susto de unas semanas) a una caída adicional de la economía provocada por el pánico del coronavirus. Y sin olvidar la cada vez mayor presión de los neobancos y de la banca en la sombra.

El mercado, de hecho, ya valora a firmas fintech como Revolut en 5.060 millones de euros, o a N26 en 3.500 millones, según su última valoración de julio del pasado año.Estas valoraciones son muy superiores a la capitalización actual de algunos destacados bancos españoles. Bankia, que atraviesa uno de sus peores momentos bursátiles, con la acción en mínimos históricos (cerró a 1,43 euros por acción), suma una capitalización de 4.196 millones de euros. Banco Sabadell, también incluido en la lista de los grandes bancos españoles, cuenta con un valor bursátil de 4.296 millones de euros. Bankinter vale en Bolsa 4799,95 millones, mientras que Unicaja suma un valor de 1401,68 millones, y Liberbank de solo 850,80 millones de euros.

¿A ver si se invierten las teorías y en vez de pensar que el destino de las fintech es que sean adquiridas por los bancos tradicionales ocurre lo contrario?. Es cierto, que un neobanco no quiere los gastos de un banco tradicional con su carga costes por sus oficinas y empleados, pero sí quieren su negocio. Bueno, esto es solo una hipótesis. Nada más.

Los inversores se fían más del futuro de Revolut y N26 que de la banca tradicional. Su valoración crece, la de las firmas tradicionales caen

Bueno, siguiendo con Bankia, la baja cotización de la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri dificulta cada vez más su privatización si no se quiere malvender y recuperar algo de las ayudas que recibió esta entidad financiera en 2012, y que sumaron más de 25.000 millones de euros.

Parece que una posible fusión con Banco Sabadell, de la que tanto se habló el pasado año, e incluso el anterior, está descartada. No es una buena opción, explican fuentes financieras, quienes recuerdan que a Bankia tampoco le interesa ahora entrar en el mercado catalán.

Con CaixaBank tampoco parece que sea una opción plausible, como tampoco lo es con Santander, inmerso en España en digerir la absorción de Popular.

La única más lógica, según estas mismas fuentes, sería su integración con BBVA. Pero esta operación lleva consigo en la actualidad varias complicaciones. En la actualidad sería “contraproducente que un banco con capital público fuese integrado por otro investigado por el caso Villarejo, proceso que es previsible que dure varios meses, o años. Además, complicaría la vida a la directiva de BBVA, ya de por sí dispersa en España por las investigaciones judiciales, aunque estas no hayan afectado al negocio del banco”, explica un veterano banquero.

De ahí que la mejor solución para que Bankia devuelva las ayudas a las arcas públicas es que incremente año tras año la remuneración al accionista, en este caso al Estado, que controla más de 60% de su capital.

De momento, Bankia ha confirmado su hoja de ruta de dividendo: pagará 355 millones de euros el 15 de abril. En la presentación de resultados de la entidad correspondientes a 2019, su presidente reiteró que el banco mantiene inalterado su objetivo marcado en el plan estratégico (2018-2020), de generar 2.500 millones de capital para repartirlos a sus accionistas como dividendo extra.Por ello, es muy posible que en el nuevo plan estratégico también se incluya el reparto de un nuevo dividendo extraordinario en los tres próximos ejercicios.

Ana Botín, presidenta de Banco Santander, también dejó el viernes la puerta abierta para pagar una remuneración extra al accionista del grupo si la firma supera el 12% de ratio de capital.

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