Conflicto laboral

Empleados de Ryanair ganaron menos de 100 euros en mayo por el caos con las nuevas nóminas

Decenas de tripulantes de cabina de pasajeros (TCP) ven caer en picado sus ingresos tras pasar de las agencias a la compañía

Logo de Ryanair en el uniforme de un empleado
Logo de Ryanair en el uniforme de un empleado REUTERS

La anunciada transición de centenares de empleados de Ryanair con base en España, desde la situación de subcontratados por las agencias colocadoras Crewlink y Workforce a empleados con contrato indefinidos de la aerolínea, se ha convertido en un camino tortuoso, jalonado por denuncias y notables errores en las nóminas.

Una situación que ha elevado la tensión en el seno de la plantilla de 1.800 tripulantes de cabina de pasajeros (TCP). Los sindicatos apenas dan abasto recogiendo reclamaciones y fuentes internas hablan de una situación con visos de desembocar en movilizaciones este verano.

Muchos de los 400 tripulantes que iban a firmar el contrato español de Ryanair lo han hecho hasta dos meses después del 1 de febrero comprometido por la empresa, al parecer, por desavenencias sobre el contenido del documento. De hecho, está denunciado por contener supuestas cláusulas contrarias a la legislación laboral española.

Numerosos trabajadores han cobrado menos de 400 euros en los dos últimos meses al ver doblada la retención

Los sindicatos USO y Sitcpla, los de representación mayoritaria entre el colectivo, también han denunciado el modo en que se han producido las altas en la Seguridad Social (con semanas de diferencia entre la fecha de alta y la fecha de efecto de la misma), la cesión “ilegal” de trabajadores o las normas que rigen el uso del uniforme al considerarlas discriminatorias para las empleadas.

Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido la de los problemas en las nóminas de abril y mayo. Según documentos a los que ha tenido acceso este periódico, un buen número de los nuevos contratados por Ryanair en España, anteriormente trabajadores de la irlandesa a través de las citadas agencias de empleo, ha cobrado menos de 400 euros. Incluso hay nóminas inferiores a los 100 euros.

Fuentes sindicales explican que no se aprecia mala intención, pero sí una clara negligencia: “Los servicios centrales del gigante Ryanair parecen los de cualquier aerolínea regional”, se quejan, “en estos momentos hay un verdadero caos en los departamentos de Recursos Humanos y Nóminas”. La compañía que dirige Michael O’Leary viene de reconocer a los sindicatos como interlocutores y se ha abierto a firmar contratos directos y bajo regulación local en cada uno de los países en que opera.

Los sindicatos han denuncian los nuevos contratos a los ‘TCP’, por cláusulas que supuestamente contravienen la legislación laboral española

Esta normalización de la política laboral podría ser la causante del colapso en la gestión de la plantilla, ante lo que se reclama la apertura de una oficina en España para gestionar los recursos humanos. Además del reseñado problema, los representantes sindicales se quejan de falta de atención y tardanza en la articulación de soluciones.

Contratos kilómétricos

Al carecer de convenio colectivo, Ryanair empezó incluyendo en sus contratos, de casi 30 páginas, hasta el régimen disciplinario. Un hecho que ha sido rectificado. La información complementaria al contrato de trabajo ocupa documentos anexos y será próximamente materia para incluir en el convenio colectivo.

En cuanto a la caída en picado de los salarios netos, distintas fuentes explican que la aerolínea no comunicó a la Hacienda irlandesa la contratación directa de los 400 TCPs españoles. Con ello, se ha aplicado sobre este colectivo la figura del impuesto de emergencia (Emergency Tax). “Donde antes teníamos una base impositiva inferior al 20%, incluida la figura del Tax Credit [descuento de facto], ahora es del 40%”, afirma uno de los trabajadores afectados.

Otras quejas trasladadas a la empresa, y denunciadas ante la Seguridad Social y Dirección General de Trabajo, son que las hojas de pago resultan indescifrables al no aclarar los conceptos; no se utiliza el modelo de la Seguridad Social española y vienen desde Dublín en inglés; no se incluye el conocido como premio de servicio, que sirve de ayuda para que los empleados paguen sus uniformes y pruebas médicas, y se estima un impuesto USC (Universal Social Charge), por el que los ciudadanos irlandeses están sufragando parte del rescate de su economía, excesivamente alto.

Ante los dos meses de nóminas extrañamente alteradas, Ryanair ha tratado de aliviar la situación de sus trabajadores anticipando parte del bonus o incentivo de productividad que paga en el mes de octubre (unos 150 euros al mes). De forma paralela, los representantes sindicales llevan días tratando de que la Hacienda irlandesa devuelva en este mes de junio a los trabajadores españoles el exceso en las retenciones. “La Revenue irlandesa nos conminaba a formalizar la situación a final de año con la Hacienda española, pero parece que hemos logrado que las devoluciones se produzcan en las próximas semanas”, explican fuentes involucradas en la negociación.

Al margen del tira y afloja en Dublín, representantes de USO y Sitcpla han venido quejándose de la falta de acción del Ministerio de Trabajo español.

Ryanair está a punto de ebullición en España. Medio año después de alcanzar la paz social esta tensión va a tratarse en los próximos días en asamblea en las 13 bases de la low cost en este país. El otro melón a punto de abrirse es el del primer convenio colectivo.

Los trabajadores, que carecen aún de comité de empresa, deben elegir una comisión negociadora para tratar temas como el régimen disciplinario, festivos, vacaciones, categorías y salarios mínimos. Otro asunto que preocupa es el de cómo afectará la habitual reducción de actividad en la temporada baja, que puede afectar a bases como Ibiza, Gerona, Palma de Mallorca o Ibiza.

En la situación de subcontratados, los tripulantes afectados se iban al paro irlandés. Ahora se espera la firma de contratos indefinidos fijos discontinuos o la oferta de excedencias voluntarias.

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